El otro día, al desperdiciar mi valioso tiempo viendo programas sin ningún sentido, me topé con la risible noticia de que está a punto de salir al público la película de Los piratas del Caribe en su cuarta entrega. Ya había oído algo al respecto, pero ingenuo yo, todavía dudaba que tal incidente fuera posible. Sin embargo, hasta trailer y todo tienen ya.
A mí en lo personal me parece ridículo, primero porque una cuarta entrega nunca es buena, o casi nunca. Además de que la historia ya había finalizado bien con la anterior. Pero total, lo hecho, hecho está. Además les confieso aquí, hermanos bloggers, que sí me la reventaré en cuanto se haga pública, por el mero morbo de saber con qué me saldrán esta vez.
Ah, pero yo no venía a publicitarles esta película. Por el contrario, vengo a revelarles el secreto de la trama de la primer película, La maldición del Perla negra.
Todos, o casi todos hemos disfrutado de esta cinta varias veces, pero, ¿se han puesto a pensar qué fue lo que desencadenó toda la maraña de sucesos en dicha película? Tanto la aventura de Jack Sparrow, como la historia de amor entre Elizabeth y Will y todo lo demás. Bueno, pues aquí en exclusiva lo sabrán:
Sencillamente, todo fue ocasionado por un corsé.
¡De verdad! Si Elizabeth no se hubiera vestido con él en la ceremonia de presentación de James Norrinton como Comodoro, nada de lo que vemos en la película hubiera ocurrido. Porque al sentirse demasiado sofocada y al recibir poco o nulo oxígeno, ella perdió el conocimiento justo cuando Norrinton le proponía matrimonio. Al desmayarse, se desplomó por el acantilado yendo a parar en el agua, lo que provocó que el medallón de oro azteca que portaba debajo de su vestido, lanzara un llamado a los piratas malditos comandados por Barbosa.
Ellos vienen y asaltan la isla, tomando como prisionera a Elizabet. Debido a esto, Will se hace el valiente y quiere ir en su rescate, impulsado por el que parece ser un amor ferviente hacia ella. Pero para lograr su rescate necesita la colaboración del afamado pirata Jack Sparrow, quien ya se encontraba tras las rejas y condenado a ser muerto en la horca. Will lo libera y ambos parten en busca del tesoro (que constituye en Elizabeth para Will, y el Perla negra para Jack).
¿Lo ven? Todo fue por culpa del corsé. Pero veamos el otro punto de vista:
Si Elizabeth no hubiera portado dicha prenda, no hubiera desmayado en tan trascendental momento; por lo que probablemente, hubiera desposado al Comodoro y la historia entre Will y ella quedaría anulada. Además, no hubiera existido el llamado del medallón a los piratas malditos y nunca hubieran asaltado la isla, o por lo menos no en ese momento. De ser así, Jack habría muerto colgado irremediablemente.
Así pues, debemos agradecer a la moda que ya no se utilicen en la actualidad este tipo de prendas, porque su uso puede desencadenar una larga secuencia de sucesos tanto desafortunados como increíbles… ¿no creen?
¡Ah! Pero la cosa no queda ahí. De esta película podemos extraer aún más conclusiones y hasta moralejas. Noten, por ejemplo, que el papá de Elizabeth es quien le compra el vestido y la prenda antes mencionada, además de que la hace utilizarlos para sus fines egoístas, que son el que ella llegue a atraer la atención del comodoro, y con ello conseguirle un esposo de categoría. Por lo tanto, el culpable de todos los consecuentes sucesos es el padre.
De aquí podemos darnos cuenta de que los papás hacen que el mundo quede patas para arriba con sus decisiones, ¿no? Si los jóvenes gobernáramos, sería todo mejor. Y la prueba está en que, cuando Will le propone al consejo militar encabezado por el comodoro, que le pregunten o sobornen a Jack para que les ayude a perseguir el barco en que va prisionera Elizabeth, el Comodoro erróneamente infiere que Jack no puede saber nada al respecto y desprecia la propuesta de Will. Pero resulta que efectivamente es Jack el único que puede guiarlos al barco valiéndose de la brujulita mágica que porta.
Aunque claro, si Elizabeth hubiera hecho caso de las recomendaciones que seguramente su papá le hizo cuando era pequeña de no acercarse demasiado a la orilla de un acantilado, definitivamente no hubiera caído por él al desmayarse… aunque de ser así, no hubiéramos disfrutado de tan grandiosa trilogía, así que ¡Elizabeth hizo lo correcto al desobedecer a su padre…! ¿o no…? Ok, creo que ya me clavé. Tal vez es un círculo vicioso y otra de las incógnitas de la vida, como esas de que de cuál barrio es Paquita, Cuál camino cruzó la gallina, por qué Paquito ya no hará travesuras… ¿pues qué le pasó? Cómo sabe el Lonje Moco las historias que nadie sabe y nadie supo, quién mató a Colosio, Daiana violó o no a Kalimba, si es cognoscible el ser, qué significa lo anterior, etc…
Tal vez todas las respuestas tengan que ver con un corsé.
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lunes, 31 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Un dolor cegador
Imaginen por un momento la siguiente situación con todas sus aristas:
Resulta que un día cualquiera al despertar, sufren de un tremendo dolor de cabeza, punzante, constante y agobiante. Definitivamente, no será un día normal, empezando por el hecho de que el dolor es tan intenso que no les será posible asistir al trabajo, pues no les dejaría desempeñar libremente sus actividades. No porque no tengan la capacidad, pues sus manos, pies, ojos, boca, cerebro, etcétera, se encuentran bien, sólo que el dolor nubla las habilidades, retraza los reflejos y combustiona las cadenas de ideas convirtiéndolas en cenizas.
Ahora bien, es lógico pensar que el estado de ánimo no será el mismo, el humor varía considerablemente. No soportan que las personas les hablen, o si acaso no les molestara tanto, tendrían que ser temas que no fueran difíciles de comprender, pues forzar su mente equivaldría a echarle leña al fuego. No es precisamente que estén enojados y echando chispas, simplemente que no es tan fácil conservar una sonrisa en el rostro en todo momento.
El día es largo y tedioso, su cuerpo pide a gritos –como es normal—su actividad física, salir a la calle, gozar de los rayos del sol, la compañía de personas y la convivencia cotidiana; todo lo cual es imposible disfrutar con dicha dolencia aquejándoles. Ah, pero además la gente no quiere venir a visitarlos a ver cómo se encuentran porque 1) todos tienen cosas qué hacer, 2) no todos están dispuestos a aguantar el humor que se cargan hoy o 3) no es algo de tanta gravedad… ¿o sí?
Por si faltara algo, los analgésicos más potentes no hacen efecto y la jaqueca continúa, todo movimiento brusco lo aumenta, los destellos de luz son puñales para sus ojos y el aburrimiento los estresa más. No pueden ver televisión porque… duele, no pueden utilizar la computadora ni nada por el estilo. En todo caso escuchar música relajante, si bien les va. ¡Bah, pues si no pueden ni prepararse una comida elaborada porque el maldito dolor se intensifica! Así pues, pasarán el día entero como ancianitos quejumbrosos en la cama. Pero ¿y si el dolor se extendiera por dos días?, ¿tres?, ¿una semana?
Ahora, les explico toda esta letanía:
Es lógico que a la gente en general le cueste trabajo, por más que se esfuerce, el comprender lo que es estar ciego. Por ello, como un ejercicio de reflexión decidí utilizar esta metáfora para darles una idea más clara de lo que es. Los que sean observadores ya habrán ligado muchas de las características de la circunstancia planteada arriba a lo que significa carecer de la vista, pero aún así, arrojaré más luz sobre la comparación.
Para empezar, notarán que tanto la jaqueca como la discapacidad visual son constantes; es decir, no es intermitente, puesto que se sufre cada segundo del día. Por lo tanto, es imposible olvidarlo o dejar de pensar en ello. Igualmente, aunque no incapacita el cuerpo entero, sí merma considerablemente la realización de actividades simples, tanto seglares como necesidades básicas personales.
También afecta directamente las actividades de esparcimiento y las relaciones personales, debido, en gran manera, al estado de ánimo del individuo que también se ve minado frecuentemente.
¿Notan lo parecido de las circunstancias? Y todavía si quieren encontrarle más detalles, regresen a leer nuevamente la metáfora con todo el cuadro en mente. Es fácil imaginarse lo que es sufrir una jaqueca un día entero, pero imaginen padecerla durante meses o años sin interrupción ni disminución. Definitivamente, todo tipo de discapacidad tiene sus lados más oscuros, pero sin duda la discapacidad visual es una de las más desesperantes y desgastantes en el sentido emocional y/o psicológico, puesto que aunque se es una persona normal en todo otro aspecto, no sirve de mucho en la práctica, pues todas las demás capacidades físicas se ven directamente afectadas.
Teniendo esto presente, podrán comprender un poco más el entorno en el que tengo que desarrollarme a diario; intentando entre otras cosas, superarme a mí mismo, parecer normal ante los demás, mantener un nivel intelectual promedio a pesar de las trabas que pone este mundo, luchar contra los sentimientos de inutilidad, tener el carácter suficiente para olvidar por ciertos momentos que soy ciego, mantener la máxima atención en el entorno que me rodea tanto al desplazarme, percibir gestos y expresiones de mis interlocutores y con todo eso tratar de estar de buen humor… y la lista es extensísima.
Claro, la gente como yo necesitamos que nos traten como a personas normales sin hacernos notar a cada momento nuestra incapacidad. Pero al mismo tiempo conservar un equilibrio, comprendiendo la situación y los probables desequilibrios emocionales que nos aquejan esporádicamente.
Por tanto, la moraleja es: nunca tengan una jaqueca cuando estén ciegos…¬¬
Resulta que un día cualquiera al despertar, sufren de un tremendo dolor de cabeza, punzante, constante y agobiante. Definitivamente, no será un día normal, empezando por el hecho de que el dolor es tan intenso que no les será posible asistir al trabajo, pues no les dejaría desempeñar libremente sus actividades. No porque no tengan la capacidad, pues sus manos, pies, ojos, boca, cerebro, etcétera, se encuentran bien, sólo que el dolor nubla las habilidades, retraza los reflejos y combustiona las cadenas de ideas convirtiéndolas en cenizas.
Ahora bien, es lógico pensar que el estado de ánimo no será el mismo, el humor varía considerablemente. No soportan que las personas les hablen, o si acaso no les molestara tanto, tendrían que ser temas que no fueran difíciles de comprender, pues forzar su mente equivaldría a echarle leña al fuego. No es precisamente que estén enojados y echando chispas, simplemente que no es tan fácil conservar una sonrisa en el rostro en todo momento.
El día es largo y tedioso, su cuerpo pide a gritos –como es normal—su actividad física, salir a la calle, gozar de los rayos del sol, la compañía de personas y la convivencia cotidiana; todo lo cual es imposible disfrutar con dicha dolencia aquejándoles. Ah, pero además la gente no quiere venir a visitarlos a ver cómo se encuentran porque 1) todos tienen cosas qué hacer, 2) no todos están dispuestos a aguantar el humor que se cargan hoy o 3) no es algo de tanta gravedad… ¿o sí?
Por si faltara algo, los analgésicos más potentes no hacen efecto y la jaqueca continúa, todo movimiento brusco lo aumenta, los destellos de luz son puñales para sus ojos y el aburrimiento los estresa más. No pueden ver televisión porque… duele, no pueden utilizar la computadora ni nada por el estilo. En todo caso escuchar música relajante, si bien les va. ¡Bah, pues si no pueden ni prepararse una comida elaborada porque el maldito dolor se intensifica! Así pues, pasarán el día entero como ancianitos quejumbrosos en la cama. Pero ¿y si el dolor se extendiera por dos días?, ¿tres?, ¿una semana?
Ahora, les explico toda esta letanía:
Es lógico que a la gente en general le cueste trabajo, por más que se esfuerce, el comprender lo que es estar ciego. Por ello, como un ejercicio de reflexión decidí utilizar esta metáfora para darles una idea más clara de lo que es. Los que sean observadores ya habrán ligado muchas de las características de la circunstancia planteada arriba a lo que significa carecer de la vista, pero aún así, arrojaré más luz sobre la comparación.
Para empezar, notarán que tanto la jaqueca como la discapacidad visual son constantes; es decir, no es intermitente, puesto que se sufre cada segundo del día. Por lo tanto, es imposible olvidarlo o dejar de pensar en ello. Igualmente, aunque no incapacita el cuerpo entero, sí merma considerablemente la realización de actividades simples, tanto seglares como necesidades básicas personales.
También afecta directamente las actividades de esparcimiento y las relaciones personales, debido, en gran manera, al estado de ánimo del individuo que también se ve minado frecuentemente.
¿Notan lo parecido de las circunstancias? Y todavía si quieren encontrarle más detalles, regresen a leer nuevamente la metáfora con todo el cuadro en mente. Es fácil imaginarse lo que es sufrir una jaqueca un día entero, pero imaginen padecerla durante meses o años sin interrupción ni disminución. Definitivamente, todo tipo de discapacidad tiene sus lados más oscuros, pero sin duda la discapacidad visual es una de las más desesperantes y desgastantes en el sentido emocional y/o psicológico, puesto que aunque se es una persona normal en todo otro aspecto, no sirve de mucho en la práctica, pues todas las demás capacidades físicas se ven directamente afectadas.
Teniendo esto presente, podrán comprender un poco más el entorno en el que tengo que desarrollarme a diario; intentando entre otras cosas, superarme a mí mismo, parecer normal ante los demás, mantener un nivel intelectual promedio a pesar de las trabas que pone este mundo, luchar contra los sentimientos de inutilidad, tener el carácter suficiente para olvidar por ciertos momentos que soy ciego, mantener la máxima atención en el entorno que me rodea tanto al desplazarme, percibir gestos y expresiones de mis interlocutores y con todo eso tratar de estar de buen humor… y la lista es extensísima.
Claro, la gente como yo necesitamos que nos traten como a personas normales sin hacernos notar a cada momento nuestra incapacidad. Pero al mismo tiempo conservar un equilibrio, comprendiendo la situación y los probables desequilibrios emocionales que nos aquejan esporádicamente.
Por tanto, la moraleja es: nunca tengan una jaqueca cuando estén ciegos…¬¬
Categoría:
Las peores desdichas,
Personal,
Puntos de "VISTA" de un ciego
martes, 24 de agosto de 2010
Mi reflejo
Hacía buen rato que me sentía ausente, fuera del tiempo y del espacio, divagando entre mis miedos, angustias y pensamientos más confusos.
De pronto me descubro frente al espejo de mi habitación, de espaldas a él y con los brazos cruzados sobre el pecho. Estoy con la cabeza baja y con el rostro sudoroso de tanto pensar y pensar, dándole vueltas al mismo asunto.
Ahora soy consciente de lo que sucedió el día de hoy y del por qué me encuentro aquí tan agitado. Claro, todo empezó cuando al salir de mi casa, la gente fijaba su mirada en mí, penetrante, escudriñadora y sobre todo con una fascinación y curiosidad morbosas. Examinaban mis movimientos, mis gestos, ademanes y expresiones a detalle. Tanto así, que a los niños se les solían atravesar algunos postes por el camino, y al estar tan absortos observándome, sus cabezas rebotaban con ellos sin remedio. Los adultos por su parte lo hacían más disimuladamente, pero sin lograr ocultarse de mi perspicacia, si así le podemos llamar. Era irritante sentir todas aquellas miradas sobre mi espalda siguiéndome y acosándome por doquier. Mi cara enrojecía y mi gesto se congeló en una eterna mueca de disgusto y frustración.
Aún no logro comprender qué es lo que sucedió hoy, por qué es que las personas tenían qué estar viéndome y criticándome... ¿cuál era la diferencia en mí con respecto a todos los demás? ¿Por qué nunca me había sentido tan marginado antes y qué había cambiado desde la última vez que salí a la calle?
Ahora lo comprendo: precisamente esa era mi intención al venir a detenerme frente al espejo, el descubrir de una vez por todas qué es lo que tanto atraía la curiosidad malsana de las personas. No tiene que ver con nada de mi interior, porque de ser así, no me comerían con la mirada. Evidentemente, era algo exterior, superficial, visible.
Sin embargo tengo ya buen rato parado aquí, de espaldas a mi reflejo. Mis pies me gritan, me exigen un movimiento para librarlos de mi peso. Mis manos sudan frío y mis lagrimales caprichosos exigen liberar dos lágrimas, contrario a mi voluntad. Tal vez... quizás tengo miedo encontrarme de frente con ese rasgo, esa característica que me hace tan distinto y tan señalable entre la gente. No me atrevo a recibir el grito de mi reflejo sobre mi rostro, penetrándome como la hoja de una espada de dos filos. Aún así, es necesario hacerlo para enfrentarme con él, no hay mejor modo de superarlo o bien, caer derrotado de una vez por todas, liberándome de todas formas de esta terrible angustia.
Lentamente dejo caer los brazos a mis costados: Palpo mi pantalón de mezclilla que se ciñe a mis piernas y mis caderas pero... no tiene nada que ver este asunto con mi vestimenta, ¿verdad?
-No seas cobarde y enfréntate --me digo a mí mismo--, no puede haber nada peor que la incertidumbre.
Claro, mi cerebro dibuja pedazos de razón en mis pensamientos, y creo que dadas las circunstancias, he de completar el cuadro de forma razonable también. Al fin, empiezo a girar pero aún con los ojos cerrados hasta quedar de frente. Con la mano derecha retiro el sudor que perla mi frente y al mismo tiempo la refresco con mi mano helada. Al fin me decido a abrir los ojos para visualizarme.
La cruda realidad me abofetea sin piedad.
-¡Pero esto no es nuevo! --pienso-- Esto es algo de todos los días, solo que... lo olvidé por unos segundos.
¡Pero la gente no lo olvida jamás! ¡Ellos recuerdan muy bien la pequeña gran diferencia! Mi puño hace añicos el espejo en un segundo, como si así pudiera cambiar la fría verdad de que... no puedo contemplar mi reflejo.
De pronto me descubro frente al espejo de mi habitación, de espaldas a él y con los brazos cruzados sobre el pecho. Estoy con la cabeza baja y con el rostro sudoroso de tanto pensar y pensar, dándole vueltas al mismo asunto.
Ahora soy consciente de lo que sucedió el día de hoy y del por qué me encuentro aquí tan agitado. Claro, todo empezó cuando al salir de mi casa, la gente fijaba su mirada en mí, penetrante, escudriñadora y sobre todo con una fascinación y curiosidad morbosas. Examinaban mis movimientos, mis gestos, ademanes y expresiones a detalle. Tanto así, que a los niños se les solían atravesar algunos postes por el camino, y al estar tan absortos observándome, sus cabezas rebotaban con ellos sin remedio. Los adultos por su parte lo hacían más disimuladamente, pero sin lograr ocultarse de mi perspicacia, si así le podemos llamar. Era irritante sentir todas aquellas miradas sobre mi espalda siguiéndome y acosándome por doquier. Mi cara enrojecía y mi gesto se congeló en una eterna mueca de disgusto y frustración.
Aún no logro comprender qué es lo que sucedió hoy, por qué es que las personas tenían qué estar viéndome y criticándome... ¿cuál era la diferencia en mí con respecto a todos los demás? ¿Por qué nunca me había sentido tan marginado antes y qué había cambiado desde la última vez que salí a la calle?
Ahora lo comprendo: precisamente esa era mi intención al venir a detenerme frente al espejo, el descubrir de una vez por todas qué es lo que tanto atraía la curiosidad malsana de las personas. No tiene que ver con nada de mi interior, porque de ser así, no me comerían con la mirada. Evidentemente, era algo exterior, superficial, visible.
Sin embargo tengo ya buen rato parado aquí, de espaldas a mi reflejo. Mis pies me gritan, me exigen un movimiento para librarlos de mi peso. Mis manos sudan frío y mis lagrimales caprichosos exigen liberar dos lágrimas, contrario a mi voluntad. Tal vez... quizás tengo miedo encontrarme de frente con ese rasgo, esa característica que me hace tan distinto y tan señalable entre la gente. No me atrevo a recibir el grito de mi reflejo sobre mi rostro, penetrándome como la hoja de una espada de dos filos. Aún así, es necesario hacerlo para enfrentarme con él, no hay mejor modo de superarlo o bien, caer derrotado de una vez por todas, liberándome de todas formas de esta terrible angustia.
Lentamente dejo caer los brazos a mis costados: Palpo mi pantalón de mezclilla que se ciñe a mis piernas y mis caderas pero... no tiene nada que ver este asunto con mi vestimenta, ¿verdad?
-No seas cobarde y enfréntate --me digo a mí mismo--, no puede haber nada peor que la incertidumbre.
Claro, mi cerebro dibuja pedazos de razón en mis pensamientos, y creo que dadas las circunstancias, he de completar el cuadro de forma razonable también. Al fin, empiezo a girar pero aún con los ojos cerrados hasta quedar de frente. Con la mano derecha retiro el sudor que perla mi frente y al mismo tiempo la refresco con mi mano helada. Al fin me decido a abrir los ojos para visualizarme.
La cruda realidad me abofetea sin piedad.
-¡Pero esto no es nuevo! --pienso-- Esto es algo de todos los días, solo que... lo olvidé por unos segundos.
¡Pero la gente no lo olvida jamás! ¡Ellos recuerdan muy bien la pequeña gran diferencia! Mi puño hace añicos el espejo en un segundo, como si así pudiera cambiar la fría verdad de que... no puedo contemplar mi reflejo.
lunes, 2 de agosto de 2010
Azar vs Amor
-Toma un respiro, tómalo profundamente. Cálmate, --él me dice-- si juegas, juega para subsistir. Toma un arma y cuenta hasta tres.
