lunes, 12 de julio de 2010

Cómo perder la soltería en diez días: Días siete, seis y cinco

Julio/ lunes 12

Hoy no puedo escribirles demasiado, no porque no quiera, si no porque no hay mucho qué decir. Y todo porque los novios se entregaron a la perdición, a la vagancia y a la holgazanería. No me malinterpreten, me explico.

Se entregaron a la perdición porque no me dejaron saber de ellos durante el fin de semana, por lo tanto, se me perdieron. A la vagancia digo, porque Catherine, como todos lo sabemos, anduvo fuera de su actual hogar, así que estuvo de vaga. Y por último, holgazanería porque el sábado, luego de terminar de empacar algunas cosas personales –debido a que su mamá ya no lo quiere en su casa ¬¬ -, Danielov se quedó profundamente dormido con la serie animada de Superman reproduciéndose en su DVD.

Entonces, podrán notar que el fin de semana no ocurrieron cosas trascendentales para la boda, además de lo que ya les dije. Solamente que el domingo se fueron juntos a comprar zapatos para Danielov, puesto que los suyos parecen de un méndigo limosnero… perdón, es sin acento; yo quería decir "mendigo limosnero". Aunque en todo caso, un mendigo y un limosnero vienen a ser poco más o menos lo mismo. Entonces suena rebuznante, porque en lugar de dos adjetivos diferentes, son iguales, por lo tanto viene a ser uno mismo… y yo escribo todo esto porque, como los novios no me dan material, debo escribir barrabasada y media.

Ah, y también fueron a entregar la úuultima invitación pendiente. De no ser por lo nervioso de Danielov, fácilmente estarían entregando invitaciones aún media hora antes del evento.

Total que para hoy tampoco habrá demasiada actividad. Únicamente que Catherine irá al centro de la ciudad a comprar más listón para los adornos de las mesas, que porque les cambiaron los colores de los manteles y pues ya no aplica el que tenían. Al menos eso entendí, aunque yo les digo que por mí no hay tos, total que ni me fijo en esas cosas. Pero la demás gente sí es más chocante y se fija en que los colores combinen.

Ah, por cierto que Danielov se volvió a salir de su trabajo para ir a buscar al carpintero que no había dado señales de vida y se había tardado en terminar de barnizar, supuestamente que por el clima húmedo. Como que este fin de semana todo mundo anduvo echando flojera…

Ahora ya solo Danielov está esperando su sistema de seguridad que encargó, para instalarlo en la puerta de su casa, algo bastante sofisticado e inviolable: una chapa de barra súper reforzada y con cerradura de seguridad.

El día se acerca rápidamente, quedando solo dos días para el enlace civil y cinco para la recepción, minutos más o minutos menos. Los nervios aumentan y hacen que la mente entre en un estado de estupor, provocando que el individuo se comporte bipolarmente. Tanto, que a Danielov le han dado ganas de llorar; eso o tal vez los ojos rojos sea por algo que haya probado. Supongamos que sea de nervios, y no por sustancias ajenas al cuerpo, o incluso por arrepentimiento. ¬¬

4 comentarios:

Jonathan R. dijo...

jajajajajajajaja...es obvio que a tan poco de la boda los nervios estén por las nubes, y lo de los ojos rojos, también espero yo que sea por llorar, ya que si se le dieron ganas de probar ciertas suntancillas a la que le tocaría llorar seria a la novia, pero si se arrepintió, bueno, yo creo que le recomendaría a danielov que se corte las venas, porque aunque no se suicide la novia y su suegra se encargaran de matarlo, XD

Elly dijo...

Hombre, en cierto modo, ambos necesitaban un respiro, porque después de tanto agetreo... En cuanto a lo de los ojos rojos... también espero que no sea por sustancias agenas, pero menos aún arrepentimiento, porque esas cosas, debes de pensartelas antes de gastar tanto tiempo y dinero (además de que inevitablemente haces daño a la otra persona). Esperemos que todo siga marchando bien!

Anónimo dijo...

Ya me estaba preocupando la ausencia de la crónica, pero ahora entiendo las razones, jajaja...

Y a tan poco tiempo para el momento culminante yo también tendría los ojos rojos, además las manos frías, el corazón acelerado, las piernas entumidas, los pies inquietos, en fin, hecha un manojo de nervios!!

Quién dijo...

Solo con que el matrimonio no absorva la muy importante vida virtual de Danielov, estaré mas que satisfecha.

Oh!, no espera... Aún queda la historia de Misael :D´. Está bien, que se case. n.n