lunes, 27 de septiembre de 2010

La razón habla por mí. Parte II

Me había ausentado por algunas horas de mi hogar, pero ahora venía por fin de regreso. Algo me decía que no debía estar demasiado tiempo fuera de él, ya que pudiera necesitárseme para una u otra cosa.

Al fin llegué, pero encontré la puerta de la entrada semicerrada. Entonces, me asaltó un escalofrío que me recorrió entero. No fue un presentimiento, más bien algo como una deducción. El lugar era lúgubre e inquietante. Reinaba un absoluto silencio en todas las habitaciones, o al menos, no me llegaba ningún sonido claro.

Entonces lo vi: al entrar en la habitación principal me apareció el cuadro más espantoso imaginable. En el suelo, atado de pies y manos se encontraba él, salpicado de sangre en el rostro, con pequeñas gotas secas que le daban una imagen aún más aterradora. Pero no estaba desmayado ni dormido, sino que se encontraba bañado en un mar de lágrimas y ahogado por un nudo de sollozos.

-¿Pero qué rayos te sucedió? –Le pregunté inclinándome sobre él-- ¿Quién te ha hecho esto?
Él no podía responderme. El llanto se lo impedía por completo, este que de hecho se había intensificado nada más verme entrar a la alcoba. Yo traté de tranquilizarlo poco a poco, mientras lo desataba con mucho cuidado tratando de no lastimarlo más, pues las cuerdas se le habían undido en su piel, rasgándola incluso en algunas partes. Lo levanté y lo coloqué suavemente en la cama, mientras él se iba sosegando, hasta el grado de poder hablarme.
-Lo siento… perdóname por favor…
-¿Perdonarte yo? ¿De qué he de perdonarte? Mira cómo estás corazón. ¿Dime quién te hizo semejante atrocidad!
-Fue mi culpa… yo me dejé engañar y la dejé entrar a la casa. Es que se veía tan linda, tan bonita que… no pude negarle entrar cuando me lo pidió. Su voz era dulce y decía que venía a hacerme compañía. El perfume que emanaba de ella era embriagador, y al final me convenció.
-¿Pero por qué te hizo esto? ¿Qué fue lo que pasó?
-No lo sé en realidad… cuando entró me trató bien por un rato, pero luego pareció enloquecer, y comenzó a gritarme y luego a burlarse de mí. Entonces e quedó callada y parecía que estaba tramando algo. Yo más bien creía que estaba recapacitando, y más lo creí porque cuando volvió a hablar otra vez lo hacía tranquilamente y de manera persuasiva. Me dijo que cerrara los ojos y que me pusiera de espaldas a ella. Entonces fue cuando me ató de pies y manos, y me dejó recargado en la pared. Yo pensé que estaba jugando, pero cuando abrí los ojos vi que tomaba un plumón y comenzaba a pintarme la cara… ¡como a un payaso! Luego se empezó a burlar de mí con descaro, y me decía que era un tonto, que era muy fácil engañarme. Entonces me tiró al suelo y me dijo que ahí me quedaría hasta que tú volvieras, si es que no tardabas demasiado y… volvió a carcajearse en mi cara. Por fin, tomó sus cosas y se disponía a salir, pero antes, me dio dos cachetadas… y todavía, me dio un beso en la megilla, para que su esencia se quedara impregnada en mí, para seguir haciéndome sufrir aun cuando no estuviera aquí… ¡todavía puedo olerla…!

“Qué clase de persona hace estas cosas, qué cobarde, qué infamia…” Mientras pensaba en esto, al girarme a mi derecha alcancé a ver un montón de sueños en un rincón, y al acercarme un poco más, vi que estaban hechos pedazos.
-¿Y esto? ¿Ella lo hizo mientras estabas amarrado?
Otra vez rompió en llanto, impidiéndole contestarme en un buen rato. Cuando volvió a dominarlo un poco, me dijo:
-No… no fue ella…
-¿Entonces?
-Ella me… me obligó a que yo lo hiciera, antes de atarme las manos, aunque ya me había atado los pies para que no huyera.
-¿Pero cómo te obligó? ¡Podías haberte negado!
-Sí… pero ella empuñaba el látigo de su desprecio. Más me valía hacerle caso. Además, me puso de rodillas ante ella mientras lo hacía, para...
-...para ¿humillarte?
-...¡sí...!
-¡Pero por qué lo permitiste! Está visto que no puedo dejarte solo un momento… sabía que no debía salir y dejarte aquí. ¡Pero esto no es justo! Definitivamente no había razón para que ella actuara así contigo. Pero te prometo corazón, que no volveré a dejarte solo por ninguna circunstancia. Te mantendré conmigo, y estarás a salvo. Si es necesario te haré dormir un largo letargo, no importa que se forme hielo en tu interior. Porque con ese hielo y con mi coraje, vengaré el daño que te han hecho… juro que lo haré…

Entonces no pude más… y abrazándolo, rompimos a llorar amargamente.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Las aventuras de los hermanos Buenavista. Capítulo 3: El cultoso, el galán y el desmayado.

El señor Ifigenio está visiblemente preocupado por el estado de Cachoflas, o más bien, por el continuo gotear de sangre sobre su suelo recién trapeado.

Ifigenio hablando para sí:
-¿Cómo se detiene una hemorragia? Bueno, he visto que les ponen algo muy apretado para que la sangre fluya menos; por lo tanto en este caso, puesto que la herida está en la cabeza, le amarraré una soga al cuello para que deje de sangrar. Pero como la cabeza de este hombre es algo grande, tengo que ponerle una cuerda bien apretada…
*Así pues se disponía a ponerle la susodicha soga, mientras Cachoflas yacía indefenso ante los procedimientos de tan “cultoso” hombre, que hasta de medicina parecía conocer.*
Ifigenio continuaba con su monólogo:
-Pero ahora que lo tengo amarrado y controlando la hemorragia, puedo notar que respira con dificulticia… ¿hará falta que le aplique la respiración boca a boca?
*Ya fuera porque Cachoflas escuchó el comentario de Ifigenio en su subconsciente, o porque la soga comenzaba a tener sus efectos en su cuerpo, pero empezó a convulsionarse.*
Ifigenio:
-Qué tal compañero, yo preocupado por su salud y por mi piso, y usted que me juega bromitas moviéndose de tan chistante manera. Si no está enfermoso, ¡levántese pues y deje de manchar mi piso!
*En ese instante entran los hermanos Buenavista, y dos de ellos se dan cuenta inmediatamente de lo que ocurre.*
Mará:
-¡Cachoflas!
Ifigenio:
-¡Usté lo será!
Yoni:
-Mará, ¿qué pasa? ¡Dime que me estreso!
Mará:
-¡Elvelos, Pronto, llama a una ambulancia!
Elvelos:
-Este… pues dame tu celular, pero pronto, que ya se está poniendo azul.
Mará:
-¡Morado, Elvelos, está morado...!