Mientras me habla, me escudriña con la mirada. Sus ojos se clavan en mi rostro tratando de penetrar en mi interior, intentando adivinar mis sentimientos. Yo no hago más que asentir a lo que él me dice, un poco atontada. Ahora ya no es igual que la noche que decidí venir aquí. Mi decisión era absoluta y mi postura inquebrantable. Estaba harta de que el azar jugara con mi vida y de que esta no tuviera ningún sentido. “Así que si de eso se trata –pensé—entonces dejaré en manos del maldito azar si sigo viviendo o no”. La verdad era que en mi interior yo no estaba tan segura de morir, pero tampoco tenía el valor suficiente para seguir viviendo, enfrentándome a lo que llaman “destino”… había quedado más que comprobado que yo no podía contra él, o que él estaba empeñado en hacerme la vida imposible. Entonces veremos qué opina ahora que le pongo mi vida en sus manos: si quiere matarme, adelante.
Ahora estoy sudando, moviéndome lentamente. Ya no hay tiempo para pensar… es mi turno.
-Di una oración para ti misma –me dice--; cierra los ojos, a veces ayuda.
Pero entonces, al cerrar mis ojos, surge un pensamiento aterrador: él está aquí en medio, él que nunca a perdido en este juego… la ruleta rusa nunca ha logrado vencerlo, o más bien dicho, él a vencido al azar tantas veces…
Entonces siento su mano en mi hombro en un gesto de condescendencia. Tal vez ha leído en mis ojos la razón por la que estoy aquí, dispuesta a jugarme el todo por el todo.
¿Y qué es esto que siento? ¿Por qué ahora tengo ganas de seguir viviendo, de disfrutar otra vez de un nuevo sentimiento? Tal vez sean sus ojos color miel, o su sonrisa delicada con la que expresa todo y a la vez nada específico. Pero lo que más me cautiva es su voz… su forma de hablar tan sencilla en apariencia pero con una profundidad de pensamientos admirable.
-Dilssie –me dice sobresaltándome-- ¿te pasa algo?
Solo había quedado unos instantes meditando, pero él debió advertir que algo me inquietaba con su mirada suspicaz.
-Nada en absoluto, solo que no es tan sencillo como me pareció al principio.
-Lo sé y te entiendo. Lo he intentado varias veces, como sabes, y nunca he perdido (puesto que te estoy hablando), pero siempre es como la primera vez. ¿Sabes? No te veo tan convencida y no creo que estés lista para esto, pero si estás decidida…
-Claro que estoy decidida –lo interrumpí con un ademán que traté que se viera enérgico--, lo pensé mucho antes de aventurarme a hacerlo. El azar me ha jugado muchas malas pasadas y mi vida ahora carece de sentido. Así que deposito mi vida en manos de él y que decida por mí… porque yo ya estoy cansada.
-Lo único que no me cuadra es que cómo una mujer tan bonita e inteligente como tú llegara a sentirse tan mal.
-¿Y cómo sabes que soy inteligente si no me conoces?
-Es lógico, lo noto en tu forma de hablar.
Me vuelve a dirigir una mirada algo extraña, como si ya conociera todo de mí.
-Pues no lo soy, y obviamente tampoco soy bonita.
-De acuerdo, no vamos a discutir una mera apreciación personal; para mí lo eres y punto.
No recuerdo haber conocido a un hombre como él. Cada vez me cautiva más, y por supuesto tiene toda la razón… ya no estoy segura de querer hacerlo.
-¿Sabes? Creo que…
Lo sé –me interrumpe poniéndose un dedo en los labios para indicarme que no lo dijera--, yo también lo siento.
-¿Pero cómo sabes lo que te iba a decir, y que es algo que estoy sintiendo?
-¿Crees que el estar aquí tanto tiempo, observando las reacciones de cientos de personas al enfrentarse a la muerte no me ha dejado enseñanzas para identificar los pensamientos de los que hablan conmigo?
-Tal vez, pero creo que ahora estás equivocado. Ni siquiera yo estoy del todo segura de lo que te iba a decir. Ya no sé si quiero decírtelo…
-Entonces yo lo diré: me agradas, eres muy linda, bonita, inteligente, agradable, sensible y… eres muy cariñosa.
-¿qué? –entonces sí me sorprendí. Es la primera vez que nos vemos en la vida y ¿conoce mi personalidad a tal punto que sabe que yo solía ser cariñosa?— eso solo lo dices al AZAR, ¿verdad? No hay forma de que sepas cómo soy.
-Creo haberte dicho ya la razón de que me dé cuenta de tu forma de ser. No lo digo al azar y además acerté, puesto que no lo has negado.
Lo peor de todo esto es que, obviamente, a mí también me ha flechado este hombre, y en este preciso instante tengo una razón de peso para seguir viviendo, y así se lo expresé a él, quien pensaba algo parecido. Él tiene la marca más alta de juegos sin perder, pero ha sido simplemente coincidencia. Ha jugado varias veces prácticamente por la misma razón que yo, porque no se sentía con el valor suficiente de seguir viviendo, técnicamente, ambos somos unos cobardes. Sin embargo, el azar había decidido jugarle varias malas pasadas, puesto que hasta ahora, la bala se había negado a dispararse.
Entonces surge una idea en mi interior, algo que me ilumina enteramente: realizaré lo que vine a hacer de todas formas, jugaré contra el azar una partida de vida o muerte. Pero algo más: si gano, me quedaré junto a él de ahora en adelante, pero si pierdo, tal vez así tenía que ser. Se lo comenté a él y aunque ví una mueca de inquietud y dolor en su rostro, al final asintió y estuvo de acuerdo con la apuesta. No solo apuesto mi vida, sino nuestro… ¿amor?
-Tú puedes ver mi corazón latir, puedes verlo a través de mi pecho –le digo--,
estoy aterrada pero no me marcharé. Sé que tengo que pasar esta prueba. Solo apretaré el gatillo, y que el azar decida el resto.
-Toma el arma pues, sostenla con firmeza y gira la "ruleta” cuando estés lista. Entonces sin pensarlo, solo dispara.
Cuando mi vida parpadea ante mis ojos, me pregunto si volveré a ver el amanecer de nuevo.
Así que muchos no tendrán la oportunidad de decir adiós, pero es demasiado tarde para pensar en eso.
Él extiende sus manos y palpa algo sobre el mostrador, como buscando a tientas, cosa que me extraña bastante… y al fin, sus dedos tropiezan con un revólver, el cual me entrega luego de haberle colocado el respectivo proyectil.
-¿Estás lista?
-Claro –le digo tomando el arma--, pero antes quiero que sepas algo: si salgo vencedora, estaré contigo, te daré mi corazón, puesto que para eso sobreviviré…
No me deja decir más. Me abraza, y me deposita un beso suave en los labios. Mi corazón quiere salirse del pecho, y mis manos están frías y temblando.
Al fin me pongo en la posición correcta y apunto directo a mi cabeza. Giro el barril y luego de un instante… jalo el gatillo… oigo un chasquido que aturde mis oídos pero… ¿sigo viva? El rostro radiante de él me responde a mi pregunta. El azar ha decidido que siga viviendo.
Sin embargo, él extiende la mano y me arrebata el arma, diciendo:
-Es mi turno.
-¿qué? --Salto en seguida-- ¿Estás loco? ¡Gané la apuesta, ahora podemos estar juntos…!
-Lo sé, pero no solo eres tú, yo también tengo pendiente una revancha con el Azar como tú lo llamas, y le apuesto lo mismo que tú: mi vida y mis sentimientos. Te prometo, Dilssie, que si no muero, seré tuyo y tú serás mía.
Yo no doy crédito a mis oídos ni a mis ojos, y con aquel estado de estupor que me embarga, quedo petrificada mientras veo como decidida e inexorablemente, lleva el cañón a su sien. Quiero detenerlo, pero la aplastante fuerza de sus palabras y su mirada me lo impiden. Solo logro articular algunas palabras:
-No… no quiero que tú estés viéndome… ¡no me mires mientras lo haces!
Y él dice mientras gira el tambor con una voz profunda y hueca:
-Soy ciego, no puedo verte…
Y dispara.
Su cuerpo se desploma hacia atrás, sin darme oportunidad de tomarlo en mis brazos. Los ojos sin visión que antes me parecieran tan hermosos, tan vivos, se han cerrado para siempre.
P.D.: Esta historia está enteramente basada e inspirada en la canción Russian Roulette de Rihanna, por si no lo habían notado¬¬
Mientras me habla, me escudriña con la mirada. Sus ojos se clavan en mi rostro tratando de penetrar en mi interior, intentando adivinar mis sentimientos. Yo no hago más que asentir a lo que él me dice, un poco atontada. Ahora ya no es igual que la noche que decidí venir aquí. Mi decisión era absoluta y mi postura inquebrantable. Estaba harta de que el azar jugara con mi vida y de que esta no tuviera ningún sentido. “Así que si de eso se trata –pensé—entonces dejaré en manos del maldito azar si sigo viviendo o no”. La verdad era que en mi interior yo no estaba tan segura de morir, pero tampoco tenía el valor suficiente para seguir viviendo, enfrentándome a lo que llaman “destino”… había quedado más que comprobado que yo no podía contra él, o que él estaba empeñado en hacerme la vida imposible. Entonces veremos qué opina ahora que le pongo mi vida en sus manos: si quiere matarme, adelante.
Ahora estoy sudando, moviéndome lentamente. Ya no hay tiempo para pensar… es mi turno.
-Di una oración para ti misma –me dice--; cierra los ojos, a veces ayuda.
Pero entonces, al cerrar mis ojos, surge un pensamiento aterrador: él está aquí en medio, él que nunca a perdido en este juego… la ruleta rusa nunca ha logrado vencerlo, o más bien dicho, él a vencido al azar tantas veces…
Entonces siento su mano en mi hombro en un gesto de condescendencia. Tal vez ha leído en mis ojos la razón por la que estoy aquí, dispuesta a jugarme el todo por el todo.
¿Y qué es esto que siento? ¿Por qué ahora tengo ganas de seguir viviendo, de disfrutar otra vez de un nuevo sentimiento? Tal vez sean sus ojos color miel, o su sonrisa delicada con la que expresa todo y a la vez nada específico. Pero lo que más me cautiva es su voz… su forma de hablar tan sencilla en apariencia pero con una profundidad de pensamientos admirable.
-Dilssie –me dice sobresaltándome-- ¿te pasa algo?
Solo había quedado unos instantes meditando, pero él debió advertir que algo me inquietaba con su mirada suspicaz.
-Nada en absoluto, solo que no es tan sencillo como me pareció al principio.
-Lo sé y te entiendo. Lo he intentado varias veces, como sabes, y nunca he perdido (puesto que te estoy hablando), pero siempre es como la primera vez. ¿Sabes? No te veo tan convencida y no creo que estés lista para esto, pero si estás decidida…
-Claro que estoy decidida –lo interrumpí con un ademán que traté que se viera enérgico--, lo pensé mucho antes de aventurarme a hacerlo. El azar me ha jugado muchas malas pasadas y mi vida ahora carece de sentido. Así que deposito mi vida en manos de él y que decida por mí… porque yo ya estoy cansada.
-Lo único que no me cuadra es que cómo una mujer tan bonita e inteligente como tú llegara a sentirse tan mal.
-¿Y cómo sabes que soy inteligente si no me conoces?
-Es lógico, lo noto en tu forma de hablar.
Me vuelve a dirigir una mirada algo extraña, como si ya conociera todo de mí.
-Pues no lo soy, y obviamente tampoco soy bonita.
-De acuerdo, no vamos a discutir una mera apreciación personal; para mí lo eres y punto.
No recuerdo haber conocido a un hombre como él. Cada vez me cautiva más, y por supuesto tiene toda la razón… ya no estoy segura de querer hacerlo.
-¿Sabes? Creo que…
Lo sé –me interrumpe poniéndose un dedo en los labios para indicarme que no lo dijera--, yo también lo siento.
-¿Pero cómo sabes lo que te iba a decir, y que es algo que estoy sintiendo?
-¿Crees que el estar aquí tanto tiempo, observando las reacciones de cientos de personas al enfrentarse a la muerte no me ha dejado enseñanzas para identificar los pensamientos de los que hablan conmigo?
-Tal vez, pero creo que ahora estás equivocado. Ni siquiera yo estoy del todo segura de lo que te iba a decir. Ya no sé si quiero decírtelo…
-Entonces yo lo diré: me agradas, eres muy linda, bonita, inteligente, agradable, sensible y… eres muy cariñosa.
-¿qué? –entonces sí me sorprendí. Es la primera vez que nos vemos en la vida y ¿conoce mi personalidad a tal punto que sabe que yo solía ser cariñosa?— eso solo lo dices al AZAR, ¿verdad? No hay forma de que sepas cómo soy.
-Creo haberte dicho ya la razón de que me dé cuenta de tu forma de ser. No lo digo al azar y además acerté, puesto que no lo has negado.
Lo peor de todo esto es que, obviamente, a mí también me ha flechado este hombre, y en este preciso instante tengo una razón de peso para seguir viviendo, y así se lo expresé a él, quien pensaba algo parecido. Él tiene la marca más alta de juegos sin perder, pero ha sido simplemente coincidencia. Ha jugado varias veces prácticamente por la misma razón que yo, porque no se sentía con el valor suficiente de seguir viviendo, técnicamente, ambos somos unos cobardes. Sin embargo, el azar había decidido jugarle varias malas pasadas, puesto que hasta ahora, la bala se había negado a dispararse.
Entonces surge una idea en mi interior, algo que me ilumina enteramente: realizaré lo que vine a hacer de todas formas, jugaré contra el azar una partida de vida o muerte. Pero algo más: si gano, me quedaré junto a él de ahora en adelante, pero si pierdo, tal vez así tenía que ser. Se lo comenté a él y aunque ví una mueca de inquietud y dolor en su rostro, al final asintió y estuvo de acuerdo con la apuesta. No solo apuesto mi vida, sino nuestro… ¿amor?
-Tú puedes ver mi corazón latir, puedes verlo a través de mi pecho –le digo--,
estoy aterrada pero no me marcharé. Sé que tengo que pasar esta prueba. Solo apretaré el gatillo, y que el azar decida el resto.
-Toma el arma pues, sostenla con firmeza y gira la "ruleta” cuando estés lista. Entonces sin pensarlo, solo dispara.
Cuando mi vida parpadea ante mis ojos, me pregunto si volveré a ver el amanecer de nuevo.
Así que muchos no tendrán la oportunidad de decir adiós, pero es demasiado tarde para pensar en eso.
Él extiende sus manos y palpa algo sobre el mostrador, como buscando a tientas, cosa que me extraña bastante… y al fin, sus dedos tropiezan con un revólver, el cual me entrega luego de haberle colocado el respectivo proyectil.
-¿Estás lista?
-Claro –le digo tomando el arma--, pero antes quiero que sepas algo: si salgo vencedora, estaré contigo, te daré mi corazón, puesto que para eso sobreviviré…
No me deja decir más. Me abraza, y me deposita un beso suave en los labios. Mi corazón quiere salirse del pecho, y mis manos están frías y temblando.
Al fin me pongo en la posición correcta y apunto directo a mi cabeza. Giro el barril y luego de un instante… jalo el gatillo… oigo un chasquido que aturde mis oídos pero… ¿sigo viva? El rostro radiante de él me responde a mi pregunta. El azar ha decidido que siga viviendo.
Sin embargo, él extiende la mano y me arrebata el arma, diciendo:
-Es mi turno.
-¿qué? --Salto en seguida-- ¿Estás loco? ¡Gané la apuesta, ahora podemos estar juntos…!
-Lo sé, pero no solo eres tú, yo también tengo pendiente una revancha con el Azar como tú lo llamas, y le apuesto lo mismo que tú: mi vida y mis sentimientos. Te prometo, Dilssie, que si no muero, seré tuyo y tú serás mía.
Yo no doy crédito a mis oídos ni a mis ojos, y con aquel estado de estupor que me embarga, quedo petrificada mientras veo como decidida e inexorablemente, lleva el cañón a su sien. Quiero detenerlo, pero la aplastante fuerza de sus palabras y su mirada me lo impiden. Solo logro articular algunas palabras:
-No… no quiero que tú estés viéndome… ¡no me mires mientras lo haces!
Y él dice mientras gira el tambor con una voz profunda y hueca:
-Soy ciego, no puedo verte…
Y dispara.
Su cuerpo se desploma hacia atrás, sin darme oportunidad de tomarlo en mis brazos. Los ojos sin visión que antes me parecieran tan hermosos, tan vivos, se han cerrado para siempre.
P.D.: Esta historia está enteramente basada e inspirada en la canción Russian Roulette de Rihanna, por si no lo habían notado¬¬
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Puntos de "VISTA" de un ciego,
sentimentalismos
jueves, 27 de mayo de 2010
¿Qué no ven que no veo?
Han dicho de este magnífico caballero, que no creen en su caballerosidad.
Han dicho de este eterno enamorado, que no creen en el amor que da.
Dicho han, que no creen en lo sincero de la autenticidad del veraz éste.
Por fin, han dicho incluso de este emprendedor capacitado, que no creen que tenga capacidad de emprender nada.
Sin embargo, nunca habían dicho hasta ahora de este destomatado cieguito, que no creyeran en la mencionada autenticidad de su ceguera.
Y no es que ponga su ceguera en la misma posición que sus demás cualidades, si no más bien, las conjunto con la intención de que se note que las demás características, son tan evidentes como la ceguera del individuo en cuestión (ese soy yo…), y que aunque son evidentes, no las ven… o sea ¡están viendo y no ven! Porque el que no ve, es como el que no mira... ¡y traten de refutármelo!
¿En qué puedo creer ahora? Es tanta la fuerza de la corriente de las creencias de la mayoría de la gente (y como que repetí mucho “de el”, “de la”…), que por momentos he llegado a contemplar imágenes.
¿Inverosímil? Es cierto, lo es, porque no he llegado a contemplar ni patatas fritas, porque como hasta ahora he sostenido y sin cansarme, soy eterna y oscuramente ciego.
Ah, pero no vayan ustedes a figurarse la figura de que me molesta que crean que no creen que yo sea ciego (en qué lío me he metido…). Al contrario, me rellena la boca y la barriga de risa semejantes creencias creídas por el creciente populacho de la muchedumbre en general (¿sigues con lo mismo? ¿pues qué no aprendes?).
En realidad, es incluso un halago para mi ego recientemente maltratado, porque así, puedo constatar en ojos de alguien más (en los míos es materialmente imposible) que me comporto como una persona auténticamente normal, aunque solo sea en apariencia.
Es más, esto me recuerda una experiencia demasiado curiosa y extravagante que tuve al realizar trámites para obtener un documento oficial en el que se certificaba y constataba el hecho de que yo fuera un discapacitado. Dicho documento, como es lógico, no era posible obtenerlo en otro lugar que no fuera en esas lúgubres y cavernosas cuevas oscuras y mohosas localizadas en las oficinas de los edificios de gobierno, en los que trabajan demonios tan horripilantes de los cuales ningún autor ha podido hacer una descripción exacta.
Mismo motivo por el cuál, sucedió lo incomprensible para mi limitado razonamiento. -Para poder iniciar el trámite de tu credencial de discapacitado –me dijo una secretaria que me coqueteó desde el principio a pesar de contar más o menos con 30 años de vida en la tierra- necesitamos primero una constancia médica donde constate el médico tu discapacidad. (Nótese que a pesar de ser una constancia, cabía la posibilidad de que no constatara nada, y por ello la aclaración de la… ¿señorita? A más de que a pesar de ser médica, corría el riesgo de no ser certificada por un médico como tal. Me imagino que esas fueron las razones de su rebuznancia… ¿o no?)
Así pues, con la boca que se negaba a cerrarse, acudí a los servicios médicos del mismo instituto a que un doctor me diera la dichosa constancia, donde dijera específicamente que yo era un discapacitado... ¡como si no fuera suficiente con levantarme los lentes y mostrar los oscuros hoyos negros que cubren las micas! (No tengo qué repetirles las frases iniciales del post, donde aclaro que estoy destomatado… ¿o sí?)
Con todo esto, no pretendo hacer sátira innecesaria de mi condición, porque creo que ya he hecho la suficiente según la circunstancia a lo largo de los escritos aquí. Pretendo, solamente, que quede claro y definidamente sostenido mi estado físico. ¿Con qué propósito? Solamente con el propósito de sumar una entrada más a este espacio, para que no pase demasiado tiempo sin que publique algo.
No, no me afecta como ya dije, en lo más mínimo que no me crean; lo que me afecta realmente es seguir siéndolo a pesar de que no me lo creen… ¡snif!
Y precisamente al respecto, si el planeta y sus leyes físicas, químicas y biológicas fueran regidas por las suposiciones o creencias populares, menudo lío sería nuestra vida.
Así pues, me despido de mi concurrencia con unos hermosos versos del afamado autor Calderón de la Barca, que vienen muy bien al caso, y que es bueno aclarar respecto a dicho autor que es famoso solo entre los que lo conocen… ¿cómo iba a ser si no?
Han dicho de este eterno enamorado, que no creen en el amor que da.
Dicho han, que no creen en lo sincero de la autenticidad del veraz éste.
Por fin, han dicho incluso de este emprendedor capacitado, que no creen que tenga capacidad de emprender nada.
Sin embargo, nunca habían dicho hasta ahora de este destomatado cieguito, que no creyeran en la mencionada autenticidad de su ceguera.
Y no es que ponga su ceguera en la misma posición que sus demás cualidades, si no más bien, las conjunto con la intención de que se note que las demás características, son tan evidentes como la ceguera del individuo en cuestión (ese soy yo…), y que aunque son evidentes, no las ven… o sea ¡están viendo y no ven! Porque el que no ve, es como el que no mira... ¡y traten de refutármelo!
¿En qué puedo creer ahora? Es tanta la fuerza de la corriente de las creencias de la mayoría de la gente (y como que repetí mucho “de el”, “de la”…), que por momentos he llegado a contemplar imágenes.
¿Inverosímil? Es cierto, lo es, porque no he llegado a contemplar ni patatas fritas, porque como hasta ahora he sostenido y sin cansarme, soy eterna y oscuramente ciego.
Ah, pero no vayan ustedes a figurarse la figura de que me molesta que crean que no creen que yo sea ciego (en qué lío me he metido…). Al contrario, me rellena la boca y la barriga de risa semejantes creencias creídas por el creciente populacho de la muchedumbre en general (¿sigues con lo mismo? ¿pues qué no aprendes?).
En realidad, es incluso un halago para mi ego recientemente maltratado, porque así, puedo constatar en ojos de alguien más (en los míos es materialmente imposible) que me comporto como una persona auténticamente normal, aunque solo sea en apariencia.
Es más, esto me recuerda una experiencia demasiado curiosa y extravagante que tuve al realizar trámites para obtener un documento oficial en el que se certificaba y constataba el hecho de que yo fuera un discapacitado. Dicho documento, como es lógico, no era posible obtenerlo en otro lugar que no fuera en esas lúgubres y cavernosas cuevas oscuras y mohosas localizadas en las oficinas de los edificios de gobierno, en los que trabajan demonios tan horripilantes de los cuales ningún autor ha podido hacer una descripción exacta.
Mismo motivo por el cuál, sucedió lo incomprensible para mi limitado razonamiento. -Para poder iniciar el trámite de tu credencial de discapacitado –me dijo una secretaria que me coqueteó desde el principio a pesar de contar más o menos con 30 años de vida en la tierra- necesitamos primero una constancia médica donde constate el médico tu discapacidad. (Nótese que a pesar de ser una constancia, cabía la posibilidad de que no constatara nada, y por ello la aclaración de la… ¿señorita? A más de que a pesar de ser médica, corría el riesgo de no ser certificada por un médico como tal. Me imagino que esas fueron las razones de su rebuznancia… ¿o no?)
Así pues, con la boca que se negaba a cerrarse, acudí a los servicios médicos del mismo instituto a que un doctor me diera la dichosa constancia, donde dijera específicamente que yo era un discapacitado... ¡como si no fuera suficiente con levantarme los lentes y mostrar los oscuros hoyos negros que cubren las micas! (No tengo qué repetirles las frases iniciales del post, donde aclaro que estoy destomatado… ¿o sí?)
Con todo esto, no pretendo hacer sátira innecesaria de mi condición, porque creo que ya he hecho la suficiente según la circunstancia a lo largo de los escritos aquí. Pretendo, solamente, que quede claro y definidamente sostenido mi estado físico. ¿Con qué propósito? Solamente con el propósito de sumar una entrada más a este espacio, para que no pase demasiado tiempo sin que publique algo.
No, no me afecta como ya dije, en lo más mínimo que no me crean; lo que me afecta realmente es seguir siéndolo a pesar de que no me lo creen… ¡snif!
Y precisamente al respecto, si el planeta y sus leyes físicas, químicas y biológicas fueran regidas por las suposiciones o creencias populares, menudo lío sería nuestra vida.
Así pues, me despido de mi concurrencia con unos hermosos versos del afamado autor Calderón de la Barca, que vienen muy bien al caso, y que es bueno aclarar respecto a dicho autor que es famoso solo entre los que lo conocen… ¿cómo iba a ser si no?
Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuanto te miro más,
aun más mirarte deseo.
nueva admiración me das,
y cuanto te miro más,
aun más mirarte deseo.
Categoría:
Personal,
Puntos de "VISTA" de un ciego
miércoles, 5 de mayo de 2010
LOS HERMOSOS OJOS VERDES de Patroclo
Pith Zahot:
¿Hacia dónde estás volteando, amor? Porque siento que no me estás MIRANDO.
Ariadna (VISIBLEMENTE sorprendida):
Pues hacia el frente, corazón, porque si no, nos caemos… ¿no VES que yo soy tus OJOS?
Pith Zahot (meditando):
"Mentirosa, bien sé hacia dónde está VIENDO. Pero no puedo decir nada, porque entonces la contrariada sería ella..."
Ariadna (interrumpiendo los pensamientos de aquel):
¿Por qué te has quedado tan pensativo, cariño?
Pith Zahot:
No es nada, pensaba en la dicotomía entre el cielo y el infierno.
Ariadna:
Amor, pero si sabes que el infierno como lo pintan no existe… habla y dime en qué pensabas.
Pith Zahot (con un suspiro):
De acuerdo: pensaba en que sé exactamente hacia qué rumbo iba tu MIRADA cuando te lo pregunté.
Ariadna (con un tono burlesco):
Pero tú ni VES… ¿Cómo rayos ibas a saber hacia dondeMIRABA?
Pith Zahot:
No, pero mi instinto me lo indicó infaliblemente.
Ariadna:
¿De verdad? Y según tu “instinto”, ¿hacia donde MIRABA, pues?
Pith Zahot:
¿Para qué decirlo? Solo te molestarás más… de acuerdo, de acuerdo, no me VEAS así, te lo diré: estabas VIENDO a Patroclo directamente a sus OJAZOS VERDES.
Ariadna (todavía más sorprendida e incómoda):
¡Pero tú ni VES! ¿Cómo sabes eso?
Pith Zahot (con la misma calma que le caracteriza):
Por favor, no soy estúpido. Hace ya tiempo que lo observas, sé que te gusta su MIRADA y sobre todo esos OJOS VERDES tan VISTOSOS.
Ariadna (algo ruborizada):
Pero… pero… ¿cómo puedes tú saber eso? ¿Quién te ha dicho semejante cosa?
Pith Zahot:
Eso no importa, lo que importa es que hasta ahora no lo has negado, y que tú sola me estás confirmando algo que solo era una ligera sospecha.
Ariadna:
¡Claro que no! Yo solo…
Pith Zahot (perdiendo la calma):
¡Ya basta! No me digas más, no me trates de VER la cara y no lo niegues ahora, amor. Ambos sabemos que esa pregunta de “¿qué tiene él que no tenga yo?” sería estúpida. ¡Acéptalo! Adoras sus OJOS VERDES.
Ariadna (con la MIRADA baja):
Lo siento, de verdad lo lamento. Es que… yo te quiero a ti, pero al VER sus hermosos OJOS VERDES... no pude evitar MIRARLOS y luego se volvió un vicio; no podía dejar de alimentarme de la luz de sus hermosos OJOS VERDES y de su MIRADA tan triste y tan encantadora que me llena el alma, que me hace vibrar, que me estremece cuando la VEO, que me mueve el suelo, que…
Pith Zahot:
¡Respira mujer, respira! ¡No tienes qué echarme en cara todas sus bellezas OCULARES!
Ariadna (luego de tomar estrepitosamente el aire):
Pero no te enojes conmigo… o qué, ¿estás celoso? ¿Es eso? ¿Ahora resulta que eres celoso e inseguro? ¿Me vas a hacer una escenita? ¿VES moros con tranchetes?
Pith Zahot (ya muy molesto pensó):
“¡Yo no VEO nada!" –Y luego dijo-- ¿Y por qué no? ¡Tú sabes que nunca lo he sido, pero si hay algo contra lo que no puedo luchar y perfectamente pudiera celar a mi chica es precisamente por esto! ¿Cómo puedo yo saber cuándo estás VIENDO los OJOS de otro hombre? ¿Cómo saber qué es lo que te gusta de la MIRADA de aquel que vas VIENDO y MIENTRAS tranquilamente sigues caminando al lado de este tonto que no te puede ofrecer absolutamente nada al respecto? ¡Nunca te he celado hasta ahora! ¡Gané tu corazón a pulso, con todas mis cualidades te fui enamorando hasta que llegaste a ser para mí por mis méritos! ¡Luché contra todo lo que te ofrecían todos los demás y vencí, me gané tu corazón! –Luego, bajando el tono y visiblemente más triste que enfadado prosiguió—Y ahora resulta que te fijas en LOS HERMOSOS OJOS VERDES de Patroclo.
No importa, amada mía, vete con él y déjame aquí si es lo que quieres. Luego VEREMOS qué es lo que sí tengo yo, que no tenga él.
¿Hacia dónde estás volteando, amor? Porque siento que no me estás MIRANDO.
Ariadna (VISIBLEMENTE sorprendida):
Pues hacia el frente, corazón, porque si no, nos caemos… ¿no VES que yo soy tus OJOS?
Pith Zahot (meditando):
"Mentirosa, bien sé hacia dónde está VIENDO. Pero no puedo decir nada, porque entonces la contrariada sería ella..."
Ariadna (interrumpiendo los pensamientos de aquel):
¿Por qué te has quedado tan pensativo, cariño?
Pith Zahot:
No es nada, pensaba en la dicotomía entre el cielo y el infierno.
Ariadna:
Amor, pero si sabes que el infierno como lo pintan no existe… habla y dime en qué pensabas.
Pith Zahot (con un suspiro):
De acuerdo: pensaba en que sé exactamente hacia qué rumbo iba tu MIRADA cuando te lo pregunté.
Ariadna (con un tono burlesco):
Pero tú ni VES… ¿Cómo rayos ibas a saber hacia dondeMIRABA?
Pith Zahot:
No, pero mi instinto me lo indicó infaliblemente.
Ariadna:
¿De verdad? Y según tu “instinto”, ¿hacia donde MIRABA, pues?
Pith Zahot:
¿Para qué decirlo? Solo te molestarás más… de acuerdo, de acuerdo, no me VEAS así, te lo diré: estabas VIENDO a Patroclo directamente a sus OJAZOS VERDES.
Ariadna (todavía más sorprendida e incómoda):
¡Pero tú ni VES! ¿Cómo sabes eso?
Pith Zahot (con la misma calma que le caracteriza):
Por favor, no soy estúpido. Hace ya tiempo que lo observas, sé que te gusta su MIRADA y sobre todo esos OJOS VERDES tan VISTOSOS.
Ariadna (algo ruborizada):
Pero… pero… ¿cómo puedes tú saber eso? ¿Quién te ha dicho semejante cosa?
Pith Zahot:
Eso no importa, lo que importa es que hasta ahora no lo has negado, y que tú sola me estás confirmando algo que solo era una ligera sospecha.
Ariadna:
¡Claro que no! Yo solo…
Pith Zahot (perdiendo la calma):
¡Ya basta! No me digas más, no me trates de VER la cara y no lo niegues ahora, amor. Ambos sabemos que esa pregunta de “¿qué tiene él que no tenga yo?” sería estúpida. ¡Acéptalo! Adoras sus OJOS VERDES.
Ariadna (con la MIRADA baja):
Lo siento, de verdad lo lamento. Es que… yo te quiero a ti, pero al VER sus hermosos OJOS VERDES... no pude evitar MIRARLOS y luego se volvió un vicio; no podía dejar de alimentarme de la luz de sus hermosos OJOS VERDES y de su MIRADA tan triste y tan encantadora que me llena el alma, que me hace vibrar, que me estremece cuando la VEO, que me mueve el suelo, que…
Pith Zahot:
¡Respira mujer, respira! ¡No tienes qué echarme en cara todas sus bellezas OCULARES!
Ariadna (luego de tomar estrepitosamente el aire):
Pero no te enojes conmigo… o qué, ¿estás celoso? ¿Es eso? ¿Ahora resulta que eres celoso e inseguro? ¿Me vas a hacer una escenita? ¿VES moros con tranchetes?
Pith Zahot (ya muy molesto pensó):
“¡Yo no VEO nada!" –Y luego dijo-- ¿Y por qué no? ¡Tú sabes que nunca lo he sido, pero si hay algo contra lo que no puedo luchar y perfectamente pudiera celar a mi chica es precisamente por esto! ¿Cómo puedo yo saber cuándo estás VIENDO los OJOS de otro hombre? ¿Cómo saber qué es lo que te gusta de la MIRADA de aquel que vas VIENDO y MIENTRAS tranquilamente sigues caminando al lado de este tonto que no te puede ofrecer absolutamente nada al respecto? ¡Nunca te he celado hasta ahora! ¡Gané tu corazón a pulso, con todas mis cualidades te fui enamorando hasta que llegaste a ser para mí por mis méritos! ¡Luché contra todo lo que te ofrecían todos los demás y vencí, me gané tu corazón! –Luego, bajando el tono y visiblemente más triste que enfadado prosiguió—Y ahora resulta que te fijas en LOS HERMOSOS OJOS VERDES de Patroclo.
No importa, amada mía, vete con él y déjame aquí si es lo que quieres. Luego VEREMOS qué es lo que sí tengo yo, que no tenga él.
miércoles, 21 de abril de 2010
La controversia pega más...
Hoy quiero hacer algo que se ha estado llevando a cabo desde hace tiempo en mi blog, solo que de manera informal: quiero abrir un debate.
Les dejo mi tema, y luego platíquenme sus opiniones a favor o en contra de las mías, y de ahí lo desarrollaremos.
“Capacidades diferentes”… mmm… “capacidades diferentes”, ¿diferentes de quién? ¿Diferentes de los demás…?
Veamos
Un ciego: ¿no puede oler, oír, palpar, caminar, hablar, sonreír, saltar, cantar, imaginar, inventar, comer… como todos los demás?
Un sordo: ¿No puede ver, amar, sentir, abrazar, correr, escribir, aprender, razonar, burlarse de mí, practicar deporte… como todos los demás?
Y no le sigo, para no aburrirlos, estimados lectores. Pero creo que queda clara la idea: ¿quiere decir entonces, que una persona “normal y completa” no puede desarrollar y poseer las habilidades que tiene una persona que padece alguna discapacidad? ¿O viceversa?
Por qué no nos ponemos a pensar un poquito, y utilizamos ese maravilloso don del que fuimos dotados: el raciocinio.
Se le conoce como una persona con “capacidades diferentes” a aquella que desarrolla habilidades comúnmente escasas entre las personas “normales”, con el fin de sobrevivir en este mundo debido a la falta de una capacidad “FÍSICA” (“FÍSICA” entiéndase, y también téngase en cuenta que un problema mental, igualmente es físico, puesto que recide en la disfunción de cierto aspecto del cerebro, órgano físico del cuerpo humano). Pero veamos: ¿es realmente el caso de que –como dije antes--, las personas normales no puedan desarrollar esas habilidades que por estricta necesidad son más patentes en la gente con discapacidad?
Ahora bien, ¿por qué se comenzó a utilizar esta denominación para dichas personas? Aparentemente, y según la idea más extendida, se debe a que es incorrecto llamarles “discapacitados”, puesto que, a pesar de sufrir algún impedimento X, según sea el caso, se valen de las tan mencionadas “capacidades diferentes”, para sobresalir entre el vulgo.
Sin embargo, consultemos el significado literal, y veamos si está correctamente empleado el término o no:
Discapacidad: “Cualidad de un discapacitado.”
Discapacitado: “adj. Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas.” (Significados tomados literalmente de el diccionario de la Real Academia Española.)
Entonces, ¿cuál es el problema? ¿no es verdad que tienen impedido algún aspecto físico o intelectual?
Opinión personal: En mi experiencia, nunca me ha afectado de ningún modo la denominación popular de mi condición. Aunque varios utilicen el término invidente (mal utilizado por cierto, porque alguien vidente no es el que ve, si no más bien, se utiliza para denominar a una persona con la supuesta capacidad de ver el futuro o leer la mente), y otros, ciego (en este caso sí, bien utilizado), no tengo reparo en ninguna de las dos, y mucho menos si me dicen discapacitado o persona con capacidades diferentes. El problema radica en que al referirse a mi persona o a alguno de diversa condición dentro del mismo ámbito, es la actitud lo que entra en conflicto conmigo. A veces sin quererlo, puede incluso rayar en la hipocresía. Pórtense a la altura de las circunstancias. Para esto hay que ser inteligentes, y muy, pero muy observadores. La persona con x deficiencia, es exactamente “igual” (y lo pongo entre comillas porque ninguno es igual a otro, pero me refiero en el aspecto general) a los demás, con excepción de el impedimento en cuestión.
Claro está, si algún individuo sufre de impedimentos intelectuales, hay que ser muy disernidores, porque ya dependerá de la situación de cada quien.
Y particularmente, los que son realmente hipócritas y con todo conocimiento de causa, son los gobiernos (¿o será que son idiotas?). Supuestamente ponen rampitas en las aseras, para que los colegas en sillas de ruedas no batallen al subir pero, justo enfrente y sin espacio de maniobra… un poste, una caseta telefónica, un anuncio.
Pregonan los valores morales a favor de los discapacitados, o bien, como ellos presumen, “las personas con capacidades diferentes” y hacen alarde de que nosotros tenemos las mismas oportunidades y derechos pero, no nos dan trabajo, no fomentan la cultura, no existe un lugar con la infrestructura, moviliario, inmoviliario, material, tecnología y personal adecuado para nuestro uso (y hablo exclusivamente de nuestro país, y más específicamente de nuestro estado).
Y para muestra:
El otro día necesitaba urgentemente imprimir un documento al sistema braille (sistema utilizado por los ciegos para la lectura y escritura, que se caracteriza por las letras en relieve, formadas por puntos u orificios practicados en un papel), y había escuchado de varias personas el testimonio de que en la biblioteca central de la UAA existía la tecnología para ello. Supuestamente contaba con un espacio donde había literatura en braille, así como computadoras equipadas con el lector de pantalla adecuado para desenvolvernos, y una impresora braille. Afortunadamente conozco a una persona (muy amiga mía que merece mención honorífica por su paciencia y amistad hacia su servilleta) que está estudiando comunicaciones en dicha universidad, y le pedí de favor que me imprimiera dicho documento, después de lo cual yo pasaría a recogerlo. Pues bien, cuando me llamó para que pasara por él, y luego de que me presenté en la biblioteca de la universidad, donde otros dos chavos que se portaron muy bien conmigo estaban corrigiendo los errores de redacción y sintaxis del documento, conocí el lugar del que tanto me habían hablado: no, no hay literatura en braille disponible, no cuentan con el software apropiado, y bueno, la impresora existe, pero más que todo sobrevive al largo transcurrir de las primaveras, pues es más vieja que mi certificado de primaria.
En fin, me decidí a no decir nada, pues, a pesar de todo, quizás me sirviera de algo, y además se me estaba haciendo un favor (aunque luego de impreso el documento me cobrarían por el papel, claro). En cuanto a los amigos que me ayudaron a imprimirlo, no tengo palabras suficientes para agradecerles su tiempo y paciencia, y además de amabilidad. Pero de la calidad del trabajo --obviamente que los culpables son los administradores del lugar, y sostenido por el gobierno--, sí tengo mucho de qué quejarme.
Para no hacérselas más larga, porque ya es, el documento no me sirvió absolutamente de nada. La impresora escribe lo que le da la gana, y no lo que está en el archivo .doc encomendado a sus fierros.
Así las cosas. Pero, ¿y qué? Este post es uno más de los que no servirán de nada o de muy poco.
Bueno sí: me ayudan a distraerme de mis preocupaciones, porque yo estoy en la adolescencia y mi madre en la menopausia y mi padre en la andropausia (a ver si amanezco vivo por decir mentiras como estas…), y claro, tiene que haber roces estando todos aquí metidos el día entero.
Pero ya me desvié del tema: la idea era que yo no estoy de acuerdo con la denominación “Capacidades diferentes”.
Pero en este post, es mucho muy importante su opinión… ¿me la regalan? Y peleémonos (en bien entendido).
Les dejo mi tema, y luego platíquenme sus opiniones a favor o en contra de las mías, y de ahí lo desarrollaremos.
“Capacidades diferentes”… mmm… “capacidades diferentes”, ¿diferentes de quién? ¿Diferentes de los demás…?
Veamos
Un ciego: ¿no puede oler, oír, palpar, caminar, hablar, sonreír, saltar, cantar, imaginar, inventar, comer… como todos los demás?
Un sordo: ¿No puede ver, amar, sentir, abrazar, correr, escribir, aprender, razonar, burlarse de mí, practicar deporte… como todos los demás?
Y no le sigo, para no aburrirlos, estimados lectores. Pero creo que queda clara la idea: ¿quiere decir entonces, que una persona “normal y completa” no puede desarrollar y poseer las habilidades que tiene una persona que padece alguna discapacidad? ¿O viceversa?
Por qué no nos ponemos a pensar un poquito, y utilizamos ese maravilloso don del que fuimos dotados: el raciocinio.
Se le conoce como una persona con “capacidades diferentes” a aquella que desarrolla habilidades comúnmente escasas entre las personas “normales”, con el fin de sobrevivir en este mundo debido a la falta de una capacidad “FÍSICA” (“FÍSICA” entiéndase, y también téngase en cuenta que un problema mental, igualmente es físico, puesto que recide en la disfunción de cierto aspecto del cerebro, órgano físico del cuerpo humano). Pero veamos: ¿es realmente el caso de que –como dije antes--, las personas normales no puedan desarrollar esas habilidades que por estricta necesidad son más patentes en la gente con discapacidad?
Ahora bien, ¿por qué se comenzó a utilizar esta denominación para dichas personas? Aparentemente, y según la idea más extendida, se debe a que es incorrecto llamarles “discapacitados”, puesto que, a pesar de sufrir algún impedimento X, según sea el caso, se valen de las tan mencionadas “capacidades diferentes”, para sobresalir entre el vulgo.
Sin embargo, consultemos el significado literal, y veamos si está correctamente empleado el término o no:
Discapacidad: “Cualidad de un discapacitado.”
Discapacitado: “adj. Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas.” (Significados tomados literalmente de el diccionario de la Real Academia Española.)
Entonces, ¿cuál es el problema? ¿no es verdad que tienen impedido algún aspecto físico o intelectual?
Opinión personal: En mi experiencia, nunca me ha afectado de ningún modo la denominación popular de mi condición. Aunque varios utilicen el término invidente (mal utilizado por cierto, porque alguien vidente no es el que ve, si no más bien, se utiliza para denominar a una persona con la supuesta capacidad de ver el futuro o leer la mente), y otros, ciego (en este caso sí, bien utilizado), no tengo reparo en ninguna de las dos, y mucho menos si me dicen discapacitado o persona con capacidades diferentes. El problema radica en que al referirse a mi persona o a alguno de diversa condición dentro del mismo ámbito, es la actitud lo que entra en conflicto conmigo. A veces sin quererlo, puede incluso rayar en la hipocresía. Pórtense a la altura de las circunstancias. Para esto hay que ser inteligentes, y muy, pero muy observadores. La persona con x deficiencia, es exactamente “igual” (y lo pongo entre comillas porque ninguno es igual a otro, pero me refiero en el aspecto general) a los demás, con excepción de el impedimento en cuestión.