*Mará le lanza el celular y Elvelos, debido a su lentitud, no alcanza a atraparlo.*
Elvelos:
Híjole, a ver si no se descompuso. –Lo recoge del suelo y marca el número de emergencias-- ¿Bueno, sí? ¿Quién habla? –Una pausa-- ¿Que quién soy? Este… pos me llamo Elvelos. –Otra pausa. —No, no es broma… Pos es que… haga de cuenta que… sí, hay un herido. No, pos es que haga de cuenta que un muchacho se cayó, y pues se pegó en la cabeza, y como es muy grande pues sangra mucho… no, la cabeza es la grande.
Ifigenio:
-¡Pronto, pronto! ¿Que está manchando mi piso de sangre!
Mará:
-¿Eso es lo que le preocupa, por Dios? ¿No ve que Cachoflas se cayó al suelo y está muy grave? Incluso puede estarse muriendo en este momento, y usted pensando en su piso.
Yoni:
-Y tú peleándote con él…
Mará:
-¡Silencio!
Elvelos:
-¿La dirección? Pss no me la sé. –Voltea con Ifigenio y le dice —Dice la señora que quiere la dirección… ¿Que no es señora? Ah… dice que la señorita quiere la dirección. No, dice la señorita que quiere la dirección.
*Ifigenio le extiende la mano con un papelito que le entrega.*
Elvelos:
-A ver señorita, deje se la digo. Este… ¿la quiere con todo y número? –empieza a alejarse para escuchar mejor. —Es que no le entiendo a la letra…
*Se pierde en la distancia.-*