Claro está, si algún individuo sufre de impedimentos intelectuales, hay que ser muy disernidores, porque ya dependerá de la situación de cada quien.
Y particularmente, los que son realmente hipócritas y con todo conocimiento de causa, son los gobiernos (¿o será que son idiotas?). Supuestamente ponen rampitas en las aseras, para que los colegas en sillas de ruedas no batallen al subir pero, justo enfrente y sin espacio de maniobra… un poste, una caseta telefónica, un anuncio.
Pregonan los valores morales a favor de los discapacitados, o bien, como ellos presumen, “las personas con capacidades diferentes” y hacen alarde de que nosotros tenemos las mismas oportunidades y derechos pero, no nos dan trabajo, no fomentan la cultura, no existe un lugar con la infrestructura, moviliario, inmoviliario, material, tecnología y personal adecuado para nuestro uso (y hablo exclusivamente de nuestro país, y más específicamente de nuestro estado).
Y para muestra:
El otro día necesitaba urgentemente imprimir un documento al sistema braille (sistema utilizado por los ciegos para la lectura y escritura, que se caracteriza por las letras en relieve, formadas por puntos u orificios practicados en un papel), y había escuchado de varias personas el testimonio de que en la biblioteca central de la UAA existía la tecnología para ello. Supuestamente contaba con un espacio donde había literatura en braille, así como computadoras equipadas con el lector de pantalla adecuado para desenvolvernos, y una impresora braille. Afortunadamente conozco a una persona (muy amiga mía que merece mención honorífica por su paciencia y amistad hacia su servilleta) que está estudiando comunicaciones en dicha universidad, y le pedí de favor que me imprimiera dicho documento, después de lo cual yo pasaría a recogerlo. Pues bien, cuando me llamó para que pasara por él, y luego de que me presenté en la biblioteca de la universidad, donde otros dos chavos que se portaron muy bien conmigo estaban corrigiendo los errores de redacción y sintaxis del documento, conocí el lugar del que tanto me habían hablado: no, no hay literatura en braille disponible, no cuentan con el software apropiado, y bueno, la impresora existe, pero más que todo sobrevive al largo transcurrir de las primaveras, pues es más vieja que mi certificado de primaria.
En fin, me decidí a no decir nada, pues, a pesar de todo, quizás me sirviera de algo, y además se me estaba haciendo un favor (aunque luego de impreso el documento me cobrarían por el papel, claro). En cuanto a los amigos que me ayudaron a imprimirlo, no tengo palabras suficientes para agradecerles su tiempo y paciencia, y además de amabilidad. Pero de la calidad del trabajo --obviamente que los culpables son los administradores del lugar, y sostenido por el gobierno--, sí tengo mucho de qué quejarme.
Para no hacérselas más larga, porque ya es, el documento no me sirvió absolutamente de nada. La impresora escribe lo que le da la gana, y no lo que está en el archivo .doc encomendado a sus fierros.
Así las cosas. Pero, ¿y qué? Este post es uno más de los que no servirán de nada o de muy poco.
Bueno sí: me ayudan a distraerme de mis preocupaciones, porque yo estoy en la adolescencia y mi madre en la menopausia y mi padre en la andropausia (a ver si amanezco vivo por decir mentiras como estas…), y claro, tiene que haber roces estando todos aquí metidos el día entero.
Pero ya me desvié del tema: la idea era que yo no estoy de acuerdo con la denominación “Capacidades diferentes”.
Pero en este post, es mucho muy importante su opinión… ¿me la regalan? Y peleémonos (en bien entendido).
miércoles, 14 de abril de 2010
SOY MEDIO HOMBRE
Qué dijeron, este ya se declaró, ahora que está de moda ¿no? ¡Pues mangos! Déjenmen les explico, porque tengo derecho de réplica a mi propio título:
Numerosas investigaciones realizadas en el centro mencionado en entradas anteriores (CEINESCI), han revelado que mi vida es una farsa en sí misma. Y es que, nada está completo.
Es cierto que soy independiente hasta cierto punto, pero no del todo; y también es cierto que realizo numerosas actividades que en teoría resulta difícil de creer que las desarrolle, pero que en la práctica me parecen sencillas hasta el grado posible. Sin embargo, si analizamos una a una las circunstancias de mi vida, descubriremos que nada hago completo, que no existe el término “Máximo” en mis quehaceres, diversiones, necesidades, caprichos, un latoso etc, a no ser, claro, que “alguien más” me ayude.
Fíjensen: si juego nintendo, no puedo completar todos los mundos, misiones, peleas, carreras, aventuras… sólo algunos.
Si me baño y me voy a vestir, aunque conozca el color de mi ropa, o de la mayoría de ella, obviamente no sé combinarla de la mejor manera, así que, claro, tengo que decirle a mi mami que me diga que usar (¡patético! ¡y pobre del que se burle!).
Si voy a salir, a x lugar, claro, tal vez pueda desenvolverme solo, pero en los lugares que ya conozco, y no en cualesquier ubicación.
Vamos, si hasta manejar lo hago a medias… ¡de verdad! Para esto les tengo que platicar la anécdota (no practiquen esto en casa, es solo con personal especializado, y en el lugar adecuado):
Hace algún tiempo, tal vez unos tres meses, vino un amigo por mí para salir; es un amigo muy querido, el que puedo llamar sin temor a equivocarme, mi “mejor amigo”. Él estuvo conmigo en la secundaria y, desde entonces, nos seguimos frecuentando y haciendo montón de cosas peligrosas juntos, hasta andar en bicicleta y conmigo al volante y él atrás en los “diablitos”. Pero creo que una de las más peligrosas en teoría, es esta.
Pues bien, al llegar él por mí, y cuando pretendía subirme al asiento del copiloto, él ya estaba cómodamente instalado en él, y me dijo por la ventanilla: “Súbete… tú te vas a llevar el carro”.
Por supuesto, me imaginé que estaba jugando como otras veces, debido a que yo ya había bromeado así con él, y además no era raro que yo prendiera el carro y le diera dos o tres metros en reversa si había espacio, y bajo su supervisión.
Por lo tanto, me encaminé al asiento del piloto y me encaramé en el behículo. Coloqué las llaves en el switch, y procedí a encender el automóvil. Metí velocidad y bajé la palanca del freno de mano. Yo seguía esperando que me dijera que ya estaba bien de juegos, y que me quitara de ahí, pero no sucedía nada. Pues bien, quise ponerlo a prueba o asustarlo, y presioné el freno y elclutch, con la intención de que el carro no escapara a mi control, y metí a fondo el acelerador. Para mi más grande sorpresa, solo me dijo: “no hagas eso porque gastas gasolina. Arranca poco a poco y yo te voy diciendo.”
En efecto, él se apoderó del volante y yo comencé a acelerar suavemente mientras mi pie izquierdo iba sacando lentamente el clutch. Anduve en la primer velocidad por un tramo, puesto que había un tope más adelante, y no tenía caso avanzar más rápido para luego frenar en seco.
Mi asombro y emoción seguía en aumento al ver que esto iba en serio. Cruzamos una avenida y seguimos adelante por una colonia muy tranquila y donde las calles son amplias y transitan pocos carros. Él iba manipulando la dirección mientras me decía si frenar o avanzar, y yo simplemente me encargaba de acelerar y frenar, además de meter las velocidades correspondientes.
Así es, como lo leen, estuve manejando por espacio de unos 15 minutos en plena ciudad hidrotermopolitana (si esto lo está leyendo uno o varios tránsitos, ¡no se esponjen! ¡No soy el único que maneja sin permiso y/o licencia!). Pero como les decía, ¡todo a medias! ¡Ni siquiera podía tomar la dirección! Aunque bueno, creo que a eso le debo seguir vivo ahora.
Y así podemos continuar analizando los aspectos de mi vida, y en todos descubriremos que hay un ligero rasgo que no puedo completar o finiquitar por mí mismo.
Lo mismo sucede si hablamos de la cuestión amorosa y/o romántica; no puedo darle todo lo que yo quisiera a mi pareja (vuelvo a aclarar ¡mujer!). Por supuesto que le puedo dar amor, comprensión, cariño, protección y apoyo emocional… ¿qué más? Bueno, pero a lo que se refiere a un apoyo más físico, que ella se sienta protegida a mi lado, es materialmente imposible. Y claro, las mujeres son muy dadas a necesitar esa clase de protección, y no las culpo.
Ahora bien, si por el contrario, me busco una mujer que no necesite de esa protección o apoyo, entonces quizá sea lo suficientemente independiente como para prescindir de una pareja como yo, y hasta de una pareja cualquiera.
En fin, por lo regular trato de no pensar mucho en esto y dejar que las cosas caminen y corran, pero… quise escribirlo, y creo que fue útil hasta el momento, y más lo será al escuchar (sí, escuchar, porque es mi lector de pantalla el que me las dice) sus opiniones.
¡Pero no me digan lo que siempre me dicen, que soy un chavo muy listo, muy inteligente, muy capaz, que voy a encontrar a la persona adecuada, que hay una pareja exacta para mí… digan cosas realistas e inteligentes! Ideas más que ánimo moral.
Habiendo analizado todo, la conclusión del asunto es: esto ha sido escrito por un medio hombre, y…
Numerosas investigaciones realizadas en el centro mencionado en entradas anteriores (CEINESCI), han revelado que mi vida es una farsa en sí misma. Y es que, nada está completo.
Es cierto que soy independiente hasta cierto punto, pero no del todo; y también es cierto que realizo numerosas actividades que en teoría resulta difícil de creer que las desarrolle, pero que en la práctica me parecen sencillas hasta el grado posible. Sin embargo, si analizamos una a una las circunstancias de mi vida, descubriremos que nada hago completo, que no existe el término “Máximo” en mis quehaceres, diversiones, necesidades, caprichos, un latoso etc, a no ser, claro, que “alguien más” me ayude.
Fíjensen: si juego nintendo, no puedo completar todos los mundos, misiones, peleas, carreras, aventuras… sólo algunos.
Si me baño y me voy a vestir, aunque conozca el color de mi ropa, o de la mayoría de ella, obviamente no sé combinarla de la mejor manera, así que, claro, tengo que decirle a mi mami que me diga que usar (¡patético! ¡y pobre del que se burle!).
Si voy a salir, a x lugar, claro, tal vez pueda desenvolverme solo, pero en los lugares que ya conozco, y no en cualesquier ubicación.
Vamos, si hasta manejar lo hago a medias… ¡de verdad! Para esto les tengo que platicar la anécdota (no practiquen esto en casa, es solo con personal especializado, y en el lugar adecuado):
Hace algún tiempo, tal vez unos tres meses, vino un amigo por mí para salir; es un amigo muy querido, el que puedo llamar sin temor a equivocarme, mi “mejor amigo”. Él estuvo conmigo en la secundaria y, desde entonces, nos seguimos frecuentando y haciendo montón de cosas peligrosas juntos, hasta andar en bicicleta y conmigo al volante y él atrás en los “diablitos”. Pero creo que una de las más peligrosas en teoría, es esta.
Pues bien, al llegar él por mí, y cuando pretendía subirme al asiento del copiloto, él ya estaba cómodamente instalado en él, y me dijo por la ventanilla: “Súbete… tú te vas a llevar el carro”.
Por supuesto, me imaginé que estaba jugando como otras veces, debido a que yo ya había bromeado así con él, y además no era raro que yo prendiera el carro y le diera dos o tres metros en reversa si había espacio, y bajo su supervisión.
Por lo tanto, me encaminé al asiento del piloto y me encaramé en el behículo. Coloqué las llaves en el switch, y procedí a encender el automóvil. Metí velocidad y bajé la palanca del freno de mano. Yo seguía esperando que me dijera que ya estaba bien de juegos, y que me quitara de ahí, pero no sucedía nada. Pues bien, quise ponerlo a prueba o asustarlo, y presioné el freno y elclutch, con la intención de que el carro no escapara a mi control, y metí a fondo el acelerador. Para mi más grande sorpresa, solo me dijo: “no hagas eso porque gastas gasolina. Arranca poco a poco y yo te voy diciendo.”
En efecto, él se apoderó del volante y yo comencé a acelerar suavemente mientras mi pie izquierdo iba sacando lentamente el clutch. Anduve en la primer velocidad por un tramo, puesto que había un tope más adelante, y no tenía caso avanzar más rápido para luego frenar en seco.
Mi asombro y emoción seguía en aumento al ver que esto iba en serio. Cruzamos una avenida y seguimos adelante por una colonia muy tranquila y donde las calles son amplias y transitan pocos carros. Él iba manipulando la dirección mientras me decía si frenar o avanzar, y yo simplemente me encargaba de acelerar y frenar, además de meter las velocidades correspondientes.
Así es, como lo leen, estuve manejando por espacio de unos 15 minutos en plena ciudad hidrotermopolitana (si esto lo está leyendo uno o varios tránsitos, ¡no se esponjen! ¡No soy el único que maneja sin permiso y/o licencia!). Pero como les decía, ¡todo a medias! ¡Ni siquiera podía tomar la dirección! Aunque bueno, creo que a eso le debo seguir vivo ahora.
Y así podemos continuar analizando los aspectos de mi vida, y en todos descubriremos que hay un ligero rasgo que no puedo completar o finiquitar por mí mismo.
Lo mismo sucede si hablamos de la cuestión amorosa y/o romántica; no puedo darle todo lo que yo quisiera a mi pareja (vuelvo a aclarar ¡mujer!). Por supuesto que le puedo dar amor, comprensión, cariño, protección y apoyo emocional… ¿qué más? Bueno, pero a lo que se refiere a un apoyo más físico, que ella se sienta protegida a mi lado, es materialmente imposible. Y claro, las mujeres son muy dadas a necesitar esa clase de protección, y no las culpo.
Ahora bien, si por el contrario, me busco una mujer que no necesite de esa protección o apoyo, entonces quizá sea lo suficientemente independiente como para prescindir de una pareja como yo, y hasta de una pareja cualquiera.
En fin, por lo regular trato de no pensar mucho en esto y dejar que las cosas caminen y corran, pero… quise escribirlo, y creo que fue útil hasta el momento, y más lo será al escuchar (sí, escuchar, porque es mi lector de pantalla el que me las dice) sus opiniones.
¡Pero no me digan lo que siempre me dicen, que soy un chavo muy listo, muy inteligente, muy capaz, que voy a encontrar a la persona adecuada, que hay una pareja exacta para mí… digan cosas realistas e inteligentes! Ideas más que ánimo moral.
Habiendo analizado todo, la conclusión del asunto es: esto ha sido escrito por un medio hombre, y…
jueves, 8 de abril de 2010
LA MÚSICA: MI MUNDO, MI VIDA
Inmediatamente luego de haber ingresado a este espacio, habrán notado la novedad. Pero por supuesto, merece la pena hacer mención especial de ella, y desde luego, al diseñador gráfico que lo hizo posible, Danielov. Mil gracias a este hombre, que además de enseñarme el camino de la “blogósfera” –como él lo decía cuando escribía—me sigue apoyando en este proyecto.
Pero, ¿Por qué poner un reproductor con música y videos de fondo en mi blog? Existen muchas razones, pero la principal es que, aunque esté de más decirlo, la música constituye una parte esencial de mi mundo. Como el agua lo es del planeta tierra, o del cuerpo humano. Por lo tanto, creí necesario expresarme, además de con palabras escritas, con música que despierte los sentimientos.
Ahora bien, aprovechando el momento, el lugar y la situación, hablemos también de otro tema relacionado: El título de mi blog.
Hace ya algunos días, me hacían el comentario de que el título de mi blog no era muy sugerente ni apropiado; por lo tanto, me daré el tiempo de explicarles parte por parte el por qué del título, y luego en conjunto tomará forma.
CONFESIONES
Para explicar el sustantivo en plural en cuestión, basta con plantearles una pregunta: ¿no han sido testigos de numerosas confesiones en este blog? Por supuesto, la respuesta es afirmativa. Luego entonces (expresión continuamente usada por un ex profesor de biología de mi secundaria), “confesiones” está bien utilizado en el título.
ATÍPICO
Nuevamente, es necesario plantear una pregunta retórica para que ustedes mismos lleguen a la conclusión correcta: ¿creen que el autor de este blog sea una persona típica, es decir, normal, común, etc? Por supuesto que no. Por tanto, la conclusión es la misma: este adjetivo está bien empleado.
ADOLESCENTE
Alguien que haya estudiado (aunque sea nada más como repaso) los libros de biología del sistema educativo de nuestro país, en el nivel de secundaria, sabrá que la adolescencia fisiológicamente hablando, no pasa si no hasta los 22 años aproximadamente. Por supuesto, varía mucho dependiendo de la persona.
Aún así, la adolescencia es un fenómeno biológico, cultural y social, por lo tanto sus límites no se asocian solamente a características físicas. Así es que, desde mi punto de vista, sigo siendo adolescente.
CIEGO
Bueno, me imagino que no necesitan demasiada explicación al respecto.
En fin, creo que acabamos de comprobar que, efectivamente, el título “confesiones de un atípico adolescente ciego”, está bien empleado en este caso, y que, además, describe perfectamente el cometido del blog.
En caso de que haya un cambio en dicho título, ocurrirá por razones contundentes y específicas.
En fin, que disfruten el nuevo aspecto de este blog, y ojalá y continúen siendo del agrado de ustedes mis decires, a pesar de que estos últimos días he andado muy amargoso y agresivo. Pero ustedes comprenderán, todos tenemos momentos duros.
Agradezco, además, a Diana, una de mis fieles seguidoras, porque me ha mostrado que hay personas muy observadoras, capaces de darse cuenta de cosas que la mayoría de la gente no hace, hasta el simple hecho de escribir correctamente cuando chateamos, para que mi lector de pantalla pronuncie bien sus escritos, y yo no tenga problema en decodificarlos a mi cerebro. Y es que, lo que llama la atención, no es solo que lo haga, si no que yo ni siquiera le había comentado nada al respecto, y ella fue la que se dio cuenta de este detalle. Sí, hay gente muy lista en este mundo, y qué bueno que aún no la conozco a toda, así me sigo sorprendiendo día a día.
Me voy. Comenten.
Pero, ¿Por qué poner un reproductor con música y videos de fondo en mi blog? Existen muchas razones, pero la principal es que, aunque esté de más decirlo, la música constituye una parte esencial de mi mundo. Como el agua lo es del planeta tierra, o del cuerpo humano. Por lo tanto, creí necesario expresarme, además de con palabras escritas, con música que despierte los sentimientos.
Ahora bien, aprovechando el momento, el lugar y la situación, hablemos también de otro tema relacionado: El título de mi blog.
Hace ya algunos días, me hacían el comentario de que el título de mi blog no era muy sugerente ni apropiado; por lo tanto, me daré el tiempo de explicarles parte por parte el por qué del título, y luego en conjunto tomará forma.
CONFESIONES
Para explicar el sustantivo en plural en cuestión, basta con plantearles una pregunta: ¿no han sido testigos de numerosas confesiones en este blog? Por supuesto, la respuesta es afirmativa. Luego entonces (expresión continuamente usada por un ex profesor de biología de mi secundaria), “confesiones” está bien utilizado en el título.
ATÍPICO
Nuevamente, es necesario plantear una pregunta retórica para que ustedes mismos lleguen a la conclusión correcta: ¿creen que el autor de este blog sea una persona típica, es decir, normal, común, etc? Por supuesto que no. Por tanto, la conclusión es la misma: este adjetivo está bien empleado.
ADOLESCENTE
Alguien que haya estudiado (aunque sea nada más como repaso) los libros de biología del sistema educativo de nuestro país, en el nivel de secundaria, sabrá que la adolescencia fisiológicamente hablando, no pasa si no hasta los 22 años aproximadamente. Por supuesto, varía mucho dependiendo de la persona.
Aún así, la adolescencia es un fenómeno biológico, cultural y social, por lo tanto sus límites no se asocian solamente a características físicas. Así es que, desde mi punto de vista, sigo siendo adolescente.
CIEGO
Bueno, me imagino que no necesitan demasiada explicación al respecto.
En fin, creo que acabamos de comprobar que, efectivamente, el título “confesiones de un atípico adolescente ciego”, está bien empleado en este caso, y que, además, describe perfectamente el cometido del blog.
En caso de que haya un cambio en dicho título, ocurrirá por razones contundentes y específicas.
En fin, que disfruten el nuevo aspecto de este blog, y ojalá y continúen siendo del agrado de ustedes mis decires, a pesar de que estos últimos días he andado muy amargoso y agresivo. Pero ustedes comprenderán, todos tenemos momentos duros.
Agradezco, además, a Diana, una de mis fieles seguidoras, porque me ha mostrado que hay personas muy observadoras, capaces de darse cuenta de cosas que la mayoría de la gente no hace, hasta el simple hecho de escribir correctamente cuando chateamos, para que mi lector de pantalla pronuncie bien sus escritos, y yo no tenga problema en decodificarlos a mi cerebro. Y es que, lo que llama la atención, no es solo que lo haga, si no que yo ni siquiera le había comentado nada al respecto, y ella fue la que se dio cuenta de este detalle. Sí, hay gente muy lista en este mundo, y qué bueno que aún no la conozco a toda, así me sigo sorprendiendo día a día.
Me voy. Comenten.
Categoría:
Personal,
Puntos de "VISTA" de un ciego
viernes, 26 de marzo de 2010
VISIÓN DE COLORES TÁCTILES
Hoy quisiera compartir con ustedes algo que descubrí hace ya algunas semanas y que me pareció por demás interesante. Tardé algún tiempo en decidirme a escribirlo debido a que tenía la intención de investigar más al respecto, y encontrar información que respaldara y explicara ampliamente Mi teoría(aparentemente esto no es nada nuevo, yo ya había escuchado algo al respecto pero en primera instancia creí que era brujería). Sin embargo, aparentemente hay pocos avances en la investigación de esta… capacidad, por decirlo de alguna forma, o, por el contrario, es nula o pobre mi habilidad para encontrar dicha información.
En fin, les platico lo sucedido:
Me encontraba tranquilamente caminando el día de autos (dícese de “un día cualquiera”) junto a mi madre, cuando, al ir palpando los pedazos de paredes, y secciones de barandales, enrejados, portones, etc que tenía a mi alcance, percibí algo que me llamó la atención.
Comencé a preguntarle a mi progenitora los colores de cada cosa, al principio; y luego de las primeras comparaciones, empecé a aventurarme y decir de qué color era cada cosa, y dicho sea de paso, lo hacía acertadamente.
Apartir de entonces, se empezaron a realizar investigaciones al respecto en el Centro de Investigaciones y estabilización del ciego (CEINESCI), ubicado en… mi casa (suya también). El personal de dicho centro está integrado por… mi (suyo también), y cuenta también con aportaciones de amigos y familiares, por lo cual es gente instruída para profundizar en dichos temas.
¿a qué me refiero? Los resultados que han arrojado las indagaciones, muestran que los colores pueden identificarse de forma abstracta por medio del tacto. Es decir, se pueden diferenciar los colores claros de los oscuros valiéndonos de sentir el calor que retienen o que reflejan los objetos.
Lo explico más ampliamente: Los objetos expuestos directamente al calor, y más específicamente a la luz solar, tienen diferentes reacciones:
A) En el caso de los objetos de colores oscuros (obviamente este fenómeno es más evidente en el color negro), retienen el calor, lo que provoca que se calienten rápidamente.
B) Por el contrario, en el caso de los objetos con colores claros, reflejan la luz solar, y por lo tanto, se mantienen fríos o tibios al tacto.
Ahora bien, sucede algo sobresaliente en el caso opuesto: Si dichos objetos se encuentran a la sombra, es decir, que no reciban directamente el calor del sol, ocurre lo siguiente:
A) Los colores oscuros se mantienen fríos al tacto.
B) Y en el caso de los colores claros, su temperatura es tibia, mucho menos fría que los colores oscuros. (Recuerden, esto solo sucede en el caso de que no reciban directamente el calor del sol.)
Interesante ¿no? Por supuesto es un método sujeto a equivocaciones; depende mucho de la temperatura del ambiente y de las circunstancias. Si un objeto de color claro está expuesto directamente durante mucho tiempo al calor del sol junto con un o de color oscuro, será sumamente difícil diferenciarlos.
De aquí en adelante, si van caminando por la calle, y ven a alguna persona palpando como un ciego las paredes, autos, barandales, portones, postes, anuncios, etc, que se encuentren a su alcance sin ningún motivo aparente, ¿qué quiere decir?
Simple: que leyeron el blog de David, y están poniendo a prueba su teoría.
Les informamos a todos nuestros lectores que, para su beneplácito, se siguen llevando a cabo las investigaciones correspondientes para perfeccionar esta técnica. Y ultimadamente, si les da igual si se investiga o no, sépase que yo no opino lo mismo.
Con su permiso, paso a retirarme, tengo más cosas que hacer… ¿o no?
Que quede constancia de que esto ha sido
En fin, les platico lo sucedido:
Me encontraba tranquilamente caminando el día de autos (dícese de “un día cualquiera”) junto a mi madre, cuando, al ir palpando los pedazos de paredes, y secciones de barandales, enrejados, portones, etc que tenía a mi alcance, percibí algo que me llamó la atención.
Comencé a preguntarle a mi progenitora los colores de cada cosa, al principio; y luego de las primeras comparaciones, empecé a aventurarme y decir de qué color era cada cosa, y dicho sea de paso, lo hacía acertadamente.
Apartir de entonces, se empezaron a realizar investigaciones al respecto en el Centro de Investigaciones y estabilización del ciego (CEINESCI), ubicado en… mi casa (suya también). El personal de dicho centro está integrado por… mi (suyo también), y cuenta también con aportaciones de amigos y familiares, por lo cual es gente instruída para profundizar en dichos temas.
¿a qué me refiero? Los resultados que han arrojado las indagaciones, muestran que los colores pueden identificarse de forma abstracta por medio del tacto. Es decir, se pueden diferenciar los colores claros de los oscuros valiéndonos de sentir el calor que retienen o que reflejan los objetos.
Lo explico más ampliamente: Los objetos expuestos directamente al calor, y más específicamente a la luz solar, tienen diferentes reacciones:
A) En el caso de los objetos de colores oscuros (obviamente este fenómeno es más evidente en el color negro), retienen el calor, lo que provoca que se calienten rápidamente.
B) Por el contrario, en el caso de los objetos con colores claros, reflejan la luz solar, y por lo tanto, se mantienen fríos o tibios al tacto.
Ahora bien, sucede algo sobresaliente en el caso opuesto: Si dichos objetos se encuentran a la sombra, es decir, que no reciban directamente el calor del sol, ocurre lo siguiente:
A) Los colores oscuros se mantienen fríos al tacto.
B) Y en el caso de los colores claros, su temperatura es tibia, mucho menos fría que los colores oscuros. (Recuerden, esto solo sucede en el caso de que no reciban directamente el calor del sol.)
Interesante ¿no? Por supuesto es un método sujeto a equivocaciones; depende mucho de la temperatura del ambiente y de las circunstancias. Si un objeto de color claro está expuesto directamente durante mucho tiempo al calor del sol junto con un o de color oscuro, será sumamente difícil diferenciarlos.
De aquí en adelante, si van caminando por la calle, y ven a alguna persona palpando como un ciego las paredes, autos, barandales, portones, postes, anuncios, etc, que se encuentren a su alcance sin ningún motivo aparente, ¿qué quiere decir?
Simple: que leyeron el blog de David, y están poniendo a prueba su teoría.
Les informamos a todos nuestros lectores que, para su beneplácito, se siguen llevando a cabo las investigaciones correspondientes para perfeccionar esta técnica. Y ultimadamente, si les da igual si se investiga o no, sépase que yo no opino lo mismo.
Con su permiso, paso a retirarme, tengo más cosas que hacer… ¿o no?
Que quede constancia de que esto ha sido
sábado, 20 de marzo de 2010
COF COF
Así es, amigos. Llevo prácticamente un mes enfermo.
Que bonito inicio ¿no? Bueno, esque recuerdo aquellos días de salud, juventud, bienestar, alegría, lucidez, energía e incluso belleza (bueno, la lucha se le hacía).
Pero ahora solo quedan los harapos de aquel hombre. Como dije al principio, no me he podido recuperar de esta molesta gripa, la que incluye tos de perro, dolor de cabeza, escurrimiento nasal, ojos llorosos, cuerpo cortado y ¡peor! ahora hasta el oído tapado. Imagínense: Ciego, y sordo de una oreja... ¡a dónde voy a ir a parar!
Por cierto, esto me recuerda algo interesante, o más bien molesto, pero que merece la pena ser mencionado: ¿recuerdan aquella entrada en la que me quejaba de expresiones comunes dichas a las personas en mi situación? Bueno, recordé otra: "Que bueno que no ves, así no te das cuenta de tanta porquería que hay en el mundo".
De acuerdo, conservemos la calma y vayamos por partes: ¿”Que bueno que no ves”? ¿Es una palabra de aliento? ¿Es sarcasmo (porque entonces lo entendería...)? ¿o es a caso...... un cumplido?
Bien, analicemos el contexto y tal vez nos ayude: “así no te das cuenta de tanta porquería que hay en el mundo".
Aah, entiendo: ¿quiere decir esto que es mejor no ver las porquerías del mundo y al mismo tiempo perderse un imponente atardecer, una soberbia noche estrellada, unas magníficas cataratas, un inmenso mar azul, una hermosa mujer, la sonrisa de un niñito......? Al fin y al cabo, eso es lo de menos.
Hablando en serio, no digan esas cosas. Se sobreentiende la “buena intención”, pero es mejor decir otras cosas, o, en dado caso, no decir nada y mejor dar un abrazo o una palmadita en el hombro.
En fin, ¿en qué estábamos?
Ah sí: en que ando malito. Es en serio, llevo un mes y cacho así; me enfermé el 14 de febrero (y no es de amor), y me acuerdo porque ese día se celebró la segunda asamblea en Zacatecas, a la que también asistimos. Estuve enfermo unos días y se me quitó brevemente, pero luego volví (por las fechas en que escribí la entrada “fin de semana de perros”), y ahora, de nuevo.
De niño era más sano, o saludable... ¡Aquellos tiempos! La mayoría de la gente cuando son niños desean fervientemente ser grandes --para acompañar a su papá, para cruzar la calle solitos, para ir al antro, para poder tomar bebidas alcohólicas, para que no les digan lo que tienen que hacer, etc—pero yo fui la excepción. Desde niño observaba a los adultos y no me gustaba su vida, prefería quedarme así, y seguir jugando eternamente con mis carritos (no se burlen, era un niño).
Era divertido molestar a tu hermana mayor, tener a tu hermano menor a tu mando so pena de golpes, robarle a tu mamá el chocolate Abuelita de la alacena y comértelo a mordidas (y aunque después te regañaran, el disfrute nadie te lo quitaba), romper adornos con tu pelota, etc.
Luego, la secundaria. Claro, aceptemos que también fue de los mejores años de mi vida: A mí me hacían los exámenes junto con otro compañero (que por lo regular era uno de mis mejores amigos), y para ello, nos mandaban a otro salón que estuviera vacío para poder hablar sin problemas (sí, parece injusto, pero qué quieren, los maestros eran muy flojos como para hacérmelos ellos mismos). Y, obviamente, nos daban la mano y agarrábamos el pie. Terminábamos el examen lo más pronto que podíamos, y puesto que éramos dos, era muy rápido, y luego... ñaca ñaca, ¡a hacer travesuras!
Con el pretexto de que yo tenía que escribir algunos problemas en braille para poder leerlos yo mismo y entenderlos mejor (otro mito sobre los ciegos del cuál después hablaremos, o creo que ya lo mencioné, no somos tontos aunque todos lo crean), pedíamos tres horas para realizar el examen. Aproximadamente nos tardábamos 30 minutos (tiempo real) en acabarlo, y nos restaban dos horas y media. Si por casualidad nos encontraba algún maestro fuera del salón, bastaba con decir que íbamos al baño o que veníamos de él. Aunque por lo regular no era necesario, puesto que éramos muy hábiles para evitar esas situaciones incómodas y peligrosas.
Entre nuestras travesuras estaban: ir a la parte trasera de la escuela y arrojarles piedras a los autos estacionados en aquella calle solitaria; desde un segundo piso (por lo regular el mismo salón en donde realizábamos el examen), arrojar piedrecitas a las ventanas del salón inferior hasta que la maestra de aquella clase se asomara a ver que sucedía, y en cuanto se metiera de regreso, reiniciar. Son algunas de las que recuerdo pero, ¡nadie debe saberlo!
No sé, pero tengo la ligera impresión de que estoy divagando en los temas. Espero que no les importe, son fragmentos de pensamientos recogidos al azar de toda mi cabeza (de entre las neuronas menos afectadas).
Bueno, para evitar revelar información clasificada, me retiro. Si alguien puede darme un remedio para mi espantosa gripa, se lo agradecería, y más si ese remedio consiste en chiquearme.
Que bonito inicio ¿no? Bueno, esque recuerdo aquellos días de salud, juventud, bienestar, alegría, lucidez, energía e incluso belleza (bueno, la lucha se le hacía).
Pero ahora solo quedan los harapos de aquel hombre. Como dije al principio, no me he podido recuperar de esta molesta gripa, la que incluye tos de perro, dolor de cabeza, escurrimiento nasal, ojos llorosos, cuerpo cortado y ¡peor! ahora hasta el oído tapado. Imagínense: Ciego, y sordo de una oreja... ¡a dónde voy a ir a parar!
Por cierto, esto me recuerda algo interesante, o más bien molesto, pero que merece la pena ser mencionado: ¿recuerdan aquella entrada en la que me quejaba de expresiones comunes dichas a las personas en mi situación? Bueno, recordé otra: "Que bueno que no ves, así no te das cuenta de tanta porquería que hay en el mundo".
De acuerdo, conservemos la calma y vayamos por partes: ¿”Que bueno que no ves”? ¿Es una palabra de aliento? ¿Es sarcasmo (porque entonces lo entendería...)? ¿o es a caso...... un cumplido?
Bien, analicemos el contexto y tal vez nos ayude: “así no te das cuenta de tanta porquería que hay en el mundo".
Aah, entiendo: ¿quiere decir esto que es mejor no ver las porquerías del mundo y al mismo tiempo perderse un imponente atardecer, una soberbia noche estrellada, unas magníficas cataratas, un inmenso mar azul, una hermosa mujer, la sonrisa de un niñito......? Al fin y al cabo, eso es lo de menos.
Hablando en serio, no digan esas cosas. Se sobreentiende la “buena intención”, pero es mejor decir otras cosas, o, en dado caso, no decir nada y mejor dar un abrazo o una palmadita en el hombro.
En fin, ¿en qué estábamos?
Ah sí: en que ando malito. Es en serio, llevo un mes y cacho así; me enfermé el 14 de febrero (y no es de amor), y me acuerdo porque ese día se celebró la segunda asamblea en Zacatecas, a la que también asistimos. Estuve enfermo unos días y se me quitó brevemente, pero luego volví (por las fechas en que escribí la entrada “fin de semana de perros”), y ahora, de nuevo.
De niño era más sano, o saludable... ¡Aquellos tiempos! La mayoría de la gente cuando son niños desean fervientemente ser grandes --para acompañar a su papá, para cruzar la calle solitos, para ir al antro, para poder tomar bebidas alcohólicas, para que no les digan lo que tienen que hacer, etc—pero yo fui la excepción. Desde niño observaba a los adultos y no me gustaba su vida, prefería quedarme así, y seguir jugando eternamente con mis carritos (no se burlen, era un niño).
Era divertido molestar a tu hermana mayor, tener a tu hermano menor a tu mando so pena de golpes, robarle a tu mamá el chocolate Abuelita de la alacena y comértelo a mordidas (y aunque después te regañaran, el disfrute nadie te lo quitaba), romper adornos con tu pelota, etc.
Luego, la secundaria. Claro, aceptemos que también fue de los mejores años de mi vida: A mí me hacían los exámenes junto con otro compañero (que por lo regular era uno de mis mejores amigos), y para ello, nos mandaban a otro salón que estuviera vacío para poder hablar sin problemas (sí, parece injusto, pero qué quieren, los maestros eran muy flojos como para hacérmelos ellos mismos). Y, obviamente, nos daban la mano y agarrábamos el pie. Terminábamos el examen lo más pronto que podíamos, y puesto que éramos dos, era muy rápido, y luego... ñaca ñaca, ¡a hacer travesuras!
Con el pretexto de que yo tenía que escribir algunos problemas en braille para poder leerlos yo mismo y entenderlos mejor (otro mito sobre los ciegos del cuál después hablaremos, o creo que ya lo mencioné, no somos tontos aunque todos lo crean), pedíamos tres horas para realizar el examen. Aproximadamente nos tardábamos 30 minutos (tiempo real) en acabarlo, y nos restaban dos horas y media. Si por casualidad nos encontraba algún maestro fuera del salón, bastaba con decir que íbamos al baño o que veníamos de él. Aunque por lo regular no era necesario, puesto que éramos muy hábiles para evitar esas situaciones incómodas y peligrosas.
Entre nuestras travesuras estaban: ir a la parte trasera de la escuela y arrojarles piedras a los autos estacionados en aquella calle solitaria; desde un segundo piso (por lo regular el mismo salón en donde realizábamos el examen), arrojar piedrecitas a las ventanas del salón inferior hasta que la maestra de aquella clase se asomara a ver que sucedía, y en cuanto se metiera de regreso, reiniciar. Son algunas de las que recuerdo pero, ¡nadie debe saberlo!
No sé, pero tengo la ligera impresión de que estoy divagando en los temas. Espero que no les importe, son fragmentos de pensamientos recogidos al azar de toda mi cabeza (de entre las neuronas menos afectadas).
Bueno, para evitar revelar información clasificada, me retiro. Si alguien puede darme un remedio para mi espantosa gripa, se lo agradecería, y más si ese remedio consiste en chiquearme.
miércoles, 17 de marzo de 2010
"My loneliness is killing me..."
Varias personas que me conocen más a fondo saben que siempre me ha llamado la atención el comportamiento del ser humano en su entorno. Las actitudes, costumbres, reacciones ante diversas circunstancias, maneras de pensar, etc; en pocas palabras, me gusta, de forma general, la psicología.
¿Porqué digo de forma general? Dentro de la psicología se han clasificado muchas ramificaciones que integran dicha ciencia, de las cuales algunas son de mi interés, mientras que otras incluso estoy en desacuerdo.
¿Porqué inicio comentando esto? Pues bien, les quiero compartir un artículo que me encontré en Internet escrito por la Psicóloga Clínica Especialista Gestalt en niños, adolescentes y adultos, además de Sexóloga y Educadora, Alma Isabel Pérez Salcedo. Este artículo trata una de las dos enfermedades mentales más padecidas por la humanidad en el siglo XXI que es, la soledad. Efectivamente, junto con la depresión (hablo de la enfermedad química/crónica específicamente) la soledad se ha extendido mucho en los últimos años sin respetar culturas, edades, posiciones sociales, etc; y a continuación se explica qué es en concreto esta enfermedad, cómo reconocer cuando se padece e incluso algunas pautas a seguir en caso de sufrirla. Ojalá les agrade. (Encontrarán palabras, frases y/o párrafos en mayúsculas; esto es para resaltar dichas ideas. Lo hice por que en lo personal me llaman la atención, y creo que a veces no se les da la debida importancia a dichos aspectos.)
**************************
¿QUÉ ES LA SOLEDAD?
Se considera a alguien solo cuando no establece contacto social con otras personas o bien CUANDO ESTE CONTACTO NO LE ES SATISFACTORIO. LA SOLEDAD SE CARACTERIZA BÁSICAMENTE POR:
SER EL RESULTADO DE RELACIONES SOCIALES QUE NO LE SON SATISFACTORIAS A UNA PERSONA.
Constituye una experiencia básicamente subjetiva, ya que HAY PERSONAS QUE PUEDEN SENTIRSE SOLOS AÚN ESTANDO EN COMPAÑÍA y personas que estando solos no sienten la soledad.
Puede generar angustia, depresión y bajo sentido de la felicidad y el placer.
La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada, deprimente y generadora de ansiedad, angustia y desesperación. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su sistema de relaciones sociales, bien porque este sistema es escaso o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial.
Se distinguen dos tipos de soledad:
La soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones. Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es mala, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas que son significativas en la vida de la persona y que son con las que se interactúa de forma regular.
La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.
La soledad puede ser producto de diversas circunstancias:
Pérdida y/o ausencia de un ser querido.
Cuando surge la separación en la pareja, el fallecimiento de un ser querido, un viaje prolongado, alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio vital en nuestra vida desaparece, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío que nos sume en la tristeza y la desesperanza, lo cual también se siente cuando pasamos por la infidelidad de nuestra pareja. Nos vemos perdidos y sin los puntos de referencia en los que antes nos apoyábamos para afrontar la vida. COMO PERSONAS TODOS NECESITAMOS DE LOS DEMÁS PARA CREARNOS A NOSOTROS MISMOS, PARA SENTIRNOS IMPORTANTES, PARA SENTIRNOS QUERIDOS Y ÚTILES PARA LOS NUESTROS. Y NO SÓLO PARA CUBRIR NUESTRAS NECESIDADES DE AFECTO Y DESARROLLO PERSONAL, SINO TAMBIÉN PARA AFIANZAR Y REVALIDAR NUESTRA AUTOESTIMA, YA QUE ÉSTA SE GENERA A PARTIR DE LA INTERRELACIÓN CON LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN.
La pérdida y/o separación es irreemplazable pero no irreparable. Ese hueco quedará ahí pero si nos permitimos sentir cada una de las fases del duelo que va desde la tristeza hasta la aceptación y nos proponemos superarlo a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran ese falta que la ausencia del ser querido ha causado. Necesitamos intentar que el vacío de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones; esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutar la plenitud de su vida.
Soledad social.
Una soledad muy común en este mundo nuestro es la de quien apenas habla con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos, nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos dañen o nos rechacen, y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerme daño", "sólo me buscan cuando necesitan algo", "cada vez que confío en alguien, abusan de mi"; sin embargo nos sentimos solos y puede incluso provocar un cuadro de depresión y/o neurosis. Cuando la soledad no es deseada y/o buscada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos, generalmente se revisten de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.
Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven inmersas las personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfecciones estéticas.
NECESITAMOS RECONOCER QUE SOMOS SOCIALES POR NATURALEZA Y NECESITAMOS ESTABLECER UNA RED DE AMISTADES CON LAS QUE PODAMOS COMPARTIR NUESTROS GUSTOS, AFICIONES, PREOCUPACIONES, ETC. Los hábitos sociales de nuestra cultura frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero vale la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.
Soledad: momento de reencuentro.
La soledad es también un momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nosotros mismos. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos en el que se necesita de la soledad. También se hace necesario "hablar" con nuestros miedos, nuestras preocupaciones, nuestros sueños, podemos ignorarlos pero esto equivale a quedarnos bloqueados Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En resumen, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias “cosas”.
La soledad desde el punto de vista psicoterapéutico.
Sólo en los últimos años la soledad ha sido considerada como un problema clínico, que requiere de una terapia específica. El tema ha cobrado enorme importancia, ya que tiene una alta incidencia, tanto en la población en general como en personas que presentan algún grado de desajuste en su personalidad.
La soledad también se considera como uno de los posibles factores que causan otros desórdenes. Entre ellos depresión, suicidio y graves problemas médicos, como las enfermedades cardiovasculares.
¿Qué es entonces la soledad?
Psicológicamente se define como LA AUSENCIA, REAL O PERCIBIDA, DE RELACIONES SOCIALES SATISFACTORIAS, QUE SE PRESENTA CON SÍNTOMAS DE TRASTORNOS PSICOLÓGICOS Y DESADAPTACIÓN, COMO ANSIEDAD, DEPRESIÓN, INSOMNIO, ABUSO DE DROGAS Y ALCOHOLISMO.