Yoni:
-¿Pero qué es lo que pasa?
Mará:
-¡Pues que Cachoflas se golpeó en la cabeza y está sangrando!
Yoni:
-¿Se va a morir?
Mará:
-¡Claro que no! Y no es mucho, solo que atrás hay una cortina de color rojo y pensaba que era sangre, pero no, solo es una pequeña herida, y el chichón que le va a quedar.
Ifigenio:
-Una protuberancia craneal en la parte anterior externa del cuero cabezudo… digo, hay que ser correctos al hablar, ¿no?
Mará:
-Ash, qué naco. --En ese momento, por fin Mará se da cuenta de la soga que tiene Cachoflas en el cuello. --¿Pero qué rayos es esto?
Ifigenio:
-Pues es para detener la hemorragia, ¿qué no ve?
Yoni:
-El que no veo soy yo…
Mará:
-¡Grandísimo animal!
Ifigenio:
-En efectivamente, este señor está muy grande y sangraba mucho.
Mará:
-Se lo digo a usted. ¿No ve que lo está ahogando?
*Yoni a tientas se acerca a donde Cachoflas, mientras su hermana sigue discutiendo con Ifigenio. Tropieza con Cachoflas, y cae de bruses sobre su estómago. Luego de batallar para encontrar su cuello, le desata la soga. Cachoflas, luego de unas cuantas convulsiones más, empieza a reaccionar y a respirar con dificultad.*
Cachoflas:
-Pero… ¿qué fue… qué fue lo que… me pasó? ¿Me desmayé… amorcito?
Yoni:
-¡Sáquese, que! Yo no soy su amorcito.
Cachoflas:
-Qué ojos tan bonitos tienes… amor.
Yoni:
-¡Qué nooooo! Mejor me quito, no vaya a querer besarme…
Cachoflas levantándose:
-¿Pero qué me pasó? Me siento sofocado, me duele la cabeza y tengo agruras.
Mará:
-Me supongo que el dolor en la cabeza es provocado por el trancazo que te metiste al caerte de esa banca. Lo sofocado es porque te pusieron una soga al cuello para detener la hemorragia, pero las agruras…
Cachoflas:
-¡Claro! Ya recuerdo: todo es culpa de este tipo… él me hizo pasar corajes y por eso tengo agruras, y seguro que fue él quien me puso la soga al cuello.
Ifigenio:
-Ifigenio Aldehuelas por favor, que no soy cualquier tipo.
Yoni:
-Jejeje, “Igifenio”.
Ifigenio:
-Ifigenio, no se confunda.
Cachoflas:
-Pues para mí es un cualquiera, y punto.
Mará:
-Ya, no estén peleándose que parecen señoritas. Y tú Yoni, no te burles del nombre del señor. Oigan, y por cierto, ¿dónde está Elvelos?
Yoni:
-Pues fíjate que tú lo mandaste a llamarle a la ambulancia.
Mará:
-Ya lo sé, pero ya tiene rato que se fue. La ambulancia ya debería estar aquí, aunque no la vayamos a requerir.
*Elvelos va entrando por la puerta, con su habitual paso calmoso.*
Mará:
-¿Qué pasó? ¿Llamaste a la ambulancia?
Elvelos:
-Pues… sí, ahí está afuera.
Mará:
-Bueno, pues diles que nos disculpen pero que ya no vamos a necesitarla. Cachoflas ya está bien.
Elvelos:
-Este… ahorita le digo. Es que estoy platicando con la paramédico.
Mará:
-¿Qué? No tienes vergüenza. ¿Ya andas ligándote a la de la ambulancia?
Elvelos:
-Este… no, ella fue la que se puso a platicar conmigo, y pos, ni modo de no hablarle.
Yoni:
-¿Y cómo es? Descríbemela.
Mará:
-Ash, Yoni, no inventes. ¿Pues qué estoy pintada o qué? Tú Elvelos, vete a decirle que ya no la necesitamos, ¡y deja de hacerte el galán!
Elvelos:
-Este… sí, pero es que, has de cuenta: ahorita yo noté que ya huelo feo, entonces vine a ponerme desodorante, y le dije que le tenía una sorpresa para que cerrara los ojos en lo que yo venía a echarme desodorante. Pero… has de cuenta que ahora ya no sé qué sorpresa darle.
Mará:
-Tengo una idea: ¿por qué no le dices que ya no la necesitamos y que además no te interesa intimar con ella? Seguro que se sorprenderá.
Yoni:
-¡Sí! Es buena idea. Cuando esté toda triste, entonces llego yo a consolarla. A mí sí me interesa…
Mará:
-Mira Yoni… es decir, date cuenta de esto: es probable que tú a ella no le intereses, porque a las mujeres rara vez les llama la atención un muchacho con un "grano de la verdad y la justicia" en la nariz.
Cachoflas:
-Dejen de impelir palabras peyorativas contra mi amigazo del alma, que él para mí es como Robin lo fue para Batman.
Ifigenio:
-No cabe duda que los metichiantes abundan…
Cachoflas:
-¿Qué dice, señor mío?
Ifigenio:
-¿Suyo? ¡Brincos diera!
Cachoflas:
-¡Déjeme decirle algo, meeen… cionado señor!
Mará:
-Ya basta, ¡carambas!
Elvelos:
-Este… pásame la mochila; esa, gorda.
Mará:
-¡Ash! ¡No me digas gorda! Ya sé que lo estoy pero… ¿por qué tienes qué estármelo diciendo? –Y rompe en llanto. —Ya estás igual que mi papá…
Enfermera a lo lejos:
-¿Elvelos? ¡Dónde estás! ¿Ya puedo abrir los ojos?
Elvelos:
-Este… ya tengo que ir con ella. Y yo estaba pidiendo la mochila más gorda, no te dije gorda, porque has de cuenta que no eres gorda, la mochila es la que está gorda, porque la llené mucho.
Mará:
-¡Deja de decir esa palabra!
Yoni:
-Toma tu mochila pues, y sácate de aquí.
Cachoflas:
-¡Cáspita! Que se hace tarde y yo tengo que regresar con mi mujercita. ¿Se les ofrece algo en que pueda ayudarles, muchachos? ¿Creen que van a estar bien con este mequetrefe?
Ifigenio:
-Utilice insultos que entienda, zopenco.
Cachoflas:
-No, porque así el insulto es doble: uno por lo que le dije, y el otro por ignorante.
Yoni:
-No VEO a dónde va a llevar esta discusión.
Cachoflas:
-Pos usted no ve nada.
Mará:
-Entonces, pongámosle fin: usted señor, dénos un departamento para mí y mis hermanos…
Yoni:
-El señor se llama Iginefio.
Ifigenio:
-¡Ifigenio, joven, Ifigenio!
Yoni:
-Pues no se ve tan joven, pero como sea.
Cachoflas:
-¿Y usted qué sabe cómo se ve el señor? Si carece de sus órganos visuales…
Mará:
-¿Otra vez? Dejen de decir disparates y arreglemos esto. ¿Tiene algún departamento desocupado, señor?
Ifigenio:
-Pues mire, tenemos diez departamentos, pero contando con el que se ocupó hoy en la mañana, solo nos quedan libres… nueve.
Mará:
-OK, solo necesitamos uno.
Ifigenio:
-Pues bien, muéstreme el dinero con el que me van a pagar la renta, y yo les muestro el departamento.
Cachoflas:
-¡Pero qué insolente!
Ifigenio:
-¿Cómo dice?
Mará:
-Yaaa, por favor, ¡no empiecen otra vez! Mire, este es el dinero, es lo que tenemos. ¿Cuánto nos va a cobrar?
Ifigenio:
-Bueno, por ser ustedes con esto es suficiente –arrebata el dinero--, ahora mismo los conduzco a su departamento.
Cachoflas:
-Ya va siendo hora de ir a cenar mis panecitos con mi mujercita, viendo la serie animada de Batman antes de dormir. Por lo tanto, los dejo. Si necesitan algo no tienen más que llamarme y acudiré en su auxilio, como todo buen Caballero Nocturno.

Se despide de sus amigos, y dándole la espalda a Ifigenio, sale tarareando su canción favorita. Mientras va de camino atisbando algún peligro en la oscuridad de la noche, medita:
-¿Cómo les irá a los Buenavista en su nuevo hogar? ¿Podrán sobrevivir por sí solos sin sus padres? ¿Es cognoscible el ser? He de mantenerme sintonizado la siguiente semana, a la misma Bati-hora, por el mismo Bati-canal...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Las aventuras de los hermanos Buenavista. Capítulo 2: En busca de un hogar.

Cachoflas se encuentra sentado frente a la televisión disfrutando de unas frituras con salsa, las cuales se come con palillos de dientes (esto por una teoría extraña que él inventó), y tomando agua de guayaba.