Los pacientes crónicamente solos a menudo revelan muchos síntomas de depresión, como inactividad, pérdida de energía y pérdida de placer en actividades que para la mayoría resultan agradables. Se sienten aislados, diferentes a los demás; se quejan de que nadie los entiende; que a nadie le importan.
Para diagnosticarla es necesario retomar lo anteriormente mencionado e identificar al menos la carencia de 3 elementos de la siguiente lista:
Tratamiento
Los problemas de soledad se tratan en el mismo contexto en que se analiza la depresión. El tratamiento por lo general incluye cambios conductuales específicos en la forma de iniciar y profundizar las relaciones sociales del paciente, revisando el “aquí y ahora”, revisando por ejemplo:
I. la cantidad de tiempo que el pacientes pasa con sus amistades;
II. la capacidad de la persona para "abrirse" frente a otros, hablando de sus sentimientos y pensamientos íntimos;
III. las muestras de afecto que las personas cercanas otorgan al paciente, para determinar hasta qué punto cada amigo puede ser confiable y cuánto puede depender de ellos, especialmente en los momentos de crisis,
IV. LA INTIMIDAD FÍSICA, QUE INCLUYE LA REGULARIDAD DE ESTOS CONTACTOS Y LA SATISFACCIÓN QUE EL PACIENTE OBTIENE DEL ASPECTO FÍSICO DE CADA RELACIÓN.
**************************
Espero que este artículo te sea de utilidad, de lo contrario acudir al consultorio siempre es una buena opción.
Si notas que tienes o las personas a quienes conoces, tienen comportamientos como los descritos, no dudes en pensar que necesitan ayuda.
Comenten qué les parece o si tienen ideas para enriquecer el tema.
¿Porqué digo de forma general? Dentro de la psicología se han clasificado muchas ramificaciones que integran dicha ciencia, de las cuales algunas son de mi interés, mientras que otras incluso estoy en desacuerdo.
¿Porqué inicio comentando esto? Pues bien, les quiero compartir un artículo que me encontré en Internet escrito por la Psicóloga Clínica Especialista Gestalt en niños, adolescentes y adultos, además de Sexóloga y Educadora, Alma Isabel Pérez Salcedo. Este artículo trata una de las dos enfermedades mentales más padecidas por la humanidad en el siglo XXI que es, la soledad. Efectivamente, junto con la depresión (hablo de la enfermedad química/crónica específicamente) la soledad se ha extendido mucho en los últimos años sin respetar culturas, edades, posiciones sociales, etc; y a continuación se explica qué es en concreto esta enfermedad, cómo reconocer cuando se padece e incluso algunas pautas a seguir en caso de sufrirla. Ojalá les agrade. (Encontrarán palabras, frases y/o párrafos en mayúsculas; esto es para resaltar dichas ideas. Lo hice por que en lo personal me llaman la atención, y creo que a veces no se les da la debida importancia a dichos aspectos.)
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¿QUÉ ES LA SOLEDAD?
Se considera a alguien solo cuando no establece contacto social con otras personas o bien CUANDO ESTE CONTACTO NO LE ES SATISFACTORIO. LA SOLEDAD SE CARACTERIZA BÁSICAMENTE POR:
SER EL RESULTADO DE RELACIONES SOCIALES QUE NO LE SON SATISFACTORIAS A UNA PERSONA.
Constituye una experiencia básicamente subjetiva, ya que HAY PERSONAS QUE PUEDEN SENTIRSE SOLOS AÚN ESTANDO EN COMPAÑÍA y personas que estando solos no sienten la soledad.
Puede generar angustia, depresión y bajo sentido de la felicidad y el placer.
La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada, deprimente y generadora de ansiedad, angustia y desesperación. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su sistema de relaciones sociales, bien porque este sistema es escaso o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial.
Se distinguen dos tipos de soledad:
- EMOCIONAL, O AUSENCIA DE UNA RELACIÓN INTENSA CON OTRA PERSONA QUE NOS PRODUZCA SATISFACCIÓN Y SEGURIDAD.
- Social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones.
La soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones. Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es mala, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas que son significativas en la vida de la persona y que son con las que se interactúa de forma regular.
La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.
La soledad puede ser producto de diversas circunstancias:
- La pérdida y/o ausencia de un ser querido.
- Soledad social.
- Soledad producto de como fuimos educados, etc.
Pérdida y/o ausencia de un ser querido.
Cuando surge la separación en la pareja, el fallecimiento de un ser querido, un viaje prolongado, alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio vital en nuestra vida desaparece, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío que nos sume en la tristeza y la desesperanza, lo cual también se siente cuando pasamos por la infidelidad de nuestra pareja. Nos vemos perdidos y sin los puntos de referencia en los que antes nos apoyábamos para afrontar la vida. COMO PERSONAS TODOS NECESITAMOS DE LOS DEMÁS PARA CREARNOS A NOSOTROS MISMOS, PARA SENTIRNOS IMPORTANTES, PARA SENTIRNOS QUERIDOS Y ÚTILES PARA LOS NUESTROS. Y NO SÓLO PARA CUBRIR NUESTRAS NECESIDADES DE AFECTO Y DESARROLLO PERSONAL, SINO TAMBIÉN PARA AFIANZAR Y REVALIDAR NUESTRA AUTOESTIMA, YA QUE ÉSTA SE GENERA A PARTIR DE LA INTERRELACIÓN CON LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN.
La pérdida y/o separación es irreemplazable pero no irreparable. Ese hueco quedará ahí pero si nos permitimos sentir cada una de las fases del duelo que va desde la tristeza hasta la aceptación y nos proponemos superarlo a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran ese falta que la ausencia del ser querido ha causado. Necesitamos intentar que el vacío de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones; esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutar la plenitud de su vida.
Soledad social.
Una soledad muy común en este mundo nuestro es la de quien apenas habla con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos, nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos dañen o nos rechacen, y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerme daño", "sólo me buscan cuando necesitan algo", "cada vez que confío en alguien, abusan de mi"; sin embargo nos sentimos solos y puede incluso provocar un cuadro de depresión y/o neurosis. Cuando la soledad no es deseada y/o buscada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos, generalmente se revisten de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.
Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven inmersas las personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfecciones estéticas.
NECESITAMOS RECONOCER QUE SOMOS SOCIALES POR NATURALEZA Y NECESITAMOS ESTABLECER UNA RED DE AMISTADES CON LAS QUE PODAMOS COMPARTIR NUESTROS GUSTOS, AFICIONES, PREOCUPACIONES, ETC. Los hábitos sociales de nuestra cultura frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero vale la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.
Soledad: momento de reencuentro.
La soledad es también un momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nosotros mismos. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos en el que se necesita de la soledad. También se hace necesario "hablar" con nuestros miedos, nuestras preocupaciones, nuestros sueños, podemos ignorarlos pero esto equivale a quedarnos bloqueados Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En resumen, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias “cosas”.
La soledad desde el punto de vista psicoterapéutico.
Sólo en los últimos años la soledad ha sido considerada como un problema clínico, que requiere de una terapia específica. El tema ha cobrado enorme importancia, ya que tiene una alta incidencia, tanto en la población en general como en personas que presentan algún grado de desajuste en su personalidad.
La soledad también se considera como uno de los posibles factores que causan otros desórdenes. Entre ellos depresión, suicidio y graves problemas médicos, como las enfermedades cardiovasculares.
¿Qué es entonces la soledad?
Psicológicamente se define como LA AUSENCIA, REAL O PERCIBIDA, DE RELACIONES SOCIALES SATISFACTORIAS, QUE SE PRESENTA CON SÍNTOMAS DE TRASTORNOS PSICOLÓGICOS Y DESADAPTACIÓN, COMO ANSIEDAD, DEPRESIÓN, INSOMNIO, ABUSO DE DROGAS Y ALCOHOLISMO.
Los pacientes crónicamente solos a menudo revelan muchos síntomas de depresión, como inactividad, pérdida de energía y pérdida de placer en actividades que para la mayoría resultan agradables. Se sienten aislados, diferentes a los demás; se quejan de que nadie los entiende; que a nadie le importan.
Para diagnosticarla es necesario retomar lo anteriormente mencionado e identificar al menos la carencia de 3 elementos de la siguiente lista:
- Una persona cariñosa de quien depender,
- Alguien que lo atienda,
- Oportunidad de expresar sentimientos íntimos a otra persona,
- Un grupo de amigos del cual sentirse parte,
- Alguien que necesite de su amor,
- Alguien que lo desee físicamente,
- Personas con quienes compartir valores e intereses,
- Amigos para compartir actividades recreativas,
- Relaciones en el trabajo,
- Un sentido de confianza en los amigos íntimos,
- Intimidad física en forma regular.
Tratamiento
Los problemas de soledad se tratan en el mismo contexto en que se analiza la depresión. El tratamiento por lo general incluye cambios conductuales específicos en la forma de iniciar y profundizar las relaciones sociales del paciente, revisando el “aquí y ahora”, revisando por ejemplo:
I. la cantidad de tiempo que el pacientes pasa con sus amistades;
II. la capacidad de la persona para "abrirse" frente a otros, hablando de sus sentimientos y pensamientos íntimos;
III. las muestras de afecto que las personas cercanas otorgan al paciente, para determinar hasta qué punto cada amigo puede ser confiable y cuánto puede depender de ellos, especialmente en los momentos de crisis,
IV. LA INTIMIDAD FÍSICA, QUE INCLUYE LA REGULARIDAD DE ESTOS CONTACTOS Y LA SATISFACCIÓN QUE EL PACIENTE OBTIENE DEL ASPECTO FÍSICO DE CADA RELACIÓN.
**************************
Espero que este artículo te sea de utilidad, de lo contrario acudir al consultorio siempre es una buena opción.
Si notas que tienes o las personas a quienes conoces, tienen comportamientos como los descritos, no dudes en pensar que necesitan ayuda.
Comenten qué les parece o si tienen ideas para enriquecer el tema.
lunes, 8 de marzo de 2010
Fin de semana de perros
Es por demás. La decadencia del ser humano es más que patente. Hace aproximadamente 3 semanas me enfermé de la garganta, dejándome una tos de perro vastante desagradable. Después de una semana de sufrirla, aparentemente la había librado, pero ¡no!
Este sábado por la mañana volví a amanecer con una voz de hombre como los que ya no existen, y un ligero ardor en la garganta. Pensé que sería solo una irritación provocada por haberme enfriado el día anterior, y así pasé el día. Pero por la noche empeoré al grado de tener un dolor en la garganta insufrible. Y como consecuencia, no pude dormir en toda la noche. ¡no les exagero! Me acosté como a las 12 y dormité una hora cuando mucho. De ahí en adelante me la pasé con los ojos pelones (ups perdón, la costumbre, quise decir despierto).
Hasta me puse a ver una peliculilla mafufa que --bendito sea Dios-- pasaron a las 4 de la madrugada en el canal 5 a diferencia de todos los demás canales donde solo eran comerciales de esos de productos que para la próstata, que para bajar de peso, para hacer ejercicio sin moverte, y todas esas ñoñerías.
En fin, me dieron las 8 y seguía despierto. Ya nada más pude dormitar unas 2 horas, pero cuando desperté el dolor de garganta era peor... no lo creí posible.
Para colmo, a mi considerado papasito se le ocurrió llevarnos a un rancho con unos hermanos que nos invitaron a comer, y no me quejo de la hospitalidad de la gente, sino de que hacía un aiggggronaso del demonio.
Y claro, como era de suponerse, hoy estoy peor. Ni comer a gusto puedo debido al dolor de garganta. Habían de llevarme al rastro, ya para que me hagan caca...rnitas (perdón, se me va la voz).
Luego para colmo me hacen enfadar el sábado. Haber, qué afán ese de preguntarle a un ciego cada que lo saludas: haber… ¿quién soy?
Chale, parecen niños con juguete nuevo, y eso que me conocen hace un buen. y ¡peor! Todavía tienen el descaro de que cuando uno les contesta, y les dice acertadamente quienes son, dicen: aayy, que bonito, sí le atinó.
¡RAYOS! ¡NI QUE FUERA UNO MENSO! (al menos no por ese lado), somos "ciegos" no idiotas... bueno algunos.
Consejo: nunca hagan eso. Lo único que logran no es poner de manifiesto las habilidades auditivas del ciego en cuestión para reconocer voces. Solo están haciendo enojar al individuo y además le recuerdan que no es una persona “normal”, aunque no sea ese su propósito.
No, y dejen de eso. Yo no sé porqué hay esa costumbre de que cuando llegan a saludar a las personas en esta situación, por lo regular le gritan: ¡HOLA! ¡¿CÓMO ESTÁ?!
Y al recibir la respuesta acostumbrada de “bien gracias” vuelven a gritar: ¡QUÉ BUENO! ¡ME DA MUCHO GUSTO!
Haber, ¿qué parte de “CIEGOS” y no sordos no entienden?
Bueno, la verdad esque varios de nuestros colegas de profesión (porque sí es una profesión, no tienen idea el trabajo que cuesta desenvolverse eee) han dado esa impresión a los demás. Tal vez de ahí vengan esas costumbres.
En fin, no voy a cambiar al mundo. Solo es que ando en mis días difíciles (digo, los hombres tenemos derecho a tener días emocionales, mas no físicos, claro. Aunque con diferente frecuencia).
Bueno, ahora ya saben mis penas. Grrr, empieza a dolerme la cabeza, por si faltaba algo.
Ya dije. Ahora de aquí en adelante todo seguirá igual.
Este sábado por la mañana volví a amanecer con una voz de hombre como los que ya no existen, y un ligero ardor en la garganta. Pensé que sería solo una irritación provocada por haberme enfriado el día anterior, y así pasé el día. Pero por la noche empeoré al grado de tener un dolor en la garganta insufrible. Y como consecuencia, no pude dormir en toda la noche. ¡no les exagero! Me acosté como a las 12 y dormité una hora cuando mucho. De ahí en adelante me la pasé con los ojos pelones (ups perdón, la costumbre, quise decir despierto).
Hasta me puse a ver una peliculilla mafufa que --bendito sea Dios-- pasaron a las 4 de la madrugada en el canal 5 a diferencia de todos los demás canales donde solo eran comerciales de esos de productos que para la próstata, que para bajar de peso, para hacer ejercicio sin moverte, y todas esas ñoñerías.
En fin, me dieron las 8 y seguía despierto. Ya nada más pude dormitar unas 2 horas, pero cuando desperté el dolor de garganta era peor... no lo creí posible.
Para colmo, a mi considerado papasito se le ocurrió llevarnos a un rancho con unos hermanos que nos invitaron a comer, y no me quejo de la hospitalidad de la gente, sino de que hacía un aiggggronaso del demonio.
Y claro, como era de suponerse, hoy estoy peor. Ni comer a gusto puedo debido al dolor de garganta. Habían de llevarme al rastro, ya para que me hagan caca...rnitas (perdón, se me va la voz).
Luego para colmo me hacen enfadar el sábado. Haber, qué afán ese de preguntarle a un ciego cada que lo saludas: haber… ¿quién soy?
Chale, parecen niños con juguete nuevo, y eso que me conocen hace un buen. y ¡peor! Todavía tienen el descaro de que cuando uno les contesta, y les dice acertadamente quienes son, dicen: aayy, que bonito, sí le atinó.
¡RAYOS! ¡NI QUE FUERA UNO MENSO! (al menos no por ese lado), somos "ciegos" no idiotas... bueno algunos.
Consejo: nunca hagan eso. Lo único que logran no es poner de manifiesto las habilidades auditivas del ciego en cuestión para reconocer voces. Solo están haciendo enojar al individuo y además le recuerdan que no es una persona “normal”, aunque no sea ese su propósito.
No, y dejen de eso. Yo no sé porqué hay esa costumbre de que cuando llegan a saludar a las personas en esta situación, por lo regular le gritan: ¡HOLA! ¡¿CÓMO ESTÁ?!
Y al recibir la respuesta acostumbrada de “bien gracias” vuelven a gritar: ¡QUÉ BUENO! ¡ME DA MUCHO GUSTO!
Haber, ¿qué parte de “CIEGOS” y no sordos no entienden?
Bueno, la verdad esque varios de nuestros colegas de profesión (porque sí es una profesión, no tienen idea el trabajo que cuesta desenvolverse eee) han dado esa impresión a los demás. Tal vez de ahí vengan esas costumbres.
En fin, no voy a cambiar al mundo. Solo es que ando en mis días difíciles (digo, los hombres tenemos derecho a tener días emocionales, mas no físicos, claro. Aunque con diferente frecuencia).
Bueno, ahora ya saben mis penas. Grrr, empieza a dolerme la cabeza, por si faltaba algo.
Ya dije. Ahora de aquí en adelante todo seguirá igual.
domingo, 7 de marzo de 2010
¿No hay nada mejor que hacer?
Bueno, mis queridos lectores, había estado evitando el reabrir el debate y el escribir más sobre el tema porque lo consideraba innecesario e incluso imprudente. Pero al fin y al cabo ¡qué rayos!, para eso es un blog ¿no? Para expresar diversas opiniones, y aquí les dejo la mía.
Antes de entrar en materia les hago una recomendación: Lean los comentarios publicados en la entrada “Los tiempos de esclavitud han pasado...?” para que entiendan mejor el contexto.
Bien, abordemos el tema entonces. Como ya les mencioné más arriba, tiene que ver con lo publicado en esa polémica entrada donde yo hablaba de la Esclavitud a las opiniones ajenas, es decir, a que nos dejamos llevar tanto por ellas con respecto a la apariencia exterior, que la sociedad en general se ha vuelto superficial.
Sin embargo, las opiniones variaron vastante en torno al tema principal, y se expusieron ideas interesantes y puntos de vista personales también. El último de ellos en particular --publicado por srx-- fue el que me decidió a reabrir el debate, por el hecho de que toca varios puntos interesantes. Iré desmenuzando uno a uno dichos puntos, expondré mi opinión, y entonces habrá tela de donde cortar.
INFLUENCIA
“Estoy en proceso de librarme de esa toxicidad que se llama "influencia".”
Esa fue una de sus primeras expresiones que resumen la idea planteada de inicio. Comentaba que ella también se había dejado arrastrar por esta corriente. Sin embargo, entendamos una cosa: Dependiendo de lo que conlleve esa “influencia” podemos considerarla tóxica o beneficiosa. Yo entiendo que ella hablaba en un contexto de una “influencia” sobre las opiniones de la apariencia exterior de la gente, y en este caso sí es muy posible que sea tóxica, debido a que se suele catalogar a la gente por la impresión física que dan. El excluir a personas que no tienen las mismas costumbres o gustos que los nuestros.
Aparentemente, hasta ahí todos estuvimos de acuerdo en lo comentado.
AUTENTICIDAD
Ahora bien, ella habló también en particular de la autenticidad:
“en cuanto a si ser aceptados o no en cierto cìrculo social, hablamos de la autenticidad. como un amigo actor dijo: la vida, es teatro, los lugares y situaciones son los escenarios. Nosotros, somos los personajes. Adoptamos el papel segùn en el escenario donde estemos. Por ejemplo, no te portaràs igual cuando estàs con tu familia a que si estàs con tus amigos, esto es, (y por sòlo poner un ejemplo) el manejo del lenguaje verbal. No le hablas igual a tu padre que al jefe de tu àrea laboral. Pero no quiero enfrascarme en este rollo de la autenticidad... puedo concluir con que muchas veces, usamos màscaras.”
Es cierto que según la persona o el lugar, variamos nuestro comportamiento, pero lo importante es saber hasta qué punto variamos este desenvolvernos en cada situación. Al final ella reconoce que a veces usamos máscaras, y, no sé si ustedes estén de acuerdo conmigo, pero esto no debería de ser. Eso ya no sería autenticidad. Claro que no le hablarías igual a tu papá que a un jefe o a un amigo, sin embargo tus valores y forma de expresarte debe ser la misma si quieres ser auténtico y no llegar a caer en la hipocresía.
ESCLAVIZARNOS A NOSOTROS MISMOS
En seguida, habló de la autoesclavitud, ella lo expresó así:
“en cuanto al texto, un enfoque màs certero serìa: nosotros nos volverìamos esclavos de nosotros mismos.
al decir "no tengo tiempo", por ejemplo, es una muestra clara; en realidad deberìamos decir: "no me he dado tiempo". nosotros nos ponemos lìmites... todo està en nosotros... nos vemos afectados por el entorno, pero si nos dejamos manipular como tìteres... jamàs saldremos de eso hoyo de la "anti-autenticidad".
En esto estoy absolutamente de acuerdo. nosotros decidimos hasta donde nos dejamos amarrar por las circunstancias, es cierto que nosotros no podemos manejar la mayoría de ellas debido a que el tiempo y el suceso imprevisto nos acaesen a todos como dijo el sabio rey Salomón, pero sí podemos determinar hasta donde nos afecta emocionalmente las situaciones, o al menos en gran medida.
LA LIBERTAD
Por último, ella tocó un punto muy delicado, pero que si lo vemos objetivamente, podemos obtener una buena conclusión:
“Y de la libertad... ¿quièn lo es?
En todo siempre hay reglas. "La libertad es sòlo una ilusiòn"
O como dirìa Eric Froom "tenemos miedo a la libertad", porque si el hombre en verdad se empeñara en encontrarla... el mundo serìa un caos, cada quien haciendo lo que se le venga en gana.”
En esto no estoy de acuerdo. Vamos por partes:
Primero no se debe confundir –como usualmente sucede—el término “libertad” con la idea de “libertinaje”.
La libertad según un diccionario es: “Facultad de las personas para actuar según su propio deseo en el seno de una sociedad organizada y dentro de los límites de reglas definidas.”
En cambio, el libertinaje lo describe así el mismo diccionario: “Abuso de libertad, desenfreno. Comportamiento inmoral y vicioso:
Segundo, Contrario a lo que muchos creen, la libertad no significa ausencia total de reglas. Y viceversa, las reglas no limitan la libertad individual. Un ejemplo muy claro sería este: Si ustedes transitan por un puente elevado, notarán que a ambos lados existen límites, muros de contención. Ahora bien, ¿dirían que esos muros están menoscabando su libertad de movimiento? Por supuesto que no. Esos muros están ahí por protección. Además, los muros no están ahí para chocar contra ellos, si no para darnos seguridad.
Lo mismo pasa con las reglas. Están ahí no para romperlas, si no para darnos seguridad, y aún así, tenemos libertad de decidir cuál es nuestro rumbo.
Por lo tanto, sí existen personas libres, y que ejercen dicho derecho con responsabilidad y sabiduría.
Aquí terminó el comentario de nuestra querida srx.
Ahora bien, estas son mis opiniones. Pero, ¿qué opinan ustedes?
¡se abre el debate!
Antes de entrar en materia les hago una recomendación: Lean los comentarios publicados en la entrada “Los tiempos de esclavitud han pasado...?” para que entiendan mejor el contexto.
Bien, abordemos el tema entonces. Como ya les mencioné más arriba, tiene que ver con lo publicado en esa polémica entrada donde yo hablaba de la Esclavitud a las opiniones ajenas, es decir, a que nos dejamos llevar tanto por ellas con respecto a la apariencia exterior, que la sociedad en general se ha vuelto superficial.
Sin embargo, las opiniones variaron vastante en torno al tema principal, y se expusieron ideas interesantes y puntos de vista personales también. El último de ellos en particular --publicado por srx-- fue el que me decidió a reabrir el debate, por el hecho de que toca varios puntos interesantes. Iré desmenuzando uno a uno dichos puntos, expondré mi opinión, y entonces habrá tela de donde cortar.
INFLUENCIA
“Estoy en proceso de librarme de esa toxicidad que se llama "influencia".”
Esa fue una de sus primeras expresiones que resumen la idea planteada de inicio. Comentaba que ella también se había dejado arrastrar por esta corriente. Sin embargo, entendamos una cosa: Dependiendo de lo que conlleve esa “influencia” podemos considerarla tóxica o beneficiosa. Yo entiendo que ella hablaba en un contexto de una “influencia” sobre las opiniones de la apariencia exterior de la gente, y en este caso sí es muy posible que sea tóxica, debido a que se suele catalogar a la gente por la impresión física que dan. El excluir a personas que no tienen las mismas costumbres o gustos que los nuestros.
Aparentemente, hasta ahí todos estuvimos de acuerdo en lo comentado.
AUTENTICIDAD
Ahora bien, ella habló también en particular de la autenticidad:
“en cuanto a si ser aceptados o no en cierto cìrculo social, hablamos de la autenticidad. como un amigo actor dijo: la vida, es teatro, los lugares y situaciones son los escenarios. Nosotros, somos los personajes. Adoptamos el papel segùn en el escenario donde estemos. Por ejemplo, no te portaràs igual cuando estàs con tu familia a que si estàs con tus amigos, esto es, (y por sòlo poner un ejemplo) el manejo del lenguaje verbal. No le hablas igual a tu padre que al jefe de tu àrea laboral. Pero no quiero enfrascarme en este rollo de la autenticidad... puedo concluir con que muchas veces, usamos màscaras.”
Es cierto que según la persona o el lugar, variamos nuestro comportamiento, pero lo importante es saber hasta qué punto variamos este desenvolvernos en cada situación. Al final ella reconoce que a veces usamos máscaras, y, no sé si ustedes estén de acuerdo conmigo, pero esto no debería de ser. Eso ya no sería autenticidad. Claro que no le hablarías igual a tu papá que a un jefe o a un amigo, sin embargo tus valores y forma de expresarte debe ser la misma si quieres ser auténtico y no llegar a caer en la hipocresía.
ESCLAVIZARNOS A NOSOTROS MISMOS
En seguida, habló de la autoesclavitud, ella lo expresó así:
“en cuanto al texto, un enfoque màs certero serìa: nosotros nos volverìamos esclavos de nosotros mismos.
al decir "no tengo tiempo", por ejemplo, es una muestra clara; en realidad deberìamos decir: "no me he dado tiempo". nosotros nos ponemos lìmites... todo està en nosotros... nos vemos afectados por el entorno, pero si nos dejamos manipular como tìteres... jamàs saldremos de eso hoyo de la "anti-autenticidad".
En esto estoy absolutamente de acuerdo. nosotros decidimos hasta donde nos dejamos amarrar por las circunstancias, es cierto que nosotros no podemos manejar la mayoría de ellas debido a que el tiempo y el suceso imprevisto nos acaesen a todos como dijo el sabio rey Salomón, pero sí podemos determinar hasta donde nos afecta emocionalmente las situaciones, o al menos en gran medida.
LA LIBERTAD
Por último, ella tocó un punto muy delicado, pero que si lo vemos objetivamente, podemos obtener una buena conclusión:
“Y de la libertad... ¿quièn lo es?
En todo siempre hay reglas. "La libertad es sòlo una ilusiòn"
O como dirìa Eric Froom "tenemos miedo a la libertad", porque si el hombre en verdad se empeñara en encontrarla... el mundo serìa un caos, cada quien haciendo lo que se le venga en gana.”
En esto no estoy de acuerdo. Vamos por partes:
Primero no se debe confundir –como usualmente sucede—el término “libertad” con la idea de “libertinaje”.
La libertad según un diccionario es: “Facultad de las personas para actuar según su propio deseo en el seno de una sociedad organizada y dentro de los límites de reglas definidas.”
En cambio, el libertinaje lo describe así el mismo diccionario: “Abuso de libertad, desenfreno. Comportamiento inmoral y vicioso:
Segundo, Contrario a lo que muchos creen, la libertad no significa ausencia total de reglas. Y viceversa, las reglas no limitan la libertad individual. Un ejemplo muy claro sería este: Si ustedes transitan por un puente elevado, notarán que a ambos lados existen límites, muros de contención. Ahora bien, ¿dirían que esos muros están menoscabando su libertad de movimiento? Por supuesto que no. Esos muros están ahí por protección. Además, los muros no están ahí para chocar contra ellos, si no para darnos seguridad.
Lo mismo pasa con las reglas. Están ahí no para romperlas, si no para darnos seguridad, y aún así, tenemos libertad de decidir cuál es nuestro rumbo.
Por lo tanto, sí existen personas libres, y que ejercen dicho derecho con responsabilidad y sabiduría.
Aquí terminó el comentario de nuestra querida srx.
Ahora bien, estas son mis opiniones. Pero, ¿qué opinan ustedes?
¡se abre el debate!
viernes, 5 de marzo de 2010
NOT AVAILABLE VIDEO
Alguna vez se han preguntado ¿cómo sueña un ciego? Bueno, en lo personal mucha gente me ha hecho esta cuestión. Incluso han llegado a comentar que si por este medio --el soñar-- no tengo visualizaciones de imágenes de lo que es ver.
Es una pregunta interesante, y aunque la respuesta puede parecer muy sencilla y obvia, me dí a la tarea de investigar un poco más sobre el tema y aquí lo expondré de la mejor manera que me sea posible.
Primero les platicaré mi experiencia personal y lo que yo creo –o creía—sobre el tema, y luego lo que he investigado al respecto.
Para los que no lo sepan, yo perdí la vista a los 2 años aproximadamente. Al año y medio de edad me diagnosticaron “retinoblastoma bilateral”, que viene siendo cáncer en ambas retinas. Para no hacérselas larga, tuvieron que operarme de ambos ojos para retirarlos, puesto que el cáncer era de tipo maligno, y existía el latente peligro de que se extendiera al cerebro. Por lo tanto, para los dos años y medio había perdido tanto la vista por completo, como ambos ojos.
Al respecto muchos me han preguntado si no recuerdo nada del poco tiempo que conservé la vista, alguna imagen, color, etc. Les diré que no. A esa edad difícilmente se conservan recuerdos, por no decir imposible. Ustedes traten de recordar algo de cuando ni siquiera caminaban o hablaban, y se darán una idea.
Ahora bien, hablando específicamente de mis sueños, son única y exclusivamente por sonidos, sensaciones (es decir, por medio del tacto), e incluso olores y sabores. Por lo regular sueño con las personas que ya conozco y que siempre están conmigo; como mis amigos, familiares, compañeros de escuela y excompañeros de la misma, etc. Además suelo soñarme en lugares conocidos y frecuentes, como mi casa (suya también), mi escuela (y aunque ya no esté estudiando actualmente he soñado frecuentemente con la preparatoria y la secundaria), los lugares que frecuento en la calle, etc. Sin embargo, también he tenido sueños de personas desconocidas, y por supuesto, oigo su voz, --que no identifico--, puedo sentirlas y darme una idea de su complexión, altura, y de más detalles como su cabello, sus manos, etc, y también he estado en lugares completamente desconocidos, o inventados por la imaginación y que visualizo dentro del mismo sueño.
Por lo demás mis sueños –supongo—son generalmente iguales a los de la gente “normal”. Puedo oler, sentir, oír, saborear, hablar, moverme etc, según el sueño. En lo personal no recuerdo haber tenido sueños donde Percibiera visiones de imágenes, y yo lo atribuyo al mismo hecho de haber perdido la vista a muy temprana edad.
Es natural por supuesto que las personas que hayan perdido la vista a edades más tardías, como los 5 o 6 años en adelante, tengan sueños con imágenes, pero lo más común esque dichas imágenes se vayan extinguiendo con el tiempo o se vuelvan borrosas. Lo mismo pasa con quienes pierden la vista a edades adultas, aunque, en esos casos, sí es más probable que las imágenes duren más tiempo plasmadas en la mente y, por lo tanto, en los sueños.
Ahora bien, efectivamente la idea que yo había conservado –hasta hoy debo decir—es que es imposible que un ciego de nacimiento o congénito tenga sueños con imágenes, debido a que nunca han sido registradas en su mente. Sin embargo, para los que quieran más información, les adjunto un enlace donde podrán leer el comentario de un profesor en biología celular que yo encontré en Internet. Obviamente, no por ser profesor es confiable la idea, pero por la explicación que se da suena vastante convincente.
Y sí, es posible que los ciegos congénitos tengan sueños con imágenes, o “video”, como ustedes prefieran, aunque suene increíble. Según el profesor esto sigue estando bajo investigación. Pero no les platico más, véanlo ustedes mismos.
http://www.encuentros.uma.es/encuentros91/ciegos.htm
(disculpen ustedes que no les puse el enlace, pero esque esta maquinita mía me está haciendo batallar, en fin, copien la dirección y péguenla en su barra de direcciones y podrán acceder al sitio)
Interesante, ¿no?
Bueno, espero haberles respondido sus dudas, o al menos, muchas de ellas. Si siguen teniendo algunas, las que sean, créanme, yo también las tengo.
Es una pregunta interesante, y aunque la respuesta puede parecer muy sencilla y obvia, me dí a la tarea de investigar un poco más sobre el tema y aquí lo expondré de la mejor manera que me sea posible.
Primero les platicaré mi experiencia personal y lo que yo creo –o creía—sobre el tema, y luego lo que he investigado al respecto.
Para los que no lo sepan, yo perdí la vista a los 2 años aproximadamente. Al año y medio de edad me diagnosticaron “retinoblastoma bilateral”, que viene siendo cáncer en ambas retinas. Para no hacérselas larga, tuvieron que operarme de ambos ojos para retirarlos, puesto que el cáncer era de tipo maligno, y existía el latente peligro de que se extendiera al cerebro. Por lo tanto, para los dos años y medio había perdido tanto la vista por completo, como ambos ojos.
Al respecto muchos me han preguntado si no recuerdo nada del poco tiempo que conservé la vista, alguna imagen, color, etc. Les diré que no. A esa edad difícilmente se conservan recuerdos, por no decir imposible. Ustedes traten de recordar algo de cuando ni siquiera caminaban o hablaban, y se darán una idea.
Ahora bien, hablando específicamente de mis sueños, son única y exclusivamente por sonidos, sensaciones (es decir, por medio del tacto), e incluso olores y sabores. Por lo regular sueño con las personas que ya conozco y que siempre están conmigo; como mis amigos, familiares, compañeros de escuela y excompañeros de la misma, etc. Además suelo soñarme en lugares conocidos y frecuentes, como mi casa (suya también), mi escuela (y aunque ya no esté estudiando actualmente he soñado frecuentemente con la preparatoria y la secundaria), los lugares que frecuento en la calle, etc. Sin embargo, también he tenido sueños de personas desconocidas, y por supuesto, oigo su voz, --que no identifico--, puedo sentirlas y darme una idea de su complexión, altura, y de más detalles como su cabello, sus manos, etc, y también he estado en lugares completamente desconocidos, o inventados por la imaginación y que visualizo dentro del mismo sueño.
Por lo demás mis sueños –supongo—son generalmente iguales a los de la gente “normal”. Puedo oler, sentir, oír, saborear, hablar, moverme etc, según el sueño. En lo personal no recuerdo haber tenido sueños donde Percibiera visiones de imágenes, y yo lo atribuyo al mismo hecho de haber perdido la vista a muy temprana edad.
Es natural por supuesto que las personas que hayan perdido la vista a edades más tardías, como los 5 o 6 años en adelante, tengan sueños con imágenes, pero lo más común esque dichas imágenes se vayan extinguiendo con el tiempo o se vuelvan borrosas. Lo mismo pasa con quienes pierden la vista a edades adultas, aunque, en esos casos, sí es más probable que las imágenes duren más tiempo plasmadas en la mente y, por lo tanto, en los sueños.
Ahora bien, efectivamente la idea que yo había conservado –hasta hoy debo decir—es que es imposible que un ciego de nacimiento o congénito tenga sueños con imágenes, debido a que nunca han sido registradas en su mente. Sin embargo, para los que quieran más información, les adjunto un enlace donde podrán leer el comentario de un profesor en biología celular que yo encontré en Internet. Obviamente, no por ser profesor es confiable la idea, pero por la explicación que se da suena vastante convincente.
Y sí, es posible que los ciegos congénitos tengan sueños con imágenes, o “video”, como ustedes prefieran, aunque suene increíble. Según el profesor esto sigue estando bajo investigación. Pero no les platico más, véanlo ustedes mismos.
http://www.encuentros.uma.es/encuentros91/ciegos.htm
(disculpen ustedes que no les puse el enlace, pero esque esta maquinita mía me está haciendo batallar, en fin, copien la dirección y péguenla en su barra de direcciones y podrán acceder al sitio)
Interesante, ¿no?
Bueno, espero haberles respondido sus dudas, o al menos, muchas de ellas. Si siguen teniendo algunas, las que sean, créanme, yo también las tengo.
martes, 2 de marzo de 2010
TU NOMBRE
1.-Caminaba por el parque al atardecer. Nada me preocupaba, nada me faltaba. No entendía porqué me sentía tan feliz, porqué mi pecho se hinchaba de alegría, porqué los latidos de mi corazón estaban tan acelerados. De pronto lo comprendí: sentí algo en mi mano derecha, sí, algo tibio, suave, delicado. Eras tú; tú y yo tomados de la mano, caminando juntos.
No había nadie a nuestro alrededor, solo tú y yo y el correr de la brisa, el sonido de nuestros pies descalzos al avanzar por el pasto, el canto de los pájaros regresando a sus nidos al ponerse el sol.
2.-No pronunciábamos palabra ni emitíamos sonido alguno; solo percibía tus movimientos al andar junto a mí, el aroma de tu piel que se esparcía envolviéndome, y el roce de tus cabellos sueltos que movía el viento. No parecías darte cuenta de mi presencia siquiera.
Entonces quise hablar, pronunciar tu nombre, decirte cómo me sentía en ese preciso instante, y además, escuchar tu voz en respuesta. Pero cuando lo intenté, no salió sonido de mi garganta, no pude pronunciar ni una palabra.
Traté de tranquilizarme, al fin y al cabo, estaba contigo, era feliz, y nada más importaba. Intenté recordar tu nombre para llamar tu atención pero… ¡no lo sabía!
Entonces quise evocar tu voz en mis recuerdos para tranquilizarme, y tampoco la tenía registrada mi cerebro. Parecía como si nunca la hubiera escuchado, como si nunca te hubiera tratado.
3.-De pronto, como en respuesta a mis pensamientos, tú me soltaste la mano, y por un instante creí desfallecer, pero en seguida recobré la calma al sentir que tu brazo se deslizaba por mi espalda y tu mano tocaba mi hombro izquierdo. No creí posible más felicidad. Hubo un movimiento inesperado en tu cuerpo, intuí que querías detenerte, que te habías vuelto hacia mí; y entonces, te detuviste.
4.-Estábamos a la sombra de un árbol frondoso –lo sé por las enormes raíces que sobresalían del suelo a mis pies—y no tenía idea de tus intenciones hasta que… sí, te aproximaste a mí lentamente; aquellos fueron los instantes más largos y más maravillosos de toda mi vida.
Cuando tu rostro y el mío estaban ya muy cerca, con nuestros labios a punto de rozarse, sentí un sobresalto: estaba temblando y no hacía frío, sudando y no hacía calor. Extendí mi mano para alcanzarte y palpé unas ropas suaves y húmedas... mis sábanas.
5.-No pude conciliar el sueño durante el resto de la noche, mis pensamientos corrían incesantemente por mi cabeza. Al siguiente día, no dejaba de pensar en ti, y me torturaba la idea de no saber tu nombre, de no recordar tu voz; y aún así, tenía la sensación de haberte encontrado en otra parte, en otro momento similar tiempo atrás. Pero claro, era posible aquello, puesto que mi cerebro te había creado en el sueño, podía tener la ilusión de haberte conocido antes.
6.-En todo aquel día nunca estuve tranquilo, todo me sobresaltaba y me impresionaba.
Al fin, la noche. La había estado esperando con ansias, y debido al agotamiento físico y mental de la angustia vivida en todo aquel día, me fui a acostar temprano. Sin embargo, no dormí si no hasta entrada la madrugada, pero desperté pronto, asustado, temblando y sudoroso: había tenido una pesadilla que ni siquiera recordaba.
No volví a dormir, y al amanecer, escuché a mi hermana alistándose para el trabajo, así que me decidí a acompañarla a desayunar. A ella le sorprendió, y más al ver mi semblante: se habían formado profundas ojeras en mi rostro e incluso me notaba ligeramente pálido.
El díia transcurrió sin novedad ni diferencia con respecto al anterior, y mis fuerzas físicas, morales y espirituales iban menguando.
Quería desesperadamente que llegara la noche… seguía teniendo la esperanza de volverte a ver, y recordar tu identidad que era lo que más me afectaba.
7.-Al fin llegó, y, nuevamente, me acosté temprano. Esta vez, en cuanto me acomodé y me arropé en mi cama quedé profundamente dormido, aunque no recuerdo haber soñado nada en seguida.
Entrada la madrugada, me visualicé nuevamente en aquel mismo parque, con el mismo escenario del sueño anterior pero… tú no estabas conmigo. Te comencé a buscar guiado únicamente por mi instinto y mis sentidos. Trataba de percibir algo de ti, tu aroma, tu voz –aunque no la recordara—o el calor de tu piel. Mi desesperación iba en aumento al no tener noticias tuyas ni encontrar rastro de tu presencia, y las ganas de gritar tu nombre me quemaban la garganta, pero seguía sin recordarlo.
8.-Al fin, un sonido: suave pero distante, subyugador y cautivante. Aunque no era muy claro, lo supe en seguida: ¡era tu voz! Comencé a caminar en la dirección del sonido, guiándome por mi instinto, palpando con mis pies el terreno que pisaba. Cuando me fui acercando capté otro sonido: era constante y grave, era como un fluir o un correr. “Un río”. No sonaba caudaloso, pero tampoco era pequeño; aún así yo estaba decidido a cruzarlo si fuera necesario para encontrarte.
9.-Al llegar a la orilla, efectivamente me dí cuenta de que tú estabas al otro extremo pero ahora tu voz era más clara; parecías charlar con alguien que te acompañaba, sin embargo no entendía tus palabras. Sin pensarlo, salté desnudo dentro del río y comencé a nadar impetuosamente. La desesperación parecía alargarlo, pero mi amor parecía darme fuerzas y velocidad. Al fin, cuando daba una brazada con mi extremidad derecha, mi mano chocó con tierra firme: era la orilla opuesta, y me aferré a ella como un náufrago.
Con lo que me pareció un solo movimiento, salté a tierra y me puse en pie rápidamente.
10.-Caminé en tu dirección –o al menos donde mi intuición me indicaba que te encontrabas, puesto que habías dejado de hablar—y extendí mi mano derecha para buscarte... y te encontré. Toqué tu hombro izquierdo; estaba desnudo. Tú no pareciste darte cuenta de mi presencia, no te sobresaltaste ni te volviste hacia mí.
Mi mano siguió su camino: Recorrí tu hombro hacia tu cuello, y continué recorriendo con mis dedos tu tersa piel. Continué hasta tu mejilla que parecía estar ruborizada, pues la sentí caliente, y había algunos mechones de cabello que el viento agitaba.
Entonces decidí recorrer la distancia que separaba a mis dedos de tus labios.
11.-Ansiosa pero lentamente, deslicé mi mano en su dirección y… las yemas de mis dedos tropezaron: ¿un rostro? Áspero y grande… ¿otro hombre?
Tus labios y sus labios se unían en un beso apasionado. Con mi mano libre alcancé tu brazo y seguí su dirección curva: lo sujetabas por su cintura y lo atraías hacia ti.
12.-Mis sentidos se nublaron: Dejé de oler, dejé de escuchar y perdí la sensibilidad. Algo estalló dentro de mí y un dolor indescriptible se expandió por mi pecho y mis entrañas. Sentí mi corazón quebrarse en pedazos; y antes de desvanecerme por completo, con las últimas fuerzas de mi ser, lancé un grito desgarrador pronunciando...
TU NOMBRE
De: David Martínez
No había nadie a nuestro alrededor, solo tú y yo y el correr de la brisa, el sonido de nuestros pies descalzos al avanzar por el pasto, el canto de los pájaros regresando a sus nidos al ponerse el sol.