Cachoflas hablando consigo mismo:
-Eso es, mi admiradísimo Batman, ¡aplícale la llave mortal que te hizo famoso en la serie animada de los noventas! O más bien, aplícale el combo que… ¡Atiza! Me está vibrando el cachete trasero izquierdo. ¿Será que se me está durmiendo de tanto estar sentado? –Se palpa el mencionado glúteo.—Ah, no: es mi dispositivo de telefonía móvil concebido con el fin de facilitarme la comunicación. Creo que recibí un mensaje; veamos de qué se trata.
*Al leerlo, inclina su cabeza hacia atrás, con visible dificultad para sostenerla, pone una cara de profundo asombro e indignación y pela los ojos.*
Cachoflas:
-¿Es posible? ¡Esto es inverosímil! ¡A quién rayos se le pudo haber ocurrido hacer semejante… ¿cómo decirlo? ¡Semejante barbajanería! Ah, claro: este mensaje lo escribió Yoni, ¡mira que escribir “avisar” con B… con B! 'Ora que nos veamos… bueno, que lo vea, se lo haré notar. Pero y a todo esto, ¿qué es lo que me quiere aVisar? –Lee el mensaje completo.-- ¡Santas Batinoticias! –Entonces, recuperándose de la sorpresa que le provoca el mensaje, grita-- ¡Hueso de mis huesos y carne de mi carne!
Ella a lo lejos:
-¿Qué pasa amor? ¡Estoy lavando! ¿Qué necesitas?
Cachoflas:
-¡Los Buenavista se salieron de su casa!
Ella:
-¡Pues qué bueno!, ¿no? ¡Ya les hacía falta salir a pasear un poco!
Cachoflas:
-¡Ay, fémina de mi vida, no me refiero a eso! ¡Quiero decir que los chamacos se escaparon de su casa y piensan vivir solos en un departamento!
Ella:
-¿De verdad?
Cachoflas:
-¡Sí! ¡Parece ser que estaban hartos de la vida que llevaban en su casa! ¡Ahorita regreso, compañera buena y fiel, voy a acompañarlos!
Ella acercándose:
-¿Qué dices? ¿tú también estás harto de tu vida y piensas dejarme? ¡Ingrato! ¡Desdichado! ¡Malagradecido! ¡Seguro que encontraste a alguien mejor! ¡Infeliz…!
Cachoflas:
-¡Tranquila, por todos los acertijos del profesor Edward Nygma! Solo digo que voy a acompañarlos para ver que puede ofrecérseles, y ver si les puedo auxiliar en algo.
Ella:
-Ah, ya lo sabía… Pero no tardes mucho porque ya te tengo la cena lista: son tus panecitos en forma de Batibúmerang que tanto te gustan.
Cachoflas:
-Ya vuelvo mujer, no me los perdería por nada. ¡A los Batitubos! Nara-nara-nara-nara-ná... ¡Batmaaan!


*Mientras tanto…*


Elvelos:
-Este… creo que nos perdimos, ¿no? Porque, has de cuenta: este poste yo ya lo había visto antes, porque, este… enfrente hay un espejo, y pss, yo me paré, a verme, por si, me había, despeinado.
Mará:
-Ya sé que nos perdimos, ¡con una fregada! Y todo por la culpa de Yoni.
Yoni:
-Fíjate que no es mi culpa, porque yo lo tenía perfectamente calculado. Según sabíamos, nos encontrábamos a 3 kilómetros hacia el norte de nuestro destino; por lo tanto, si mirábamos la posición del sol con respecto a nosotros, en lugar de ir por la avenida principal, podíamos cruzar más rápido por las callecitas del barrio de San Judas Iscariote, y fíjate, pasamos por la de Traidor, la calle 30, y por la calle Piezas de Plata. Tú ibas viendo el sol, así que todo estaba en orden. Pero claro, si Elvelos no fuera tan lento, tanto que hasta nos hizo perder dos horas en el camino, no nos hubiéramos confundido porque el sol cambió de posición.
Mará:
-¡Pero claro que es tu culpa! Y todo por hacerte caso y seguir tus “A-Ta-Jos”.
Yoni:
-Como sea, pensemos en soluciones y no en problemas. Yo opino que tomemos un taxi y le digamos la dirección del edificio de departamentos, para que él nos lleve directo a la puerta.
Mará pellizcándolo fuertemente en el brazo y enrojeciendo de coraje:
-¿Taxi? ¿Quieres pedir taxi? ¡Pero claro! Qué gran idea. ¡Lo haría si no hubieras utilizado el billete que traíamos para escribir un mugroso mensaje para Cachoflas y ponerlo en las patas de una paloma!
Yoni:
-¡Mi brazo, sonza! –Picándole las costillas para que lo soltara.—Fíjate que yo no sabía que traías el celular; así que la única forma de comunicarnos con él era por medio de una paloma mensajera.
Elvelos:
-Pero, has de cuenta, que hubiera sido mejor utilizar un teléfono público.
Yoni:
-¡Nunca se me hubiera ocurrido! Está visto que hasta los menos inteligentes tienen sus diarreas mentales de vez en cuando.
Elvelos:
-Este… creo que tengo sed. ¿Me, pasas... la botella?
Mará:
-Está vacía. Ahora no tenemos nada qué tomar, ¡por tu culpa! Si no hubieras tenido la brillante idea de escribir S.O.S. con lodo en la ventana de esa casa, ¡que además estaba deshabitada!
Elvelos:
-¿Quién sabe? A lo mejor alguien lo lee y nos rescata, porque, por ejemplo: has de cuenta que alguien va pasando, y al leerlo…
Mará:
-¡Ya, cállate! Mejor pensemos en como llegar al edificio.
Elvelos:
-Este… pues yo he estado viendo un edificio en todas las vueltas que hemos dado por aquí, pero tú dijiste que el edificio que buscamos es azul, y el edificio que yo he visto es morado.
Mará:
-¿Un edificio por aquí? ¿Dónde?
Elvelos:
-Lo tienes enfrente de tus narices.
Mará:
-No lo veo, acerquémonos más.
Yoni:
-Esta niña está más ciega que… ah no, yo estoy un poco más que ella.
Mará:
-Ash, es que no traigo mis lentes. Ah, ya lo vi. –Entonces repentinamente abraza a sus dos hermanos, solo que los brazos estaban ligeramente arriba, y los abrazó por el cuello a ambos-- ¡Ese es el edificio!
Elvelos:
-Aaaarrgg, pero dijiste que era azul.
Mará:
-Claro, ¡porque ese edificio, ES, AZUL! ¡AAÁAÁZUUÚUÚUUL! –Estrechándolos aún más entre sus brazos-- ¡Estuvimos dando vueltas por aquí y tú no te dabas cuenta de que el edificio es AAÁAZUUÚUL!
Elvelos:
-¡Ejem, aagg, ejem!Pues es que, has de cuenta que yo lo veo morado…
Yoni:
-No puede ser, gente incompetente. Fíjate que de haber sabido que iba a batallar tanto con ustedes, le hubiera dicho a mi mamá que nos trajera.
Mará:
-Deja de decir tonterías, y vamos a rentar nuestro departamento. ¡Al fin!