2.-No pronunciábamos palabra ni emitíamos sonido alguno; solo percibía tus movimientos al andar junto a mí, el aroma de tu piel que se esparcía envolviéndome, y el roce de tus cabellos sueltos que movía el viento. No parecías darte cuenta de mi presencia siquiera.
Entonces quise hablar, pronunciar tu nombre, decirte cómo me sentía en ese preciso instante, y además, escuchar tu voz en respuesta. Pero cuando lo intenté, no salió sonido de mi garganta, no pude pronunciar ni una palabra.
Traté de tranquilizarme, al fin y al cabo, estaba contigo, era feliz, y nada más importaba. Intenté recordar tu nombre para llamar tu atención pero… ¡no lo sabía!
Entonces quise evocar tu voz en mis recuerdos para tranquilizarme, y tampoco la tenía registrada mi cerebro. Parecía como si nunca la hubiera escuchado, como si nunca te hubiera tratado.
3.-De pronto, como en respuesta a mis pensamientos, tú me soltaste la mano, y por un instante creí desfallecer, pero en seguida recobré la calma al sentir que tu brazo se deslizaba por mi espalda y tu mano tocaba mi hombro izquierdo. No creí posible más felicidad. Hubo un movimiento inesperado en tu cuerpo, intuí que querías detenerte, que te habías vuelto hacia mí; y entonces, te detuviste.
4.-Estábamos a la sombra de un árbol frondoso –lo sé por las enormes raíces que sobresalían del suelo a mis pies—y no tenía idea de tus intenciones hasta que… sí, te aproximaste a mí lentamente; aquellos fueron los instantes más largos y más maravillosos de toda mi vida.
Cuando tu rostro y el mío estaban ya muy cerca, con nuestros labios a punto de rozarse, sentí un sobresalto: estaba temblando y no hacía frío, sudando y no hacía calor. Extendí mi mano para alcanzarte y palpé unas ropas suaves y húmedas... mis sábanas.
5.-No pude conciliar el sueño durante el resto de la noche, mis pensamientos corrían incesantemente por mi cabeza. Al siguiente día, no dejaba de pensar en ti, y me torturaba la idea de no saber tu nombre, de no recordar tu voz; y aún así, tenía la sensación de haberte encontrado en otra parte, en otro momento similar tiempo atrás. Pero claro, era posible aquello, puesto que mi cerebro te había creado en el sueño, podía tener la ilusión de haberte conocido antes.
6.-En todo aquel día nunca estuve tranquilo, todo me sobresaltaba y me impresionaba.
Al fin, la noche. La había estado esperando con ansias, y debido al agotamiento físico y mental de la angustia vivida en todo aquel día, me fui a acostar temprano. Sin embargo, no dormí si no hasta entrada la madrugada, pero desperté pronto, asustado, temblando y sudoroso: había tenido una pesadilla que ni siquiera recordaba.
No volví a dormir, y al amanecer, escuché a mi hermana alistándose para el trabajo, así que me decidí a acompañarla a desayunar. A ella le sorprendió, y más al ver mi semblante: se habían formado profundas ojeras en mi rostro e incluso me notaba ligeramente pálido.
El díia transcurrió sin novedad ni diferencia con respecto al anterior, y mis fuerzas físicas, morales y espirituales iban menguando.
Quería desesperadamente que llegara la noche… seguía teniendo la esperanza de volverte a ver, y recordar tu identidad que era lo que más me afectaba.
7.-Al fin llegó, y, nuevamente, me acosté temprano. Esta vez, en cuanto me acomodé y me arropé en mi cama quedé profundamente dormido, aunque no recuerdo haber soñado nada en seguida.
Entrada la madrugada, me visualicé nuevamente en aquel mismo parque, con el mismo escenario del sueño anterior pero… tú no estabas conmigo. Te comencé a buscar guiado únicamente por mi instinto y mis sentidos. Trataba de percibir algo de ti, tu aroma, tu voz –aunque no la recordara—o el calor de tu piel. Mi desesperación iba en aumento al no tener noticias tuyas ni encontrar rastro de tu presencia, y las ganas de gritar tu nombre me quemaban la garganta, pero seguía sin recordarlo.
8.-Al fin, un sonido: suave pero distante, subyugador y cautivante. Aunque no era muy claro, lo supe en seguida: ¡era tu voz! Comencé a caminar en la dirección del sonido, guiándome por mi instinto, palpando con mis pies el terreno que pisaba. Cuando me fui acercando capté otro sonido: era constante y grave, era como un fluir o un correr. “Un río”. No sonaba caudaloso, pero tampoco era pequeño; aún así yo estaba decidido a cruzarlo si fuera necesario para encontrarte.
9.-Al llegar a la orilla, efectivamente me dí cuenta de que tú estabas al otro extremo pero ahora tu voz era más clara; parecías charlar con alguien que te acompañaba, sin embargo no entendía tus palabras. Sin pensarlo, salté desnudo dentro del río y comencé a nadar impetuosamente. La desesperación parecía alargarlo, pero mi amor parecía darme fuerzas y velocidad. Al fin, cuando daba una brazada con mi extremidad derecha, mi mano chocó con tierra firme: era la orilla opuesta, y me aferré a ella como un náufrago.
Con lo que me pareció un solo movimiento, salté a tierra y me puse en pie rápidamente.
10.-Caminé en tu dirección –o al menos donde mi intuición me indicaba que te encontrabas, puesto que habías dejado de hablar—y extendí mi mano derecha para buscarte... y te encontré. Toqué tu hombro izquierdo; estaba desnudo. Tú no pareciste darte cuenta de mi presencia, no te sobresaltaste ni te volviste hacia mí.
Mi mano siguió su camino: Recorrí tu hombro hacia tu cuello, y continué recorriendo con mis dedos tu tersa piel. Continué hasta tu mejilla que parecía estar ruborizada, pues la sentí caliente, y había algunos mechones de cabello que el viento agitaba.
Entonces decidí recorrer la distancia que separaba a mis dedos de tus labios.
11.-Ansiosa pero lentamente, deslicé mi mano en su dirección y… las yemas de mis dedos tropezaron: ¿un rostro? Áspero y grande… ¿otro hombre?
Tus labios y sus labios se unían en un beso apasionado. Con mi mano libre alcancé tu brazo y seguí su dirección curva: lo sujetabas por su cintura y lo atraías hacia ti.
12.-Mis sentidos se nublaron: Dejé de oler, dejé de escuchar y perdí la sensibilidad. Algo estalló dentro de mí y un dolor indescriptible se expandió por mi pecho y mis entrañas. Sentí mi corazón quebrarse en pedazos; y antes de desvanecerme por completo, con las últimas fuerzas de mi ser, lancé un grito desgarrador pronunciando...
TU NOMBRE
De: David Martínez
Categoría:
poemas,
Puntos de "VISTA" de un ciego,
sentimentalismos
lunes, 1 de marzo de 2010
Los tiempos de esclavitud han pasado...?
Este mundo nos absorve tanto tiempo y atención, que la mayoría de las veces ni siquiera nos damos cuenta de lo triste que es nuestra existencia personal. El estar ocupados –ya sea en nuestro trabajo, estudios, vida social, entretenimiento y esparcimiento (que por lo regular es lo que más tiempo y atención nos roba), etc—simplemente nos convierte en esclavos.
Pero el asunto no queda ahí: también dejamos que nuestro entorno, las costumbres y las ideas de otras personas influyan a tal grado en nosotros, que quedamos vacíos por dentro, sin personalidad propia, y actuamos –nuevamente—como esclavos.
Lean por favor las siguientes expresiones que describen perfectamente la última situación planteada. Las ideas fueron tomadas del Metroflog de una excompañera de la preparatoria llamada Lizey (creo que así se escribe, y si no, mil disculpas niña jio jio), y sí, yo también me sorprendí de encontrar información tan profunda e interesante en un metroflog, que como lo expresé en mi entrada de apertura de este blog, este tipo de metros son la excepción, y preguntándole a ella al respecto, me dijo que las ideas fueron extraídas del libro “El esclavo” de cuyo autor desconozco su nombre:
“Realmente no tienes la más remota idea de kien eres, vives de trás de una máscara que es la personalidad, sin poder mostrarte a otros. Ingieres alcohol para poder aflojar tus ataduras, sin sustancias extrañas en el cuerpo no puedes hablar,no puedes reír abiertamente, no puedes bailar, no puedes siquiera expresar tus emosiones, como vives a través de otros, su opinión es más importante que tus sentimientos. El "QUÉ DIRÁN" es lo que rige tu vida.
Conocerse a uno mismo es saber qué queda cuando te desprendes de todas esas etiquetas con las que te has identificado: de ideologías, de creencias,de estereotipos, de modas.
Han programado en ti lo que es bueno y malo, lo que debes considerar bonito o feo...
entonces nos topamos con un pequeño inconveniente:
Si no eres capaz de darte cuenta que tu no eres esos condicionamientos sociales, entonces no eres más que un autómata, un robot, una pieza de ajedrez que mueven los que están en el poder.
Yo me pregunto:
¿Porqué tenemos que actuar como los demás quieren que lo hagamos?
¿Porqué dejamos a un lado nuestros ideales?????
¿Para ser aceptados por quién,por otra bola de estúpidos que al = que uno no tenemos una personalidad propia, si no solo la que la misma sociedad nos ha impuesto?
Entonces todos somos unos esclavos....
¿Porqué tiene que ser así?”
Desconozco si las ideas son totalmente tomadas del libro, o también contienen palabras de mi amiga antes mencionada, pero eso es lo de menos… da mucho en que pensar ¿no?
Y si me lo permiten, quisiera agregar que una de las personas más afectadas por este fenómeno social es su seguro servidor. ¿Porqué? ¿Se han puesto a pensar lo difícil que es estar al corriente para una persona en mi situación de las expresiones, gestos, ademanes, vestimenta, imágenes, peinados, etc etc, que están de moda?
Ah, pero si actúas diferente porque tu único pecado es no tener los medios para ser como los demás… “qué raro es ese chavo ¿no?
Piénsenlo.
Y volvemos a lo mismo: tu vida se rige por el "QUÉ DIRÁn"
¿Porqué no nos desprendemos de estas cadenas?
CHEQUEN LOS COMENTARIOS. OPINIONES INTERESANTES
Pero el asunto no queda ahí: también dejamos que nuestro entorno, las costumbres y las ideas de otras personas influyan a tal grado en nosotros, que quedamos vacíos por dentro, sin personalidad propia, y actuamos –nuevamente—como esclavos.
Lean por favor las siguientes expresiones que describen perfectamente la última situación planteada. Las ideas fueron tomadas del Metroflog de una excompañera de la preparatoria llamada Lizey (creo que así se escribe, y si no, mil disculpas niña jio jio), y sí, yo también me sorprendí de encontrar información tan profunda e interesante en un metroflog, que como lo expresé en mi entrada de apertura de este blog, este tipo de metros son la excepción, y preguntándole a ella al respecto, me dijo que las ideas fueron extraídas del libro “El esclavo” de cuyo autor desconozco su nombre:
“Realmente no tienes la más remota idea de kien eres, vives de trás de una máscara que es la personalidad, sin poder mostrarte a otros. Ingieres alcohol para poder aflojar tus ataduras, sin sustancias extrañas en el cuerpo no puedes hablar,no puedes reír abiertamente, no puedes bailar, no puedes siquiera expresar tus emosiones, como vives a través de otros, su opinión es más importante que tus sentimientos. El "QUÉ DIRÁN" es lo que rige tu vida.
Conocerse a uno mismo es saber qué queda cuando te desprendes de todas esas etiquetas con las que te has identificado: de ideologías, de creencias,de estereotipos, de modas.
Han programado en ti lo que es bueno y malo, lo que debes considerar bonito o feo...
entonces nos topamos con un pequeño inconveniente:
Si no eres capaz de darte cuenta que tu no eres esos condicionamientos sociales, entonces no eres más que un autómata, un robot, una pieza de ajedrez que mueven los que están en el poder.
Yo me pregunto:
¿Porqué tenemos que actuar como los demás quieren que lo hagamos?
¿Porqué dejamos a un lado nuestros ideales?????
¿Para ser aceptados por quién,por otra bola de estúpidos que al = que uno no tenemos una personalidad propia, si no solo la que la misma sociedad nos ha impuesto?
Entonces todos somos unos esclavos....
¿Porqué tiene que ser así?”
Desconozco si las ideas son totalmente tomadas del libro, o también contienen palabras de mi amiga antes mencionada, pero eso es lo de menos… da mucho en que pensar ¿no?
Y si me lo permiten, quisiera agregar que una de las personas más afectadas por este fenómeno social es su seguro servidor. ¿Porqué? ¿Se han puesto a pensar lo difícil que es estar al corriente para una persona en mi situación de las expresiones, gestos, ademanes, vestimenta, imágenes, peinados, etc etc, que están de moda?
Ah, pero si actúas diferente porque tu único pecado es no tener los medios para ser como los demás… “qué raro es ese chavo ¿no?
Piénsenlo.
Y volvemos a lo mismo: tu vida se rige por el "QUÉ DIRÁn"
¿Porqué no nos desprendemos de estas cadenas?
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viernes, 26 de febrero de 2010
De luto
“Es increíble la de problemas que puede acarrear el mantener un sitio de hospedaje gratuito como este en un momento dado.”
Estas fueron las palabras de apertura en la entrada de despedida del blog de Danielov… ¡Así es!, Este jueves pasado, me levanté temprano fuera de mi costumbre (a las 11:30 de la madrugada jio jio) y al conectarme y entrar en mi blog para ver las novedades, me encontré con la desagradable noticia de que el blog de Danielov sería cerrado y eliminado de la faz de la web al siguiente día por razones personales del autor del mismo.
Él dio algunas razones por las que llegó a esta fatal conclusión, pero todo se resume en las palabras sitadas al principio. Yo no puedo más que estar de acuerdo con las ideas expuestas, puesto que, efectivamente, es bastante difícil mantener contento a todo el mundo con un sitio web como este.
A continuación expondré una lista que, aunque breve, es más que suficiente para demostrar a todo el que no posea un blog propio, el porqué suele ser complicado ser autor de uno:
1.-Si escribes casi exclusivamente sobre tu persona, la opinión general tiende a descartarte puesto que, según ellos, es muy aburrido leer experiencias o anégdotas personales únicamente.
2.-Si, por el contrario, también sueles publicar cosas o experiencias agenas, es muy probable que hieras los sentimientos de las personas implicadas en la cuestión, y entonces, incluso puedan llegar a catalogarte como un patán.
3.-Ahora bien, si te centras en publicar temas generales, de dominio público, puede ser que hieras susceptibilidades debido a la diversidad de opiniones que pudieran surgir con el tema propuesto y las opiniones emitidas, pues bien dice el dicho: “cada cabeza es un mundo”.
¡Pero aún hay mas! Danielov publicó una razón que pareciera extraña, pero es muy cierta y sumamente probable…
4.-El no publicar tal o cual cosa. Si, una de las razones principales por las que fue cerrado el blog de nuestro estimado amigo Danielov, fueron los reclamos del porqué no publicaba ciertas cosas o, más bien, no hablaba de ciertas personas. La idea era que se creía, o parecía ser, que todo lo publicado en el blog era lo único que le interesaba al autor, y al no publicar otras cosas que, supuestamente debían de ser del interés personal del susodicho autor, venían los reclamos.
Y no puedo hacer otra cosa más que –para variar—estar completamente de acuerdo con mi estimado amigo Danielov.
En fin, será triste la web sin un blog tan peculiar pero divertido como este. Tal vez con el paso del tiempo y de los sucesos yo llegue a tomar la misma decisión que Danielov, pero mientras tanto, seguiré contaminando la web y su mente con mis vanas palabrerías… Porque la realidad es ridícula, ¡debemos reinventarla!
Así que, despedimos de la web de blogspot a Danielov, no sin decirte que se te extrañará, al menos por mí (y no soy el único ee), ojalá cambies –otra vez—de opinión, y te decidas a iniciar un nuevo blog.
Sale chavos no ando muy inspirado, así que me retiro. No olviden que comentar no cuesta nada.
Estas fueron las palabras de apertura en la entrada de despedida del blog de Danielov… ¡Así es!, Este jueves pasado, me levanté temprano fuera de mi costumbre (a las 11:30 de la madrugada jio jio) y al conectarme y entrar en mi blog para ver las novedades, me encontré con la desagradable noticia de que el blog de Danielov sería cerrado y eliminado de la faz de la web al siguiente día por razones personales del autor del mismo.
Él dio algunas razones por las que llegó a esta fatal conclusión, pero todo se resume en las palabras sitadas al principio. Yo no puedo más que estar de acuerdo con las ideas expuestas, puesto que, efectivamente, es bastante difícil mantener contento a todo el mundo con un sitio web como este.
A continuación expondré una lista que, aunque breve, es más que suficiente para demostrar a todo el que no posea un blog propio, el porqué suele ser complicado ser autor de uno:
1.-Si escribes casi exclusivamente sobre tu persona, la opinión general tiende a descartarte puesto que, según ellos, es muy aburrido leer experiencias o anégdotas personales únicamente.
2.-Si, por el contrario, también sueles publicar cosas o experiencias agenas, es muy probable que hieras los sentimientos de las personas implicadas en la cuestión, y entonces, incluso puedan llegar a catalogarte como un patán.
3.-Ahora bien, si te centras en publicar temas generales, de dominio público, puede ser que hieras susceptibilidades debido a la diversidad de opiniones que pudieran surgir con el tema propuesto y las opiniones emitidas, pues bien dice el dicho: “cada cabeza es un mundo”.
¡Pero aún hay mas! Danielov publicó una razón que pareciera extraña, pero es muy cierta y sumamente probable…
4.-El no publicar tal o cual cosa. Si, una de las razones principales por las que fue cerrado el blog de nuestro estimado amigo Danielov, fueron los reclamos del porqué no publicaba ciertas cosas o, más bien, no hablaba de ciertas personas. La idea era que se creía, o parecía ser, que todo lo publicado en el blog era lo único que le interesaba al autor, y al no publicar otras cosas que, supuestamente debían de ser del interés personal del susodicho autor, venían los reclamos.
Y no puedo hacer otra cosa más que –para variar—estar completamente de acuerdo con mi estimado amigo Danielov.
En fin, será triste la web sin un blog tan peculiar pero divertido como este. Tal vez con el paso del tiempo y de los sucesos yo llegue a tomar la misma decisión que Danielov, pero mientras tanto, seguiré contaminando la web y su mente con mis vanas palabrerías… Porque la realidad es ridícula, ¡debemos reinventarla!
Así que, despedimos de la web de blogspot a Danielov, no sin decirte que se te extrañará, al menos por mí (y no soy el único ee), ojalá cambies –otra vez—de opinión, y te decidas a iniciar un nuevo blog.
Sale chavos no ando muy inspirado, así que me retiro. No olviden que comentar no cuesta nada.
Categoría:
El mundo de hoy,
Personal,
Puntos de "VISTA" de un ciego,
sentimentalismos
viernes, 19 de febrero de 2010
puntos de VISTA
Mis estimados amigos, lectores y seguidores (como si tuviera jaja), pues aquí estoy empezando con mis entradas.
Primero quiero dejar claras algunas cosas:
El amigo Danielov publicó algo muy cierto en su blog: Él decía que no se dejen llevar por el aspecto visual de mi blog, porque, puesto que el autor es un muchacho falto de la capacidad visual, es lógico que no tenga los medios para hacerlo muy atractivo en este aspecto. Sin embargo, quiero que sepan que este blog se va a caracterizar por llamar la atención en diferentes persepciones, es decir, no solo visuales, sino auditivas, imajinativas, etc. O bueno, para que lo entiendan mejor, no importa lo que se ve, si no lo que se escribe... ¿de acuerdo?
Además, los que han tenido la oportunidad de leer libros podrán decirles lo emocionante que es dejarse llevar por la imajinación (eso para quienes no han leído eeee).
Este blog está concebido precisamente para eso: para dejar de lado la tremenda atracción de este mundo hacia lo visual, y centrarnos más en otros aspectos del ser humano. Y quién mejor para hacerlo, que un ciego, ¿no creen?
Además sépase que tengo un "ligero" resentimiento hacia los desarrolladores de diversas páginas de internet --como les decía en mi entrada de innauguración-- donde lo más importante es lo que se muestre con imájenes y gráficos, y no con textos... raro en mi ¿no? jaja
Bueno, piénsenlo y denle una oportunidad a su humilde servidor de mostrarles los "puntos de "VISTA" de un ciego.
Primero quiero dejar claras algunas cosas:
El amigo Danielov publicó algo muy cierto en su blog: Él decía que no se dejen llevar por el aspecto visual de mi blog, porque, puesto que el autor es un muchacho falto de la capacidad visual, es lógico que no tenga los medios para hacerlo muy atractivo en este aspecto. Sin embargo, quiero que sepan que este blog se va a caracterizar por llamar la atención en diferentes persepciones, es decir, no solo visuales, sino auditivas, imajinativas, etc. O bueno, para que lo entiendan mejor, no importa lo que se ve, si no lo que se escribe... ¿de acuerdo?
Además, los que han tenido la oportunidad de leer libros podrán decirles lo emocionante que es dejarse llevar por la imajinación (eso para quienes no han leído eeee).
Este blog está concebido precisamente para eso: para dejar de lado la tremenda atracción de este mundo hacia lo visual, y centrarnos más en otros aspectos del ser humano. Y quién mejor para hacerlo, que un ciego, ¿no creen?
Además sépase que tengo un "ligero" resentimiento hacia los desarrolladores de diversas páginas de internet --como les decía en mi entrada de innauguración-- donde lo más importante es lo que se muestre con imájenes y gráficos, y no con textos... raro en mi ¿no? jaja
Bueno, piénsenlo y denle una oportunidad a su humilde servidor de mostrarles los "puntos de "VISTA" de un ciego.
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Puntos de "VISTA" de un ciego
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