Cachoflas llegando al edificio:
-Qué extraño resulta todo esto. Si los chamacos quieren alejarse de su casa y vivir solos, independientes a los progenitores que los concibieron, ¿por qué rentarían un departamento en un edificio a tres cuadras de su antigua casa? Como sea, veamos si ya están instalados.
*Se acerca a la recepción y toca una campanilla, que en lugar de campanilla, solo hay una plaquita colgando de un hilito que dice: “No hay campanilla”, así que Cachoflas golpea la plaquita con un bolígrafo que había sobre el mostrador, y rompe ambas cosas.*
Ifigenio:
-¡Señor! Buenas noches, ¿en qué puedo servirle?
Cachoflas pensando:
-"¿Por qué me grita?" –Y luego se dirige a Ifigenio, quien aparece en fachas, despeinado, sudoroso y sucio de la cara —Quisiera preguntar por tres muchachos que iban a venir a rentarle un departamento.
Ifigenio:
-¿Rentarme un departamento? ¿Y yo para qué quiero rentar un departamento si ya tengo muchos aquí?
*Tratando de mantener la compostura, replica.*
Cachoflas:
-Me refiero a que ellos vendrían a alquilar un departamento para ellos, uno de los que usted tiene disponibles aquí.
Ifigenio:
-Ah, ¿ya ve que el español es más bonito cuando se habla correcta y españoladamente?
Cachoflas pensando:
-"¡Insolente…! ¿Quién es éste que pretende enseñarme como hablar el español, adverbiando de tan lamentable forma?" –Luego, respira profundo y responde al casero.—Como usted quiera. Entonces, ¿no han venido por aquí estos muchachos de los que le hablo? Son tres, una mujer joven, la mayor, y dos muchachitos poco más chicos que ella.
Ifigenio:
-No señor, nadie ha venido a rentar nada, excepto unos señores extraños en la mañana, pero solo dejaron el alquiler con anticipo de 3 meses, metieron unas maletas al departamento y se fueron.
Cachoflas:
-Qué caray, hace rato que recibí ese mensaje. Ya deberían estar aquí.
Ifigenio:
-Pues si quieren rentar un departamento sus amigos, puedo asegurarle que aquí estarán perfectamente bien. ¿Por qué? Pues porque este es un lugar bien limpio y ordenado. ¿Puedo asegurárselo? Por supuesto, estoy convencido de ello. ¿Cómo? Pues porque yo me encargo personalmente de la limpieza de este lugar, ¿no me ve cómo estoy? Claro, pues porque ando limpiando los departamentos, las cañerías, los pasillos. ¿Y quedan bien limpios? ¡Por supuesto! Yo me encargo de que todo el edificio quede preparadamente bien para los que deseen venir a vivir, y alquiladamente permanecer por el tiempo que deseen…
Cachoflas, interrumpiéndolo:
-Señor, señor; querrá usted decir “para que quede preparado y bien”, y “para los que deseen vivir por un alquiler correspondiente al tiempo que permanezcan”.
*El casero hace una mueca de disgusto, visiblemente incómodo por la corrección, así que prepara su réplica.*
Ifigenio:
-Claro, es lo mismo. Solamente que yo utilicé los verbos “preparadamente” y “alquiladamente”. Pero como usted lo dijo significa lo mismo.
Cachoflas:
-¡Santos Batimóviles! ¡Esos no son verbos, por el amor de Highfather!
Ifigenio:
-Mire señor, le voy a pedir de favor que no venga a tratar de enseñarme como hablar corregísticamente. Yo he leído mucho, y hasta pienso escribir un libro sobre la historia de nuestro pueblo, así que no hay quién me pueda enseñar nada, y menos alguien más jovenoso que yo.
Cachoflas:
-Ya, déjela de ese tamaño si no quiere que entre en crisis neurológica. Mejor voy a sentarme en esta banca a esperar a mis amigos, o mejor voy a llamarlos, porque ya me preocuparon…
Ifigenio:
-¡No, no se siente en esa…! --¡Crash, cataplum!-- …banca.
Cachoflas:
-Ay… ay… ay…
Ifigenio:
-¿Se encuentra bien? ¿Se golpeó muy fuertosamente?

Cachoflas no responde. Ha perdido el conocimiento, y con dos tipos sin conocimiento en esa recepción, seguramente ocurrirá algo desastroso.

martes, 14 de septiembre de 2010

Las aventuras de los hermanos Buenavista: Presentación

Pith Zahot’s Productions proudly presents:
LAS AVENTURAS DE LOS HERMANOS BUENAVISTA


Escrito por:
David Martínez


Producción y dirección:
Pith Zahot

Protagonistas:
Márgara Raquelina Buenavista (alias Mará, que significa amarga): Hermana mayor, de estatura media baja, buena forma y linda cara. Es delgada (aunque ella dice que es “gordísima”, y de hecho es uno de sus múltiples traumas psicológico-existenciales), bonita (aunque ella dice que es “muy fea”, es otro de sus traumas psicológico-existenciales), con labios gruesos y bastante sexys (aunque a ella no le gusten y se queje de ellos, es uno más de sus traumas psicológico-existenciales), con un lunar más sexy todavía junto a ellos (del cual se queja todo el tiempo, y claro, es otro de sus traumas…), con ojos grandes y de color claro. Es de personalidad tímida y retraída, aunque al adquirir confianza, y sobre todo estando con su familia es bastante explosiva y expresiva. Tanto que sus palabras pueden llegar a considerarse producto interno bruto, porque dejan una profunda impresión en quienes las oyen, y es como los metales preciosos, pero extraídos en bruto. Pero lo más importante de todo: ES MIOPE.

Yoni Beo Buenavista: Hermano de en medio, de estatura baja y de complexión mediana. Rostro jocundo y agradable, con un detalle sobresaliente en su nariz: “el grano de la verdad y la justicia”. Resalta su brillante frente al sol, de dimensiones cada día mayores. “Inteligente, qué digo inteligente, ¡inteligentísimo!”, en palabras de él. Analista y crítico, algo impulsivo y desesperado. ¿Traumado como su hermana? ¡Pero claro! Es de familia. Solo que sus traumas básicamente radican en su nula visión. Ah pero eso sí, es muy observador. Es egocéntrico y se jacta de sus aparentes conocimientos en todo campo de la vida, aunque de vez en cuando ayudan a resolver problemas importantes… o eso es lo que él cree. Pero también él tiene un rasgo importantísimo: como ya lo había mencionado, ES CIEGO.

Elvelos Nepomuceno Buenavista: El hermano menor de los tres, con una personalidad muy peculiar. Es alto y delgado, de buena apariencia y rostro agradable. Pelos en las axilas y en el pecho, pestañas en los ojos y cejas por debajo de la frente. Es algo desgarbado, pues le gusta ese estilo. Sin embargo, suele ser muy fijado y escrupuloso en su apariencia, principalmente en su peinado y olor corporal. Sus traumas radican en eso precisamente y en el temor constante a quedar calvo y, por lo tanto, ocurra una severa fuga de ideas. No es muy parlanchín como sus hermanos, pues es algo inseguro, pero tampoco es tímido. Solo hay un problema: es más lento que las tortugas marinas sobre tierra. Ah, y lo olvidaba, su rasgo más distintivo: ES DALTÓNICO.

Cachoflas Sandunga: Amigo íntimo de los tres hermanos. Es "fans" de todo lo que se llame cómic, y sobre todo si tiene que ver con el Hombre Murciélago. Puede pasarse horas frente al televisor disfrutando de una amplia variedad de películas de todo género, pero sobre todo películas que nadie conoce. Es alto y robusto; cabeza ligerísimamente grande y ojos notorios. Obsesivo-compulsivo y con su lado femenino bastante desarrollado; es decir, es muy sentimental. Gusta de usar palabras rimbombantes al hablar, y sobre todo gusta de usar la palabra "rimbombante" al describir sus palabras… que son rimbombantes, por cierto.

Ifigenio Aldehuelas: Es el dueño de un edificio de departamentitos bastante cómodos y acogedores; tanto así que la gente no se anima a rentarlos por miedo a causarles algún daño irreparable. Es alto y robusto, sobre todo la robustez es más evidente en la zona de su abdomen. Cabello abundante y sobre la cabeza, sin canas aún. Voz agradable, hasta el extremo de que la gente no quiere escucharla por miedo a desgastarla, puesto que es bastante delgada. Es dado a redundar al hablar, pero es muy culto, excesivamente culto; porque de hecho inventa palabras novedosas para el idioma.

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CAPÍTULO 1:
PILOTO

En la casa de los hermanos Buenavista, sale Yoni de la cocina luego de tomarse una botella de litro y medio de Coca-Cola, con un rostro de tremenda satisfacción y con la clara intención de expulsar el excesivo gas acumulado luego de semejante ingesta de refresco. Al mismo tiempo por la puerta de entrada aparece Mará con gesto enfadado, seguramente llegando del trabajo.

Papá:
-¡Yoniiíiíii!
Mamá:
-¿Pero qué es lo que sucede?
Papá repitiendo el grito:
-¡Yoniiíiíii!
Mará:
-¿Y ahora qué es lo que hiciste? Se oye muy enojado.
Yoni:
-¿Y yo que voy a saber? Últimamente todo le molesta.
Mará:
-Cállate y ve a ver qué quiere, ¡porque si por tu culpa nos regaña a todos…!
Yoni acercándose a la puerta del baño:
-Dime, ¿qué necesitas?
Papá:
-¿Quién dejó este cabello en el cepillo?
Yoni:
-No sé.
Papá:
-¿Cómo no vas a saber? --Yoni hace un gesto de desdén indicando que, como sea, así es.—Contéstame.
Yoni:
-Pues no sé quién pudo ser, todos nos peinamos con ese cepillo.
Papá:
-Pues te informo que efectivamente es un cabello tuyo, pues es del mismo tamaño y del mismo color. ¿No sabes que es antiestético hacerlo? ¿Tú crees que no pueden sobrevenir alguna enfermedad por dejar cabellos por dondequiera? ¡Hasta puedes pegarnos los piojos a todos!
Yoni:
-Pero yo no tengo piojos…
Papá:
¿Y si los tuvieras? Y no me respondas. No quiero que esto vuelva a repetirse…
Mará:
-Ash papá, cómo eres exagerado, ¡pero si solo es un cabello! ¿No puedes solamente retirarlo tú del cepillo y ya?
Papá:
-No es solamente el hecho del cabello en el cepillo, es cuestión de higiene y orden. Son reglas que se deben seguir en una familia, y mientras estén bajo mi techo deben respetarlas.
Yoni:
Es increíble que se haga tanto alboroto porque dejé uno de mis 2683 cabellos restantes en el cepillo… debería estar más preocupado yo.
Papá:
-¿Pero qué no me oyes? ¿Pues qué estoy hablándole a la pared? ¡Estoy diciendo que no es simplemente el hecho del cabello!
Mamá:
-¿Otra vez peleándose? Me parte el corazón verlos así, cuando deberíamos ser una familia feliz, unida, mostrándonos cariño y afecto. Mará acaba de llegar del trabajo y ni saludó a nadie y ya se están peleando ¡Y solo por un miserable cabello!
Papá enrojeciendo de ira:
-¡Que no es el cabello…!
Mará:
-Como sea, ya me harté. Yoni, agarra lo que puedas y sígueme, nos vamos de la casa.
Mamá:
-¡Hija mía! ¿Qué dices?
Mará:
-Sí mamá, nos vamos. Estamos bastante grandecitos para sobrevivir solos, y no tenemos por qué estar aguantando este tipo de dificultades. Nos vamos a rentar un departamento y a vivir solos. Tal vez nos quedemos solteros, pero viviremos separados de ustedes.
Yoni:
-¿Solteros? Habla por ti, pos mira…
Mará:
Ash Yoni, ¡me exasperas! Toma tus cosas y vámonos.
Mamá:
-Pero corazón, ¡haz algo!
Papá:
-Déjalos; ya aprenderán lo dura que es la vida cuando se deja el hogar y la familia.
*Y azota la puerta del baño en las narices de los tres interlocutores.*

*Cuando Mará y Yoni van saliendo de la casa con una mochila cada uno, se topan con Elvelos que viene llegando de la escuela.*
Elvelos:
-Este… ¿adónde van?
Mará:
-Ash, ¿pues qué no ves? ¡Nos vamos de la casa!
Elvelos:
-Este… ¿y por qué?
Yoni:
-Pues fíjate que dice Mará que ya no podemos aguantar los corajes de mi papá, y pues nos vamos a rentar un departamento para vivir solos.
Mará:
¡Vámonos! Tú te vienes con nosotros.
Elvelos:
-Este… Bueno, pero nomás deja entrar al baño… no, me, tardo, nada. ¿Ok? ¿Sí puedo?
Mará:
¡Ash, rayos! Pero rápido, ¿no ves que le quitas el efecto dramático a nuestra salida?
Yoni:
-Fíjate que yo opino que deberíamos buscar un departamento bonito y cómodo, en un lugar céntrico donde podamos tener acceso a todo lo necesario. Por supuesto, no dejando de lado que debe ser un lugar modesto, evitando así los peligros de que nos busquen los delincuentes…
Mará:
-Ya me hartaste. Vamos a unos departamentos que me recomendó una compañera del trabajo, son cómodos y baratos, y si te gustó bien, y si no… --dándole un fuerte pellizco en el brazo—te aguantas.
Yoni:
-Ayyy! ¡Me caes gorda!
Mará:
-¿Me dijiste gorda, taradito? Sí ya lo sé, estoy bien obesa… ¡pero no tienes por qué estármelo diciendo! ¡Tú estás pelón y qué!
Yoni:
-Fíjate, nunca dije que estuvieras gorda, dije que me caías gorda, o sea que me molestas…
Mará:
-Pues te aguantas porque, como siempre, tú vas a estar de mantenidote mientras Elvelos va a la escuela y yo trabajo para mantenernos. Y tú no vas a hacer nada tiradote todo el día en el departamento… igual como lo haces aquí. Pero a todo esto, ¿dónde rayos está Elvelos? ¡Ya tenemos 15 minutos esperándolo!
*Sale de la casa el papá con gesto de sorpresa.*
Papá:
-¿Pues qué no se iban a ir?
Mará:
-Sí, pero ya ves que este niño siempre es el último en salir.
Papá:
-Bueno, ténganle paciencia, y traten de seguirle inculcando buenos valores. Ustedes deben llevarse bien y comprenderse mutuamente. Si van a vivir juntos debe haber trabajo en equipo para todo, y no solo querer hacer lo que les satisfaga personalmente.
Yoni:
-Fíjate, ¿pues qué no estábamos peleados? Y ahora hasta nos dices…
Mará dándole un codazo le dice en voz baja:
-¡Cállate, sonzo!
Papá:
-¿Ya ves? ¡Siempre sales con tus majaderías, siempre de respondón! Deberías empezar a madurar, porque a tu edad, ¡ya debes empezar a ser más responsable de tus actos!
Mará:
-Ash, ¿ya ves lo que provocas? –Volviéndolo a pellizcar-- ¡Pero esto no se va a quedar así, ya verás llegando a nuestra nueva casa…!
Yoni:
-¡Auch! Claro que no se va a quedar así, ¡se va a hacer moretón!
Papá:
-¡Ya basta niños!
Yoni:
-Mejor voy a ir a ver dónde está Elvelos.
Mará:
-'Oi nomás, va a ir a VER dónde está…
Papá:
-Yo lo vi echándose perfume y viéndose al espejo.
Mará:
-Típico.


*Por fin, aparecen Yoni y Elvelos por la puerta. Este, con los brazos alzados y con una mueca de dolor se echa aire en las axilas.*
Elvelos:
¡Híjole, híjole…!
Mará:
-¿Pos qué traes?
Yoni:
Fíjate que este sonzo se echó perfume en las axilas, y pss tiene alcohol y se acababa de rasurar el pelo de ahí…
Mará:
-Es el colmo. ¿Cómo se te ocurre echarte perfume en las axilas? Además, ¿tú para qué te rasuras ahí?
Elvelos:
-Este… pues es que cuando tengo pelos me huelen feo, y me puse perfume, para, que, no, huela, mal.
Mará:
Si serás… ¿qué no sabes que tú debes ponerte desodorante ahí, o loción? ¡Pero no perfume! Como sea, ¡ya vámonos!
Elvelos:
-Espera, se me olvida mi ropa.
Mará:
-¡”Se me olvida” mangos!

Y tomándolo por el brazo, lo jaló arrastrándolo a la sombría calle, con Yoni siguiéndolos y tropezando con banquetas, y chocando con árboles y postes.

Al verlos alejarse, el papá no pudo menos que dejar rodar una lágrima por su mejilla, y musitando unas palabras para sí, exclamó: “Adiós, hijos míos. Ojalá no hubieran dejado ese cabello en el cepillo.”

viernes, 10 de septiembre de 2010

La razón habla por mí

Había sido un día largo, no tanto como cuando creía que tenía el poder de conquistar el mundo a la noche, pero lo suficiente como para fatigar mi espíritu y mi cuerpo. Llegué a casa sin ánimos de hablar, ni siquiera de encontrarme a nadie antes de tropezar con la cama. Sin embargo, me topé con una silla cómoda en el camino, y para recuperar un poco de energías de manera que me permitieran arrastrarme hasta la cama, decidí sentarme.

Entonces lo vi, o lo escuché, o lo sentí… realmente no lo recuerdo. Ahí estaba parado frente a mí con las manos tapándose la cara y con el evidente ademán de querer llorar.

-Cállate –le dije--. ¡Cállate! No quiero que empieces de nuevo, ya sé que cuando estás así es porque algo hiciste. No entiendes, ¿verdad? Cada que tú pierdes el equilibrio en algún asunto, el que termina pagando los platos rotos soy yo. A ti nadie te ve, nadie te conoce, no pueden echarte la culpa sobre nada. En cambio a mí… ¡a mí! Todo mundo puede culparme de lo que tú haces sin que se den cuenta siquiera de que te lo advertí antes. Pero además, si te hacen daño, ¡yo soy el que tiene que andar cuidándote hasta que te recuperes! ¿Te acuerdas de aquella vez, Corazón, cuando te embriagaste de amor? Sí, fue terrible. Tus incoherencias al hablar brotaban sin control. Vomitabas palabras dulzonas y empalagosas, mezcladas con sentimientos de esperanzas e ilusiones sin fundamento; y claro, todo por el exceso de amor en tu estómago y que rápidamente se filtraba en tus venas… el que no vomitabas en el suelo de la habitación, claro. No podías ni caminar, pues no mantenías el equilibrio sobre tus dos prioridades. Y por si fuera poco, la típica necedad del borracho… imposible hacerte razonar. Y lo peor: apestabas a amor tan intensamente que penetrabas toda la casa.
-No seas exagerado, si fue muy bonito todo aquello, se sentía tan bien… parecía estar volando, como si fuera caminando sobre las nubes…
-¡Cállate! Ni me lo menciones, porque cada que empiezas a decirlo es porque traes algo entre manos. Se te olvida lo que pasó después, ¿verdad? Acuérdate de la tremenda cruda que te dio. No querías que te hablara, que te dijera el mal que habías hecho porque mis palabras lastimaban tus oídos y las sentías demasiado fuertes para ti, sin darte cuenta que era yo el único que te quería ayudar. Ya no te soporto, ¿sabes? No solamente es cuando te da por enamorarte; también sueles perder el control con tus resentimientos, tus malditos celos, tu rabia, etc. ¿Crees que es fácil andar enmendando lo que provocas en las demás personas? Y todo por no hacerme caso cuando te doy mis consejos. ¿No ves que la Razón debe mandar sobre tí? Pero en fin… ¿ahora qué es lo que te pasa?
-No es nada, solo que ayer me dieron una bofetada en plena cara y creo que no me lo merecía. Y ya me conoces, en el instante me dio mucho coraje, pero ahora tengo que llorar para desahogarme.
-Lo sé, yo tampoco entiendo del todo por qué la gente te trata así a veces; porque no eres malo, aunque seas molesto.
-Gracias…
-De todas formas, Corazón, siéntate aquí y abrázame, que tal vez yo también necesito un poco de descanso y consuelo por parte tuya.

Entonces se sentó a mi lado y me abrazó. Por supuesto, no pudo contenerse. Es un insoportable sentimental, así que rompió a llorar suavemente sobre mi hombro. Claro que me compadecí al verlo así, pero tampoco podía hacer demasiado por consolarlo, también yo me sentía mal. Cuando la Razón de la demás gente holgazanea sin cesar, me confunde tanto el actuar de esa gente que me fatiga mucho el descifrarlo. Por eso, lo único que atiné a decirle fue:
-No hagas caso, esa gente no sabe lo que hace. Mañana te voy a ayudar a que conquistes a una mujer hermosa, ¿quieres?

Por primera vez en la noche, lo vi sonreír. Espero que no se enoje conmigo cuando descubra que solo fue un embuste. No puedo permitirle enamorarse otra vez.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Cambio de Blog.- Danielov dixit

De DANIELOV

Saludos a todos lo sseguidores de Pith Zahot y anexos.

Muchos de ustedes habrán leído en su momento los post que llegué a publicar como autor adjunto en este blog. Entre ellos, la serie "Cómo corretear la chuleta...". Por su parte, también muchos de ustedes saben que he recuperado mi blog personal después de un periodo de histeria en que estúpidamente lo borré.

Pues bien, muchas de aquellas series seguirán publicándose en mi propio blog. Por tanto, podrán seguirse cabuleando de mis infortunios en aquella otra dirección.

Con todo, seguiré apoyando a Pith en este proyecto, tanto en corrección de estilo como en contenido visuales (si los hubiere).

De nuevo, saludos. Nos vemos (si lo desean) allá en mi blogcito. Como mencioné, http://danielov.blogspot.com/

He dicho. Hasta pronto.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Desde que te fuistes, ya no cuento más mis chistes...

Era una mujer de inigualable belleza.
Me encantaban sus tobillos, sus rodillas y su cabeza.
No era alta ni baja, ni gorda ni flaca,
sino todo lo contrario, y tan fuerte como una vaca.

Cuando se acercó, no pude resistirme
y tomándola por el cuello besé su nuca.
Tanto le encantó que con sus brazos quería comprimirme,
y yo me sentí feliz como antes nunca.

Su gracia al respirar y sus movimientos al comer
me tenían loco de atar, como ustedes pueden ver.
Tanto que sin mucho conocerla la invité a jugar Nintendo,
se lo propuse y aceptó tan pronto que aún no lo entiendo.

Se sentó en mi sillón y se comió mis chocolates,
prendió mi televisión y tiró mis cacahuates (por accidente).
Pero todo eso no me importó, pues la tenía a mi lado,
la tristeza me quitó y me tenía enamorado.

Sin embargo como siempre, un viejo barrigón,
de panza como la mía, pero un poco más pelón,
apareció de pronto, y piedra por piedra
construyó mi purgatorio, que llenó con venenosa hiedra.

Creí que mi princesa, por ser agradecida,
pelearía con el panzón aunque terminara torcida,
defendiendo nuestro amor y liberándome de la prisión,
donde ya estuve antes, pero se le olvidó a mi corazón.

Qué triste fue ver que con cruel desprecio,
deshechaba mi cariño, que pagué por un alto precio.
¡Compartí con ella tanto, mi Nintendo y mi sillón!
Y aún así se marcha azotando el portón.

No vuelvo a enamorarme, ¡jamás por Dios!
Porque no soporto tanto, ya no otro adiós.
Ya no hay quién le traiga cariño a mi corazón,
pues ella se fue con mis chocolates en su barriga
y entre sus brazos el panzón.